Sin actos oficiales, el Reino Unido recuerda hoy el 20 aniversario de la muerte de Lady Diana
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Sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, la homenajearon ayer en privado.
Sin actos oficiales, las miles de flores que a lo largo de esta semana los británicos dejaron sobre las puertas del palacio de Kensington, en Londres, se convirtieron en el homenaje espontáneo con el que el Reino Unido recuerda hoy a Lady Diana Spencer, princesa de Gales, a veinte años de su muerte.
Sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, la homenajearon ayer en privado cuando recorrieron las refacciones hechas en el viejo jardín del palacio, Sunken Garden, en el que solían pasear junto a su madre, ahora rebautizado como White Garden y adornado con rosas, tulipanes, azucenas y gladiolos blancos.
Desde su casamiento, en 1981, e incluso hasta luego de su divorcio, en 1996, Diana vivió en Kensigton, donde a medida que se acercaba la fecha del 20 aniversario de su muerte, los británicos comenzaron a dejar sobre las rejas miles de flores, fotos, osos de peluches y cartas que recuerdan a la llamada "reina de corazones" que dio un giro a la acartonada monarquía británica.
Las cientos de personas que durante todo el día continuaron llegando hasta esas rejas fueron el homenaje espontáneo más importante en el Reino Unido ya que los príncipes decidieron pasar esta fecha en la intimidad.
Su homenaje quedó acotado al documental que a principios de mes estrenó la cadena ITV, "Diana, nuestra madre: su vida, su legado", en el que por primera vez contaron anécdotas, detalles de la vida cotidiana, y como vivieron su muerte.
La noticia del fallecimiento de Diana Spencer estalló en el Reino Unido en la madrugada del 31 de agosto de 1997, cuando la princesa de Gales ya se había divorciado del príncipe Carlos, heredero a la corona británica, y estaba de novia con el empresario egipcio Dodi Al Fayed.
Ambos murieron en un violento accidente de tránsito en el puente del Alma, en París, mientras intentaban huir de los paparazzi.
La confirmación de su muerte llegó unas dos horas después de fuentes reales, mientras Guillermo y Enrique -quienes en ese momento tenían 15 y 12 años- estaban de vacaciones con su padre, el príncipe Carlos, y sus abuelos -la reina Isabel II y el duque de Edimburgo- en el castillo escocés de Balmoral.
Una encuesta de You Gov, una de las principales consultoras de opinión del Reino Unido, indica que hoy el 38 por ciento de los británicos cree que no se trató de un accidente y que Diana fue víctima de un atentado.
Entre las muchas teorías conspirativas, la que más aceptación tiene es que la princesa fue asesinada porque su divorcio estorbaba a la realeza o porque estaba embarazada de su novio, pero lo cierto es que ninguna de ellas pudo demostrarse.
"Para mí y para Guillermo, ella fue simplemente la mejor madre, que aportaba aire fresco a todo lo que hacía", la recordó Enrique en el documental. Guillermo, en cambio, contó: "Una de las cosas que me enseñó fue 'puedes ser todo lo travieso que quieras, simplemente que no te pillen'".
Diana tenía 36 años al momento de su muerte, y 20 el día de su casamiento con el príncipe Carlos, quien le llevaba 13 años y apenas la había visto una docena de veces antes de su boda, el 29 de julio de 1981, que fue seguida en directo por millones de personas en todo el mundo y su vestido de ensueño marcó un hito en la historia de la moda.
En un matrimonio que parecía arreglado, las infidelidades no tardaron en aparecer. Al príncipe poco parecían preocuparle los rumores de su amorío con la que años más tarde sería su segunda esposa, Camila Parker Bowles, o los amantes que le aparecían a Diana.
El paso de Lady Di por la monarquía fue breve, pero suficiente para dejar su sello, ya que hasta entonces resultaba imposible ver a un miembro de la realeza alzando niños desnutridos en Africa o tomando por la mano personas con HIV. Tan raro resultaban esas imágenes como las fotos en las que quién podía convertirse en reina aparecía jugando con sus hijos.
Los seis días que transcurrieron entre su muerte y su funeral convirtieron las puertas de Kensignton en un océano de flores.
Veinte años después, Kensignton poco tiene hoy de aquella demostración de cariño y el legado de Lady Di, parece comenzar a desvanecerse, ya que toda una nueva generación la conoce sólo por relatos que escucharon de sus padres.
Como una muestra de esa imagen que desaparece, en 2012 cerró la institución de caridad Fondo Memorial Diana creada luego de su muerte y que terminó fusionada a la que dirigen sus hijos. (Télam)
