Básquet
Siete de siete: San Isidro lo rompió en el cierre y en el “Manno” sigue invicto
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San Isidro venció a Jujuy Básquet por 93-80 y alcanzó su séptima victoria consecutiva como local en la temporada. Con Jerónimo Suñé brillante, autor de 28 puntos en su regreso tras lesión, el rojo quebró un juego parejo en el último cuarto y volvió a imponer su ley en el Antonio Manno.
San Isidro volvió a vivir una noche perfecta en el estadio Antonio Manno y extendió su condición de invencible en casa al derrotar con autoridad a Jujuy Básquet por 93 a 80, en un partido que durante tres cuartos se jugó al filo del equilibrio y que el rojo quebró recién en el cierre con una muestra de carácter, variedad ofensiva y defensa inteligente. El equipo dirigido por Sebastián Porta sumó su séptima victoria consecutiva como local en esta temporada y consolidó algo que ya dejó de ser casualidad para transformarse en identidad: cuando juega en su casa, San Isidro impone condiciones, cambia energía y sabe cómo ganar.
El arranque presentó a dos equipos concentrados, con claridad en sus sistemas y un desarrollo friccionado, casi espejo contra espejo. Jujuy golpeó primero apoyado en la puntería de Santiago Ibarra, que anotó 9 puntos en los primeros diez minutos y fue una amenaza constante, alternando penetraciones y tiros abiertos. San Isidro tardó unos minutos en acomodarse, pero cuando lo hizo encontró en Jerónimo Suñé el faro ofensivo que necesitaba. El escolta, que venía de recuperarse de una lesión, no solo regresó al parquet: directamente tomó el partido en sus manos desde la primera posesión clara que tuvo y terminó ese cuarto con 8 puntos, sosteniendo al equipo cuando todavía no había encontrado fluidez.
Con defensa activa sobre las líneas de pase y decisiones rápidas en la contra, San Isidro dio vuelta un parcial que parecía complicarse y cerró el primer cuarto 21-20 arriba, anunciando que estaba dispuesto a crecer a medida que la noche avanzara. El segundo cuarto fue todavía más parejo y con todos los matices posibles: rachas, errores, momentos de sequía y apariciones individuales que mantuvieron la balanza en equilibrio. Lambrisca, Ortiz y Buchaillot dieron aire desde la rotación, aportando energía, rebote y variantes para acompañar a Suñé, pero la visita siguió firme, castigando cada desconcentración y mostrando carácter en los cambios defensivos. El entretiempo llegó con Sani al frente 44-43, reflejando con exactitud lo que se veía en la cancha: ningún equipo estaba dispuesto a ceder un centímetro.
El tercer cuarto subió la temperatura del partido y encontró a Jujuy en su mejor momento. Esta vez ya no fue Ibarra quien cargó el protagonismo, sino Ramiro Stehli, que tomó tiros clave, desequilibró en el uno contra uno y mantuvo viva la ilusión norteña. San Isidro respondió desde la rotación y con la solidez de piezas silenciosas pero decisivas: Hooper protegiendo el aro y sumando 13 puntos más 3 rebotes, Mare con cuatro tableros claves, Lambrisca sumando presencia física y puntos, y Saglietti aportando conducción y oficio en momentos en que cada posesión parecía una final adelantada. El local terminó el cuarto arriba 70-67, nada definido, pero con sensación de que tenía un escalón más para ofrecer.
Ese escalón apareció en el último cuarto y fue casi un salto. San Isidro apretó atrás, subió la línea de presión, negó las primeras opciones de pase, contestó tiros y al mismo tiempo se liberó adelante. La paciencia ofensiva se transformó en agresividad, las decisiones llegaron más limpias y el aro pareció abrirse justo cuando Jujuy comenzó a sentir el desgaste. El quiebre se armó con un parcial sostenido, alimentado por recuperos, rebotes defensivos y transiciones que terminaron en bandejas claras o en ataques bien construidos contra defensa armada.
Y otra vez, como en el inicio, la figura fue Jerónimo Suñé. El escolta firmó una planilla brillante con 28 puntos (10 de 12 de campo), 5 rebotes, 2 asistencias y 1 recuperación, más 33 de valoración y un plus/minus de +16, síntesis estadística de una actuación que fue todavía más grande desde lo emocional. No hay punto numérico que recoja lo que le dio al equipo: presencia, decisión en momentos calientes y una inyección anímica.
A su alrededor aparecieron socios que redondearon una producción sólida y equilibrada: Hooper cerró con 13 puntos, 3 rebotes y 4 tapas; Diotto aportó 7 puntos y energía en el tramo más caliente; Lambrisca sumó 8 puntos y 5 rebotes; Buchaillot colaboró con otros 8 puntos, 5 asistencias y uso inteligente del balón; y Saglietti, aunque no tuvo una noche de alto goleo, manejó los tiempos y finalizó con 9 unidades, 1 rebotes, 2 asistencias. En el colectivo, Sani terminó el encuentro con 84 puntos convertidos en tiros de campo, recogió 30 rebotes totales, repartió 21 asistencias y recuperó 6 pelotas, números que describen un equipo que cuando conecta defensa y ataque, se vuelve difícil de contener.
Jujuy jamás bajó los brazos, sostuvo la pelea hasta los últimos tres minutos y se apoyó en Stehli, Ibarra y Tarnowyk para mantenerse competitivo. Pero el cierre fue rojo de punta a punta, con una autoridad que no había aparecido en los primeros cuartos y que terminó de dibujar un resultado más amplio que el desarrollo.
El 93-80 final no solo le da a San Isidro un nuevo festejo; lo ratifica como uno de los equipos más incómodos de la categoría cuando juega en casa y reafirma una construcción silenciosa pero firme: siete jugados, siete ganados en el “Manno”. Una fortaleza estadística y emocional que alimenta expectativas y que vuelve cada presentación local en un evento en ascenso.
Sani ganó, convenció y sumó otra prueba irrefutable de que está para competir con cualquiera. Con el retorno estelar de Suñé, con un plantel que aporta desde todas las posiciones y con su gente transformando cada noche en fiesta, San Isidro se aferra a una certeza poderosa: en su casa manda él, y ese peso vale tanto como cualquier victoria.
Síntesis del partido
San Isidro 93: Jerónimo Suñé 28, Nahuel Buchaillot 17, Marcos Saglietti 9, Manuel Lambrisca 16, Christopher Hooper 12, Jeremías Diotto 7, Lautaro Mare 3, y Julián Eydallín 1. DT: Sebastián Porta.
Jujuy Básquet 80: Juan Cruz Marini 16, Augusto Roveres 2, Ramiro Stehli 17, Adriy Grytsak 10, Thiago Roca 8, Francisco Fornes 2, Tiago Nistal 0, Francisco Tarnowyk 9, Santiago Ibarra 14, Santiago Nesman 2. DT: Guillermo Tasso.
Parciales: San Isidro 21/ Jujuy Básquet 20 – 23/23 – 26/24 y 23/13.
Estadísticas
Puntos: 93
Dobles: 22/37 → 59%
Triples: 7/21 → 33%
Libres: 28/33 → 85%
Rebotes: 30 (24 def. / 6 of.)
Asistencias: 21
Recuperos: 6
Pérdidas: 14
JUJUY BÁSQUET
Puntos: 80
Dobles: 22/38 → 58%
Triples: 8/31 → 26%
Libres: 12/23 → 52%
Rebotes: 31 (19 def. / 12 of.)
Asistencias: 13
Recuperos: 10
Pérdidas: 9
