Ser papá, antes de los 18
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Sin haber terminado el cole, antes de los 18, Joaquín fue padre de Ayelén, no abandonó los estudios y enfrentó el desafío mientras los chicos de su edad iban al boliche.
Sin haber terminado el cole, Joaquín Juárez se convirtió en padre. Hoy tiene 19 años y a Ayelén, de 2. Enfrenta con orgullo la paternidad temprana.
Está finalizando sus estudios en el Ipet Nº 50 "Ing. Emilio F. Olmos" y en los ratos libres, trabaja para cumplir con responsabilidad de ser el sustento económico de su hija que vive con él desde que tiene 6 meses.
Para ello, postergó sueños, pero la vida le regaló otro mucho más grande: proyectar la felicidad de la vida que dio.
Mientras Ayelén juega en las escalinatas de "la EFO", Joaquín la cuida de reojo y la escucha sonreír. Joaco, como le dicen sus amigos, tiene la campera de la promoción 2016 de la especialidad Electricidad. Repitió un año, pero eso no lo condicionó a querer terminar la escuela. Ser padre, tampoco lo detuvo.

Ser papá cuando aún se es hijo
"Jamás pensé en dejar la escuela"
"Al principio fue muy complicado y sigue siendo difícil", cuenta Joaquín Juárez sobre la paternidad temprana.
El joven papá no solo cursa el último año del secundario, que es doble turno, sino que también trabaja en la fábrica de un tío y hace trabajos de aerografía en su casa. "Me gusta la electricidad y el arte. Ojalá el día de mañana pueda estudiar pero es difícil", señala algo resignado.
"Mi vida es estudiar, disfrutar de mi hija y trabajar. Jamás pensé en dejar la escuela" por ser padre muy joven, asegura.
"Cuando me enteré que iba a ser padre, era difícil de creer, no caía. Me costó mucho caer hasta que un día se lo dije a mis papás", cuando Ayelén ya había nacido.
A pesar del miedo y las preocupaciones lógicas, los abuelos de Ayelén aceptaron con amor la buenanueva. "Cuando les di la noticia, sonrieron, se pusieron felices, me abrazaron y me dijeron que me iban a apoyar en todo", recuerda Joaco.
"Si no fuera por mis padres - Claudia Carabolante y Víctor Juárez- mi hermana -Ana Liz Juárez-y mi novia - Débora Acquavita-, que siempre me apoyaron en todo y me ayudaron, no podría estar donde estoy. Hoy estoy aquí estudiando, porque ellos me lo permitieron".
Padre full time
"Ayelén duerme conmigo. Si yo no estoy, se despierta o empieza a llorar -expresa-. Es la primera y la última persona que me ve y siempre me da las buenas noches o los buenos días con una sonrisa".
"Mi hija me cambió la vida completamente, de manera radical. Antes estaba el 80 por ciento del tiempo con mis amigos, ahora se lo dedico a mi hija y a mi novia".
"Antes, tenía asados todos los fines de semana y mis papás me daban plata. Hoy, todo lo hago pensando en ella", confiesa.
Joaquín es joven y sabe que no hay manuales para la paternidad, que el aprendizaje es día a día junto a su hija. "No se puede enseñar a ser padre, solo se aprende cuando te pasa. Quiero que crezca bien, de manera saludable. Lo mejor que me pasó fue cuando Ayelén dijo su primera palabra: papá. Escucharla a los 18 años, fue fuerte, pero una emoción inexplicable", agrega.
A pesar de las dificultades propias de la edad, Joaquín se muestra entero y positivo. "Me pasaron muchas cosas malas personalmente, pero no dejo que me afecten. Soy fuerte a la hora de seguir y progresar, siempre voy a seguir adelante y no voy a bajar los brazos".
