Seiscientos chicos y un solo sueño: ser “millonarios”
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Más de 600 chicos perseguían el mismo sueño días atrás, llegar a un club como River Plate. Se presentaron a una prueba de jugadores que hizo el "millonario" en nuestra ciudad . Te contamos la historia de tres de ellos.
Del campito al club del barrio. Del Baby Fútbol, a las inferiores de Primera. Y una vez allí, tocar el cielo con las manos pero sin detenerse.
Agustín, Enzo y Valentín, pese a que les costó dormirse, se levantaron muy temprano el martes de la semana pasada. Prepararon un bolso y se fueron al predio Nicolás Losano, en barrio San Cayetano, adonde llegaron representantes del Club Atlético River Plate para probar jugadores en San Francisco.
Cuando arribaron ya había otros chicos en la fila. Esperaron pacientes durante varias horas hasta que les tocó el turno de lucirse y demostrarles a los entrenadores que habían nacido para esto, para jugar a la pelota.
Al igual que ellos, más de 600 chicos perseguían el mismo sueño que es aspirar, quien sabe algún día, a convertirse en Lionel Messi o en Dani Alves, jugadores de elite de la liga europea o "romperla" en la máxima categoría del fútbol argentino.
La tarde se presentaba soleada y fría. Los adultos que acompañaron a los pibes buscaban calor en sus bufandas, gorros y guantes. Se respiraba emoción y esperanza en el predio deportivo.
En su mayoría eran mamás que ese día pidieron permiso para faltar al trabajo, al igual que sus hijos a la escuela. Además de San Francisco llegaron jugadores de Frontera, Arroyito, Freyre, El Fortín, Las Varillas, entre otros lugares. Hacía más de 10 años que River no pisaba la ciudad y eso despertaba ganas de no perdérselo. La posibilidad de encontrar al próximo Fernando Cavenaghi, Ariel Ortega o Andrés D´alesandro encendía la ilusión.
"Que mis hijos cumplan el sueño que no pude cumplir"
Agustín Álvarez, de 11 años, mira hacia atrás. Sabe que dejó todo en la cancha, aunque entiende que posiblemente le faltó un "cachito" más jugar el partido que quería. Lo recibe su mamá Gisela, una "enferma" del fútbol, como ella misma se presentó ante LA VOZ DE SAN JUSTO.
Agustín la tocó, jugó, evitó pegar y mostró su mejor "2". "Es un muy buen zaguero y te lo digo yo, que soy su mamá, pero juega bien", afirmó orgullosa.
Agus juega para el Club Xeneize de Frontera. No importa que se pruebe para el rival, es la oportunidad para crecer. "Esta es una gran oportunidad para los chicos, para que conozcan, para que disfruten, para que vayan conociendo qué es el fútbol en cancha de 11", contó Gisela.
Su mamá también juega al fútbol. Lo hizo para Sportivo Belgrano y actualmente, para Club Mitre, de Las Varillas. "Yo también soy futbolista. Amo el fútbol. Soy una enferma del deporte", afirmó Gisela, que también es mamá de Thiago, otro pequeño futbolista que oficia de lateral izquierdo en el Xeneize.
"Quiero que ellos hagan realidad mi sueño y el de ellos", confiesa la mujer, junto a su amiga, "Tata", quienes les hicieron el aguante a los chicos.
Gisela aclaró que "los chicos tienen sus días, sus altibajos y por eso hay que acompañarlos. En casa les hablo, los charlo. Quiero que la pasen bien con el fútbol", agregó, quien se definió como ayudante de campo cuando juega el más grande de sus hijos: "Siempre les doy una charla después de cada partido porque no todo se trata de ganar o perder. A los chicos hay que incentivarlos todo el tiempo". "Si a ellos no les gustara el fútbol, no estaríamos acá, pero les encanta. Más allá de la plata -reconozco que me gustaría que tengan un buen futuro- lo importante es que hagan lo que les gusta".

Agustín (segundo de izquierda a derecha) junto a su
mamá Gisela, su hermano menor Thiago, su "Tata" y compañeritos.
A pocos metros de Agustín está Enzo Eduardo Navarrete, de 12 años. Juega como arquero en el Club Belgrano de nuestra ciudad, pero lleva puesta la pilcha de River. Para él, los colores tiran más y sabía que se probaba frente a representantes del club de sus amores. A Enzo también lo acompañó su mamá, María Rosa Caraune. El también faltó a clases. "Esta es una experiencia muy linda para él, pero creo que de ser elegido sería difícil irse a Buenos Aires", contó la mamá. Con nombre de ídolo, Enzo concurrió a la prueba con la ilusión de llegar a ser el nuevo Marcelo Barovero en el arco millonario. "Sonamos dijo Ramos si eso pasa -parafrasea María-. Ahí veremos qué hacemos porque él dijo que venía a probarse pero no iba a ningún lado, de todos modos, hay que ver qué pasa". "Él está chocho de estar practicando acá -agregó- de que lo vean clubes importantes". Su mamá se definió como futbolera de toda la vida y contó que jugó en La Florida. Luego reconoció que "es mucho el esfuerzo que se hace. Lo llevo a práctica, de aquí para allá. Viajamos junto a su papá, vamos a Devoto, a Freyre, a todos lados. Hoy lo trajo el padre porque yo estaba trabajando. Lo dejó y cuando salí yo de mi trabajo, me quedé con él. Lo acompañamos en todo". María Rosa aclaró que lo primordial es que su hijo se divierta con el futbol y señaló que si llega un futuro prometedor para él será bienvenido. "No tuve miedos, ninguno. Tengo muchos sueños, pero me gustaría jugar en River", afirmó Enzo. "Sé que para mis compañeros la sensación debe ser igual a la que tengo yo. Los jugadores tenemos que ser felices mientras jugamos", pensó el pequeño arquero.Para ser otro Enzo
Dani Alves, el referente de Valentín
Carlos Biraghi es el papá de Valentín, de 13 años, que juega de "4" para Proyecto Crecer. "Si les gusta el deporte a los chicos tienen que vivir estas oportunidades. Siempre prediqué que esté en el deporte, después se ve si va a ser futbolista o no, es un largo camino".
Para Carlos es importante que haya este tipo de oportunidades en la ciudad. El hombre dirigió en el Baby Fútbol durante 25 años pero nunca a Valentín. "Él va donde quiere, hace lo que quiere y sabe que primero hay que estudiar para después jugar". "Desde el primer momento en que los chicos están acá es porque les gusta. Mientras no estén en la calle, el deporte es salud", manifestó.
Valentín tiene un ídolo y quiere parecerse a él: "Quiero ser futbolista y ser como Dani Alves. Hago mucho esfuerzo para ir a la escuela y también jugar al fútbol. Que haya gente de River en la ciudad es un sueño", subrayó. "Sueño con jugar en Primera División para River, ojalá se dé", acotó ilusionado.

Valentín y papá Carlos, ilusionados
No pudo ser
Doce chicos ya fueron seleccionados y ahora seguirán bajo la lupa de River para avanzar, o no, en una carrera hacia un club grande del país. De los futbolistas escogidos, cinco de ellos deberán presentarse a un nuevo entrenamiento que se desarrollará en Rosario. A los siete restantes, dada su corta edad, se les ofreció la posibilidad de sumarse a las filas de Sportivo Belgrano para seguir formándose como futbolistas, pero siempre bajo el seguimiento permanente de River.
Ni Agustín, ni Enzo, ni Valentín tuvieron suerte esta vez. Pero esperarán con sus botines colgados en el hombro la próxima cita a la que se los convoque. Lo más importante para ellos es que la pelota siga rodando.
