Se siente, el "Zurdo" está presente
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La dirigencia de El Ceibo realizó un sentido homenaje a Gustavo Rosa en la jornada desarrollada en el estadio "Antonio Cena" y que marcó la reanudación del torneo local de primera división.
El básquet de primera división de la
Asociación local volvió de manera oficial y tuvo como escenario al estadio "Antonio
Cena", lugar donde se vivieron sensaciones encontradas, entre la felicidad por
la reanudación de la actividad deportiva, y la emoción no exenta de tristeza al
rendirse tributo a la entrañable persona de Gustavo "Zurdo" Rosa.
De esa manera previo al vibrante juego que animaron El Ceibo y San Isidro, los dirigentes de la "Flor Nacional" llevaron a cabo un merecido homenaje al otrora jugador, entrenador y colaborador del club, que falleció a causa de covid-19.
En el sector de palcos, Juan Pablo Rosa -uno de los hijos de Gustavo- y el presidente de la institución, Oscar Oldrino descubrieron un cuadro con la camiseta número 12 y el nombre del siempre recordado "Zurdo".
Precisamente Oldrino en referencia a la sensible situación expresó: "La verdad que fue un momento muy duro, un amigo de todos, de toda la vida, y estar haciendo un homenaje de estas características a alguien tan querido, la verdad que uno no cae, parece que no puede ser".
"Somos un grupo que nos criamos juntos jugando al básquet, pasando por todas las etapas de la vida y hoy tener que estar viviendo esto la verdad es irreal, si a veces entras al club y parece que te lo vas a encontrar, bueno, era un homenaje que lo tiene recontra merecido y seguramente es poco a lo que él se merecía porque como persona era un fuera de serie y como deportista mostró una tremenda jerarquía", resaltó.
"Sin dudas se lo extraña mucho y queríamos homenajearlo de alguna manera y que esté presente siempre en el club. Agradecemos a la familia por habernos acompañado en este homenaje a pesar de lo duro y difícil del momento", cerró.
En lo estrictamente basquetbolístico, El Ceibo se quedó con una apretada y agónica victoria en suplementario -97 a 96- lo que invitó al grito visceral, un festejo con la mirada al cielo para el permanente recuerdo del "Zurdo", es que siempre estará presente en el corazón de todos los amantes del básquet.
