Se recordaron los 75 años de Muhammad Ali
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Muhammad Alí, acaso el deportista más grande de todos los tiempos, fallecido el 3 de junio de 2016 en Scottsdale, estado de Arizona, habría cumplido ayer 75 años.
Muhammad Alí, acaso el deportista más grande de todos los tiempos, fallecido el 3 de junio de 2016 en Scottsdale, estado de Arizona, habría cumplido ayer 75 años.
Nació como Cassius Clay, nombre "esclavo" según su propia consideración, un 17 de enero de 1942. Fue el primer boxeador en consagrarse tres veces campeón mundial entre los pesos pesados.
Pero su condición de "más grande" deportista entre todos los que lo precedieron y lo sucedieron estriba en el hecho de que Alí modificó la manera de entender lo contextual. Fue un adelantado y comprendió antes que nadie el entretejido de relaciones entre la difusión de su actividad y la participación de los distintos soportes periodísticos.
Además, Alí resultó el primer protagonista del deporte que "se plantó" a las corporaciones, al poder establecido. En este caso, al Ejército de su propio país, cuando se negó a ir a la guerra a Vietnam, allá por 1967.
El público congoleño lo adoptó como ídolo porque vio qué él "mejor que nadie" iba a convertirse en "el protector de los derechos de los negros". El ya mítico grito "Alí Bomayé!" ("Alí matalo", la traducción) atronó en el estadio 20 de Mayo, colmado por más de 100.000 personas, con el dictador Mobutu Sese Seko como testigo privilegiado.
Entre sus vencidos figuraron el argentino Oscar "Ringo" Bonavena, a quien superó por nocaut en el decimoquinto asalto, en el Madison Square Garden de Nueva York, allá por diciembre de 1970.
Ya retirado y con el mal de Parkinson que afectaba su cuerpo y su andar, Alí tuvo un reconocimiento de los estamentos oficiales de su país que tiempo antes lo habían combatido con suma fiereza. En 1996, la organización de los Juegos Olímpicos de Atlanta lo eligió para encender el pebetero y declarar inaugurada la competencia. Una distinción tardía.
Otro reconocimiento llegó en 1997, en Hollywood, cuando el documental 'When we were Kings' ('Cuando éramos reyes'), de Leon Gast, obtuvo un Oscar.
El film, basado en la épica pelea que protagonizó con Foreman en Kinshasa, fue galardonado y allí estaba él, junto a George, ahora transformado en "mi amigo", tal como aseveró.
Con dificultades por la enfermedad que lo aquejaba, Alí subió al escenario, agradeció y descerrajó la frase que todos querían escuchar: "Todavia sigo siendo el más grande". La concurrencia asintió y respondió con una sonora carcajada.
