Análisis
San Isidro y una serie de cuartos que pasó de la solidez al sufrimiento
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El “santo” ganó con autoridad los dos primeros partidos en San Francisco, pero Deportivo Viedma reaccionó en Río Negro y llevó la definición a un quinto juego. Los bajos porcentajes de triples, la pérdida de fluidez ofensiva y el crecimiento del rival explican cómo una serie controlada terminó convirtiéndose en una batalla abierta que se definirá este martes a las 21.30 en el “Antonio Manno”.
San Isidro parecía tener la serie controlada. Ganó los dos primeros partidos en San Francisco, mostró autoridad defensiva, dominó los rebotes y logró imponer el ritmo que más le convenía. Pero Deportivo Viedma reaccionó en el sur, encontró respuestas tácticas y llevó la eliminatoria a un quinto juego decisivo que volverá a disputarse en el estadio “Antonio Manno”.
La serie de cuartos de final de la Liga Argentina dejó hasta ahora cuatro partidos muy distintos entre sí, aunque atravesados por una misma sensación: la enorme paridad y el mínimo margen de error. El “Santo” pasó de sentirse dominante a quedar obligado a recuperar su mejor versión para no dejar escapar una clasificación que parecía encaminada.
En el primer encuentro, San Isidro consiguió una victoria sólida por 70 a 61. El equipo de Sebastián Porta construyó el triunfo desde la defensa y el control del juego interior. Aunque el porcentaje de triples fue bajo, con apenas cinco conversiones en 22 intentos, el conjunto sanfrancisqueño compensó esa falencia con una alta efectividad de dos puntos, buena circulación de pelota y superioridad en los rebotes. Terminó ganando 39 a 33 en rebotes y además repartió 18 asistencias, mostrando una versión ordenada y paciente.
Ese partido marcó una tendencia que parecía repetirse en el segundo juego. San Isidro volvió a imponerse, esta vez por 77 a 69, y dio la sensación de estar un escalón por encima de Deportivo Viedma. La diferencia apareció otra vez en la intensidad defensiva y en el dominio físico. El “Santo” ganó con claridad la lucha rebotera por 43 a 31 y limitó al conjunto rionegrino a apenas 19 por ciento en triples gracias a una defensa agresiva sobre el perímetro.
Más allá de no tener todavía una gran noche desde larga distancia, San Isidro encontró respuestas en el juego colectivo y en la capacidad para desgastar al rival. En esos dos partidos disputados en San Francisco, el equipo transmitió seguridad, profundidad de plantel e identidad.
Sin embargo, el panorama cambió por completo en Río Negro.
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El tercer juego mostró la mejor cara de Deportivo Viedma y una de las versiones más incómodas de San Isidro en toda la temporada. El conjunto local ganó 80 a 67 y logró modificar el desarrollo de la serie. La gran diferencia estuvo en la efectividad ofensiva y especialmente en el tiro exterior. Después de dos partidos muy flojos desde el perímetro, Viedma encontró puntería y convirtió ocho triples. San Isidro, en cambio, volvió a sufrir en ese aspecto y terminó con apenas seis conversiones en 33 intentos.
El equipo rionegrino también logró algo que hasta ese momento no había conseguido: romper el ritmo defensivo del “Santo” y obligarlo a jugar incómodo. San Isidro perdió fluidez, tuvo menos circulación y comenzó a depender demasiado de acciones individuales. A eso se sumó otro problema importante: la imposibilidad de correr la cancha y conseguir puntos rápidos.
En Viedma apareció además con fuerza el pick and roll, una herramienta que el local utilizó constantemente para lastimar. San Isidro nunca terminó de controlar esa situación y empezó a sufrir defensivamente. El partido tuvo además un fuerte componente anímico. El conjunto sureño ganó confianza y encontró respaldo en su público, mientras que el equipo cordobés comenzó a mostrar dudas.
El cuarto encuentro terminó confirmando ese cambio de escenario.
San Isidro tuvo durante varios pasajes la oportunidad de cerrar la serie. Incluso llegó a sacar once puntos de ventaja y parecía recuperar el control emocional del partido. Pero otra vez se quedó sin respuestas ofensivas en los momentos decisivos y Deportivo Viedma aprovechó cada error para volver al juego.
La victoria del local por 73 a 67 tuvo números que explican perfectamente lo ocurrido. San Isidro lanzó 29 triples y apenas convirtió cinco, con un porcentaje bajísimo. Además terminó el partido con solamente cinco asistencias, un dato que refleja claramente la pérdida de juego colectivo y las dificultades para encontrar buenas opciones ofensivas.
El conjunto de Porta tuvo buenos porcentajes en tiros de dos puntos y también desde la línea de libres, pero quedó atrapado en un partido lento, físico y muy cortado, un contexto que terminó favoreciendo al local. Viedma, en cambio, jugó con otra confianza, encontró puntos importantes desde el perímetro y aprovechó el desgaste mental de San Isidro en el cierre.
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La serie dejó varios contrastes muy marcados. En San Francisco, el “Santo” logró imponer su defensa, dominar los rebotes y controlar el ritmo de juego. En Viedma perdió efectividad, sufrió muchísimo el pick and roll rival y quedó condicionado por sus bajos porcentajes desde el perímetro.
Otro aspecto que cambió radicalmente fue el funcionamiento colectivo. En los dos triunfos en casa, San Isidro repartió 18 y 15 asistencias. En las derrotas como visitante apenas consiguió 10 y 5. La estadística refleja cómo el equipo fue perdiendo circulación ofensiva y terminó dependiendo demasiado de arrestos individuales.
También apareció el desgaste físico y mental propio de una serie larga. El “Santo” tuvo dificultades para sostener la intensidad durante los 40 minutos y, cuando perdió claridad ofensiva, quedó sin herramientas para controlar los partidos.
Ahora todo se resolverá en un quinto juego que se disputará el martes a las 21.30 en el estadio “Antonio Manno”. Allí, San Isidro intentará recuperar la imagen que mostró en el comienzo de la serie. El equipo de Sebastián Porta sabe que necesita volver a defender con agresividad, correr la cancha y mejorar su eficacia desde el perímetro si quiere avanzar a semifinales. Después de dejar pasar dos oportunidades para cerrar la llave, el “Santo” tendrá la chance de definir la clasificación frente a su gente y en el escenario donde hasta ahora mostró su mejor versión.
