Vóley
San Isidro se construye desde la exigencia y no se conforma
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La central de San Isidro, Belén Caba, analiza el presente del equipo en la Liga Argentina femenina, la fortaleza de la localía en el Superdomo y los desafíos que proponen los equipos rosarinos en un fin de semana exigente. Trabajo, paridad interna y ambición, las claves de un plantel que se construyó a base de intensidad y que quiere sostener su idea en cada cancha.
San Isidro sigue construyendo identidad en la Liga Argentina femenina y una de las voces más claras para explicarlo es la de Belén Caba. Dueña del centro de la red y referente puertas adentro, la central destaca que el buen momento no es casualidad, sino el resultado de una idea que se sostiene desde la pretemporada y que tiene un sello muy marcado: la inconformidad permanente.
“La verdad que venimos contentas con los resultados, pero hay algo que nos caracteriza y es que no nos conformamos con el desempeño”, asegura. Para Belén, esa mentalidad es uno de los pilares del equipo. El segundo tiene que ver con la intensidad diaria: “Somos un equipo que entrena mucho. Si ponés triple turno lo vamos a hacer todas, si hay que entrenar un extra lo vamos a hacer”. Y el tercero, acaso el que vuelve al plantel más difícil de quebrar en el día a día, es la paridad interna: “Es un equipo muy parejo. Cualquiera puede entrar a la cancha y cada una tiene que entender su rol. Y eso está sucediendo”.
Caba está desde el primer día del proceso y recuerda una pretemporada áspera, de mucho volumen, marcada por el calor y el cansancio acumulado. “Fue una pretemporada muy dura, se entrenó muchísimo, de superar mucho cansancio”, cuenta. En ese recorrido, hubo un momento clave en el que el grupo sintió que había dado un salto. “Tuvimos el primer weekend de visitantes, en La Plata, que sirvió para romper el hielo. Pero el segundo, que fue en casa, ahí notamos que estábamos bien. Inflamos bien el pecho como para decir: pongámonos objetivos bien altos porque hay con qué”.
La localía en el Superdomo aparece como un factor determinante. Lejos de sentir una presión extra, Caba reconoce que jugar en casa es un alivio y un empuje emocional. “Yo no diría que vivo una presión extra, sino al contrario. Casi que es un alivio jugar de local”, confiesa. Y agrega: “Sabemos que nos favorece, nos gusta. Cada vez que veo en la entrada en calor que se va llenando de gente, o que en el fixture veo que nos toca acá, me pongo contenta. Reconozco que nos da un plus”. En un torneo largo, donde el desgaste pesa, ese plus se vuelve un detalle que cuenta.
Sobre el cruce frente a Náutico Avellaneda, que ya quedó atrás, la central explicó que el plan pasaba por sostener la concentración y evitar regalar puntos ante un rival que construye desde el volumen. “Náutico es un equipo que tiene mucho volumen de juego, que fuerza el error del otro”, describió. Y apuntó a la preparación específica: “Trabajamos toda la semana para esto: posiciones de bloqueo, tendencias de saque. Todas las semanas se trabaja pensando en el rival, obviamente sin dejar de lado nuestro propio juego, tratar de no errar”. La consigna fue clara: reducir fallas propias y mantener disciplina táctica, incluso cuando el partido se vuelve largo.
Ahora el desafío inmediato se llama Sonder, un equipo con escuela muy marcada y resultados que sostienen su confianza. “La verdad que Sonder juega muy bien. Se refleja mucho en los resultados que están teniendo”, analiza Caba, y subraya lo que más le exige a su puesto: “Es un equipo que no erra y tiene atacantes muy potentes”. También se detiene en un detalle personal que, para ella, influye en la lectura del partido: “La armadora creció conmigo en inferiores, distribuye bien el juego, a mí me gusta mucho ella”. Por eso, sabe que el duelo en la red será decisivo: “Nosotras vamos a tener que estar atentas. Yo como central, con todas las alarmas prendidas para el bloqueo. Tenemos que estar bien afiladas en el sistema de bloqueo-defensa”. Y anticipa un desarrollo parejo: “Creo que va a ser un lindo partido, quiero y creo que sea un partido ajustado. Lo que nos da un poquito más de confianza es que sea de local”.
En los momentos de mayor tensión aparece la figura de Mauro, el entrenador, siempre activo y encima del juego. “Sea tiempo muerto o no, siempre nos está dando indicaciones”, dice entre risas. Y explica qué suele pedir cuando la presión sube: “En los tiempos técnicos capaz que nos remarca los puntos débiles que estamos dejando entrever y cómo corregirlos. O nos recuerda algo táctico planteado que capaz no estamos llevando bien a cabo, algún detalle que se nos estaba escapando”. Y también está el costado anímico: “O alguna motivación o algo más emocional… y a la cancha a jugar”.
Aunque el equipo se muestra sólido, Caba entiende que todavía no llegó a su techo. “Somos un equipo con mucho potencial”, afirma, y por eso siente que hay más para explotar: “Como nos veo con tanto potencial, creo que podemos seguir explotando en todo. Vamos demostrando paso a paso, reflejando lo que entrenamos. Es un equipo con mucha entrega”. Esa entrega también se nota en lo cotidiano, en cómo se bancan los entrenamientos duros y en cómo se sostienen cuando el partido se hace espeso.
En lo personal, la central sabe que la Liga exige al máximo, sobre todo en fines de semana con doble o triple jornada. “A veces los weekend de dos partidos o tres se hacen un poco pesados”, admite. Y detalla su rutina para sostener la lucidez en sets largos: “En lo personal, ir a los entrenamientos, hacer la parte física tal como nos dice el preparador físico Agus Rossi. Siempre voy a kinesiología apenas tenga una molestia, dolor o fatiga. Ponerme hielo en casa, poner las piernas para arriba”. Son hábitos simples, pero que sostienen el rendimiento cuando el cuerpo acusa recibo.
El calendario, además, impone un desafío físico y mental. “En casa entrenamos pensando en el rival. Tenemos charlas técnicas con videos, análisis y demás, así en el momento del partido tenés todo en la cabeza para complementar lo físico”, explica. Y marca una idea clave: “A veces es clave cuando no te dan las piernas saber la tendencia del rival para anticipar”. En esa lógica, la profundidad del plantel aparece como una ventaja competitiva: “Tanto este weekend como los que vienen van a ser desgastantes y por eso creo que para la intensidad tanto de los partidos como de los entrenamientos nos viene súper bien este plantel donde todas están en condiciones de jugar”.
Con años de carrera y paso por ligas distintas, Belén destaca un rasgo particular del torneo actual: la paridad. “Lo que me está llamando mucho la atención de este año es la paridad que hay”, afirma. Y lo amplía: “No noto que haya mucha diferencia entre los punteros y los que están más abajo de la tabla. Se están dando resultados que no se esperaban en los papeles”. Esa realidad obliga a sostener la tensión competitiva: “Eso te mantiene atento para no aflojar en partidos que uno piensa que ya lo tiene controlado”. Pero también alimenta una ilusión grande: “Vas a cualquier cancha, te cruzás con cualquier rival y le podés ganar”.
San Isidro y Belén Caba lo resumen con una frase que se repite como un mantra: “no nos conformamos”. Porque más allá de lo que pase en el resultado, la convicción del grupo está puesta en el proceso, en la intensidad diaria y en esa ambición que, según su central, empuja a este equipo a ir siempre un poco más allá.
