Vóley
San Isidro remontó un 0-2, forzó el tie break y le quitó el invicto al líder en el Superdomo
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El equipo dirigido por Mauro Silvestre derrotó 3-2 a Sonder Rosario por la Liga Argentina Femenina 2026 en una noche de alto voltaje. Perdía los dos primeros sets, reaccionó con carácter y terminó celebrando una victoria que coronó un weekend perfecto y mantuvo el invicto en casa.
San Isidro construyó una de esas victorias que se recuerdan. En el Superdomo de San Francisco, superó 3-2 a Sonder Rosario, hasta aquí líder invicto del certamen, con parciales de 18-25, 21-25, 25-22, 25-19 y 15-10. Fue un partido cambiante, de momentos muy marcados, en el que el conjunto local supo ajustar, sostener la cabeza fría y golpear en los tramos decisivos para dar vuelta una historia que parecía cuesta arriba.
El inicio mostró a un Sonder firme y decidido a imponer condiciones. Con buena eficacia en ataque y una recepción sólida, las rosarinas dominaron el primer set. San Isidro intentó sostenerse desde el saque y el orden defensivo, pero la visita fue más contundente en las transiciones y cerró 25-18. En el segundo parcial el trámite fue más parejo, aunque volvió a inclinarse para el lado del líder. El local mejoró su volumen ofensivo, pero algunos errores no forzados en momentos clave le dieron aire a Sonder, que aprovechó la ventaja y se lo llevó 25-21 para quedar 2-0 arriba y silenciar momentáneamente al estadio.
Lejos de desordenarse, San Isidro ajustó piezas y encontró respuestas desde el banco y dentro de la cancha. El tercer set mostró otra actitud. Con mayor agresividad en el bloqueo y mejor coordinación en el contraataque, el equipo de Mauro Silvestre empezó a incomodar al puntero. Helena Cugno encontró espacios por las puntas y Sofía Baldo comenzó a inclinar la balanza con su potencia. El 25-22 no solo descontó en el marcador, también cambió el pulso del partido y devolvió la energía al Superdomo.
El cuarto parcial consolidó la reacción. San Isidro sostuvo la intensidad, mejoró sus porcentajes de recepción y fue más eficaz en ataque, especialmente en el primer balón tras recepción positiva. La defensa creció en los intercambios largos y el bloqueo apareció en momentos determinantes para frenar el avance visitante. Con autoridad, el local se lo llevó 25-19 y forzó el tie break ante un estadio que acompañó cada punto como si fuera el último.
En el quinto set se vio la madurez del equipo. Desde el arranque fue más preciso, aprovechó mejor las oportunidades de quiebre y manejó la ansiedad con inteligencia. Tras un comienzo equilibrado, San Isidro tomó ventaja a partir del 10-6 y no la soltó más. Con decisión en ataque y firmeza defensiva, cerró 15-10 para desatar el festejo y completar una remontada de enorme valor anímico y deportivo.
En el global, el conjunto local sumó 104 puntos contra 101 de Sonder, con 56 puntos de ataque y 16 bloqueos, un rubro que terminó siendo determinante en la remontada. Sofía Baldo fue la máxima anotadora del encuentro con 25 puntos y 42% de efectividad en ataque, además de aportar desde el saque en momentos clave. Helena Cugno acompañó con 14 unidades y ADN Santana Milano también sumó 14 puntos, con 6 bloqueos fundamentales para sostener la reacción cuando el partido estaba en su momento más tenso.
Del lado visitante, Micaela Gallo se destacó con 17 puntos y una alta eficacia ofensiva, acompañada por Irene Verasio y Reibeth Artigas, ambas con 13 tantos. Sin embargo, Sonder perdió regularidad en los sets finales y ya no logró sostener el ritmo que había mostrado en el arranque.
La diferencia en los break points fue otro dato que explica el resultado. San Isidro consiguió 35 puntos desde el saque, generando presión constante, mientras que Sonder sumó 24. En un partido tan equilibrado, esos detalles inclinaron la balanza a favor del local, que supo capitalizar mejor cada oportunidad.
El triunfo no fue aislado. Con esta victoria, San Isidro cerró un weekend perfecto en el Superdomo, sumando todos los puntos en juego y fortaleciendo su posición en la tabla. Además, mantuvo su invicto como local, transformando su estadio en una verdadera fortaleza. En casa, el equipo muestra carácter, intensidad y una conexión especial con su gente que termina marcando diferencias.
Más allá del impacto estadístico, la victoria tuvo un valor simbólico enorme. No solo significó quitarle el invicto al líder, sino también confirmar el crecimiento del equipo en la competencia y su capacidad para sobreponerse a la adversidad. Después de verse contra las cuerdas, San Isidro respondió con orden, convicción y personalidad para firmar una de las mejores actuaciones de la temporada.
En una Liga pareja y exigente, el mensaje fue claro: en el Superdomo nadie la tiene fácil. San Isidro lo trabajó, lo forzó hasta el tie break y lo ganó con autoridad, coronando un fin de semana ideal y reafirmando que, ante su gente, sigue siendo invencible.
