Vóley
San Isidro no pudo sostener el arranque y Bell se adelantó en los cuartos
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El equipo santo cayó 3-1 ante Bell en el Superdomo en el primer punto de los cuartos de final de la Liga Argentina de vóley femenino. Tras un inicio contundente, el conjunto local fue perdiendo solidez y quedó obligado a ganar el segundo juego para seguir en competencia.
San Isidro dejó escapar una gran chance en el arranque de los cuartos de final de la Liga Argentina Femenina de vóley. En el Superdomo, ante su gente y después de un comienzo convincente, el conjunto dirigido por Mauro Silvestre terminó cayendo 3 a 1 frente a Bell, que supo absorber el impacto del primer set, acomodarse en el partido y llevarse un triunfo valioso para quedar a un paso de la clasificación. Los parciales fueron 25-15 para las “santas” y 25-19, 25-21 y 25-19 para la visita .
El partido comenzó con una imagen muy positiva del equipo local. San Isidro mostró desde el inicio una postura agresiva, decidido a plantarse en la serie con autoridad. Lo hizo a partir de una buena presión desde el saque, un bloqueo que apareció en los momentos justos y una distribución ofensiva que le permitió lastimar por distintos sectores de la red. Ese combo le dio claridad, confianza y una diferencia rápida en el marcador.
Los números del primer set reflejan ese dominio. San Isidro arrancó 8-3 arriba, luego amplió a 16-9 y más tarde estiró la distancia hasta un claro 21-12, en un tramo en el que se lo vio suelto, intenso y preciso para resolver cada pelota importante. No hubo discusión en ese parcial: el equipo de San Francisco fue superior en todas las facetas y se lo llevó 25-15, marcando el ritmo del partido y haciendo ilusionar a su gente con una noche larga y favorable .
En ese arranque, el local encontró respuestas tanto en ataque como en el trabajo de contención. San Isidro jugó con decisión, aprovechó los errores de Bell y logró sostener una diferencia cómoda gracias a una mayor efectividad en las pelotas de definición. Parecía, incluso, que el primer set podía condicionar emocionalmente a la visita. Pero el desarrollo posterior mostró otra cosa.
Bell salió al segundo parcial con otra actitud y, sobre todo, con mejores ajustes. La visita levantó su rendimiento en recepción, empezó a tener más calidad en el primer pase y eso le permitió construir ataques más limpios y variados. A partir de esa mejora, el encuentro cambió. San Isidro ya no pudo imponer la misma agresividad y el partido entró en una zona de mayor equilibrio.
El segundo set fue el primer gran punto de quiebre de la noche. Bell tomó ventaja en el arranque, se puso 8-4 y obligó a San Isidro a correr desde atrás. El conjunto local intentó volver, emparejó varios pasajes y se mantuvo cerca, pero la visita tuvo mayor serenidad en los momentos calientes. Llegó arriba al tramo decisivo, sostuvo su volumen de juego y terminó cerrando 25-19 para igualar la historia .
Ese parcial dejó una señal clara: Bell ya había encontrado el camino. Lo que en el primer set había sido incomodidad y desorden, en el segundo empezó a transformarse en seguridad. La visita no sólo mejoró en el armado de juego, sino también en la manera de administrar los puntos largos. San Isidro, en cambio, empezó a perder regularidad. Siguió mostrando pasajes interesantes, pero ya no con la continuidad del comienzo.
El tercer set fue probablemente el más peleado desde lo emocional. Porque allí el partido se metió de lleno en una zona de tensión, con ambos equipos sabiendo que ese parcial podía inclinar decididamente la noche. Y durante varios tramos, el desarrollo fue parejo. Bell se fue al primer descanso corto 8-7 abajo, pero luego San Isidro logró pasar al frente 16-14 y daba la sensación de que podía recuperar el control .
Sin embargo, cuando el local estaba en posición de encaminar el set, Bell volvió a responder. Con mayor constancia defensiva y mejor resolución en ataque, revirtió el momento, pasó al frente 21-19 y desde allí ya no soltó el parcial. Lo cerró 25-21, golpeando fuerte en el ánimo de San Isidro, que había tenido la oportunidad de volver a ponerse arriba, pero no consiguió sostenerla .
Ese tercer capítulo dejó al descubierto uno de los factores decisivos de la noche: la capacidad de Bell para jugar mejor los puntos importantes. Cuando el margen se achicó y cada pelota empezó a pesar más, la visita estuvo más firme. San Isidro, por el contrario, alternó buenas resoluciones con errores que en una instancia de playoff suelen pagarse caro. Y así fue.
Obligado a reaccionar, el equipo de San Francisco encaró el cuarto set con la necesidad de estirar el partido. Pero otra vez se encontró con un rival más entero. Bell volvió a empezar mejor, se puso 8-7 y luego 16-14, sosteniendo una ventaja corta pero estable que le permitió transitar el parcial con mayor tranquilidad. San Isidro nunca dejó de pelearlo, pero tampoco logró dar ese salto necesario para torcer la historia. La visita manejó mejor el cierre y repitió el 25-19 para sellar el 3-1 definitivo .
En el balance global, el triunfo visitante se explicó por una mayor eficacia a partir del segundo set. Bell terminó con 90 puntos contra 84 de San Isidro, sumó 23 break points contra 19 del local y mostró una producción más estable después de un arranque flojo . En ataque, además, supo mantenerse competitivo y aprovechó mejor sus oportunidades cuando el partido se hizo cerrado.
Dentro del equipo “santo”, una de las principales vías de gol fue Sofía Baldo, máxima anotadora con 20 puntos. También tuvo una producción importante Santana Milano, que aportó 17 y mostró una alta eficacia en ataque. Más atrás aparecieron Aylen Ponsó y Helena Cugno, ambas con 9, en un equipo que tuvo momentos de buen funcionamiento, aunque sin la continuidad necesaria para sostener la ventaja inicial .
En Bell, el reparto fue más equilibrado. Ana Tossolini sumó 14 puntos, Tiziana Puljiz y Medina Sarmiento aportaron 13 cada una, mientras que otras jugadoras acompañaron con regularidad, en un funcionamiento colectivo que fue creciendo con el correr del partido . Esa respuesta grupal fue una de las grandes fortalezas de la visita, que no dependió de una sola figura para remontar el encuentro.
La sensación que quedó en San Isidro es de oportunidad perdida. Porque durante el primer set mostró argumentos como para ilusionarse con un triunfo, pero luego no pudo sostener la intensidad ni la claridad. El arranque había sido el ideal, pero a medida que Bell se afirmaba en cancha, el local fue entrando en una dinámica más incómoda, sin poder volver a adueñarse del desarrollo.
De todos modos, la serie todavía no está definida. San Isidro sabe que necesitará recuperar la contundencia del primer parcial y, sobre todo, prolongarla en el tiempo si quiere seguir en competencia. En playoff, un mal cierre puede costar caro, pero también hay margen para reaccionar rápido. Lo que dejó este primer punto es una certeza: Bell pegó primero, dio una muestra de carácter y obligó al conjunto de San Francisco a jugarse todo en el próximo domingo.
