Obras
San Isidro apuesta al futuro con su nueva pensión en el predio social
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La institución concretó una obra estratégica destinada a la formación de deportistas, con instalaciones renovadas y pensadas para el uso intensivo.
El Club Atlético San Isidro concretó una obra clave en su predio social con la puesta en valor de un inmueble que hoy fue transformado en pensión para jóvenes deportistas. El espacio, que anteriormente estaba destinado a alquiler y se encontraba en estado de deterioro, ahora tiene capacidad para albergar a ocho chicos en condiciones óptimas de confort, seguridad e higiene.
La intervención implicó una remodelación integral del edificio, con demoliciones parciales de muros y tabiques interiores para lograr una mejor distribución, retiro de materiales deteriorados y una reconfiguración total de los ambientes. El nuevo diseño contempla cuatro dormitorios, dos baños completos, cocina, comedor, lavadero y un sector específico para tutoría, apuntando a un funcionamiento ordenado y adaptado a la vida cotidiana de los deportistas.
En ese sentido, la arquitecta a cargo del proyecto, Carolina Danguise, explicó: “La nueva disposición busca optimizar el uso, la funcionalidad y la privacidad de los ocupantes, generando espacios más confortables y acordes a las necesidades de los chicos”.
Además, se avanzó en una renovación profunda de la infraestructura: se ejecutó el recambio de aproximadamente el 70% de los revoques interiores y exteriores, junto con la reparación y sustitución de cielorrasos mediante placas de yeso con estructura metálica. A esto se sumó la modernización completa de las instalaciones eléctricas, sanitarias y de gas, incorporando nuevos sistemas y adecuándolos a las normativas vigentes.
“La intervención no solo apunta a lo estético, sino también a garantizar durabilidad, resistencia y bajo mantenimiento, teniendo en cuenta el uso intensivo que tendrá el edificio”, detalló Danguise.
En cuanto a terminaciones, se trabajó en la restauración y reemplazo de carpinterías, incorporación de aberturas de aluminio, colocación de cerámicos en sectores húmedos y pulido de pisos de granito en dormitorios y comedor.
“La obra permite asegurar condiciones adecuadas de habitabilidad, con espacios pensados específicamente para el desarrollo y la convivencia de los jóvenes deportistas”, agregó la profesional.
Por su parte, el presidente de la institución, Fernando Magnano, destacó la importancia del proyecto para el crecimiento del club: “La verdad que es un orgullo muy grande hoy poder contar con esto, que es un sueño que lo pudimos hacer realidad, que era refaccionar, poner en valor esta propiedad que estaba abandonada en el club y darles a los chicos del club su propia casa”.
El dirigente remarcó el esfuerzo económico que implicó la obra, pero subrayó su valor a largo plazo: “Fue una inversión importante pero que le queda hoy por hoy al club, algo que va a perdurar en el tiempo. Volver a refuncionalizar y poner en valor todas estas cosas para San Isidro es muy importante y este es el camino”.
Magnano también puso el foco en el impacto deportivo y formativo: “Esta pensión es apostar al deporte y a que las nuevas generaciones tengan un lugar donde estar. Puede funcionar para chicos del básquet, para chicas del vóley o para cualquier disciplina que se desarrolle en el club”.
En ese sentido, no ocultó la emoción por el cambio logrado: “La verdad que era impensado por ahí rescatarlo porque estaba muy deteriorado, pero se hizo un laburo espectacular y hoy esto es una realidad: San Isidro tiene su casa”.
