San Isidro apuesta a las formativas como base de su proyecto deportivo
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Los coordinadores de básquet y vóley coincidieron en que el principal objetivo de las divisiones inferiores es formar deportistas antes que buscar resultados. Con más competencia, crecimiento sostenido y una mirada puesta en los planteles superiores, el club consolida un proyecto a largo plazo.
Mientras los planteles superiores de básquet y vóley se preparan para una nueva temporada, en San Isidro hay otro trabajo que no se detiene. Cada entrenamiento de las divisiones formativas forma parte de un proyecto que busca construir el futuro deportivo del club. Bajo esa premisa trabajan los coordinadores Julián Badosa y Diego Petrelli, quienes coinciden en una idea: el desarrollo de los jugadores está por encima de cualquier resultado inmediato.
En el caso del básquet, Badosa explicó que el objetivo institucional pasa por brindar la mayor cantidad de herramientas posibles a cada deportista para favorecer su crecimiento integral. "Ganar es importante, pero no lo es todo. Lo principal es que cada chico mejore desde lo físico, lo técnico, lo táctico y lo estratégico", explicó el coordinador, quien remarcó que el propósito es formar jugadores preparados para integrar el plantel profesional del club o desarrollarse en otras instituciones.
"Tratamos de poner el foco en darle muchas herramientas al jugador y potenciar primero lo individual para después fortalecer lo colectivo. Si con esa idea logramos ganar, mucho mejor, pero no queremos que el resultado sea lo único que importe", sostuvo.
En la misma línea, Petrelli aseguró que el proyecto del vóley también prioriza el desarrollo de las jugadoras por encima de las posiciones finales. "El principal objetivo es fomentar el desarrollo grupal, tener equipos largos, muchas jugadoras por puesto y poder brindar la mayor cantidad posible de jugadoras para los procesos de Liga", explicó.
Para ambos, la competencia representa una herramienta indispensable para sostener ese crecimiento. Las categorías de básquet afrontarán el Torneo Clausura de la Morterense, el Correcaminos U17 y distintos certámenes para las divisiones menores, mientras que el vóley continuará su participación en copas provinciales y proyecta competir en torneos nacionales e internacionales.
Badosa destacó que la incorporación de San Isidro a la Asociación Morterense elevó considerablemente el nivel de competencia de las categorías formativas. "Nos dio más roce, más partidos y la posibilidad de enfrentarnos a equipos distintos. Eso terminó potenciando mucho el nivel de juego de nuestros chicos", afirmó.
Del lado del vóley, Petrelli resaltó especialmente la actuación en el tradicional torneo internacional de Villa Ocampo, donde el club finalizó entre los cuatro mejores. "Es el torneo más importante del país. Participan equipos del exterior y los mejores clubes con refuerzos. Haber estado entre los cuatro mejores nos demuestra que estamos compitiendo a un muy buen nivel nacional", valoró.
Además, adelantó que el objetivo para lo que resta del año será disputar las Copas Argentinas en las categorías que clasifiquen y participar de torneos internacionales, con un viaje confirmado a Uruguay para la Sub-15 y la posibilidad de competir también en Chile.
Ese crecimiento también se refleja en el vínculo con los planteles superiores. En básquet, varios juveniles ya entrenan con el equipo profesional como parte de un proceso sostenido, mientras que en vóley cada vez más jugadoras de 15, 16 y 17 años se incorporan a las prácticas de Liga.
Para Badosa, contar con un plantel profesional dentro del club representa una ventaja enorme para el desarrollo de las inferiores. "Poder ver que chicos surgidos de nuestras formativas llegan al equipo profesional nos da una satisfacción muy grande y también el empuje para seguir fortaleciendo este proyecto", expresó. Además, recordó que jugadores como Francisco Beltramo, Jeremías Testa y Tomás Tiberti atravesaron ese proceso de crecimiento dentro de la institución antes de dar el salto.
En el vóley sucede algo similar. Petrelli explicó que entrenar junto a jugadoras de Primera acelera el crecimiento deportivo de las más jóvenes. "Les toca madurar mucho más rápido. Compartir entrenamientos con jugadoras de mayor experiencia genera un salto importante en la competencia y eso termina beneficiando a todo el club", señaló.
Los números también respaldan ese proceso. El vóley prácticamente duplicó la cantidad de jugadoras respecto del año pasado y el básquet continúa consolidando su crecimiento, especialmente en el desarrollo del femenino y en la formación integral de sus categorías. "Ese crecimiento no pasa solamente por la cantidad, sino también por la calidad. Queremos que cada jugadora llegue mejor preparada para representar a San Isidro en la Liga", afirmó Petrelli.
Badosa también destacó la evolución que tuvo el básquet femenino y el sentido de pertenencia que fueron construyendo los chicos durante los últimos años. "Generar hábitos, compromiso y que los jugadores sientan al club como propio es parte del camino que venimos recorriendo. Sabemos que todavía queda mucho por mejorar, pero creemos que vamos por el rumbo correcto", concluyó.
Para San Isidro, las formativas no representan solo el semillero de los planteles superiores, sino el punto de partida de un proyecto deportivo que apuesta al trabajo diario, la continuidad y el desarrollo a largo plazo. La meta no es únicamente construir equipos competitivos para el presente, sino formar a los deportistas que sostendrán el futuro de la institución.
