Básquet
San Isidro, ante una prueba clave para reaccionar y sostener su lugar en la tabla
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El “santo” recibe a Fusión Riojana desde las 21 con la necesidad urgente de cortar la racha negativa. Tras las caídas ante Salta Basket y Amancay, el equipo perdió la cima y llega con dudas a un cierre de fase regular que no admite más tropiezos.
San Isidro afrontará este tramo final de la fase regular con más preguntas que certezas. El equipo de San Francisco recibirá a Fusión Riojana en un partido que se volvió determinante, no solo por la tabla sino también por lo anímico. Después de dos derrotas consecutivas (primero ante Salta Basket y luego frente a Amancay) el conjunto dirigido por Julián Pagura dejó escapar el liderazgo de la Conferencia Norte y encendió algunas señales de alerta justo en el peor momento del calendario.
La caída ante Amancay no fue una derrota más. Además de significar el fin del invicto como local, también expuso falencias que se habían insinuado en el juego previo en Salta. San Isidro mostró dificultades para sostener la intensidad durante los 40 minutos, baja efectividad en tiros exteriores y una preocupante dependencia de momentos individuales para mantenerse en partido.
En números, el impacto es claro. San Isidro aparece segundo en la tabla con 51 puntos en 30 partidos (21 victorias y 9 derrotas), con un porcentaje de triunfos del 70%. Su producción ofensiva total alcanza los 2492 puntos, con 2337 recibidos, lo que lo mantiene como uno de los equipos más equilibrados de la conferencia. Sin embargo, ese balance general empieza a entrar en tensión con lo que viene mostrando en las últimas presentaciones.
El equipo había construido su fortaleza en base a la regularidad y el dominio como local, pero esa identidad se resquebrajó. Ante Amancay permitió 83 puntos y no logró imponer su ritmo en ningún tramo sostenido del partido. Antes, en Salta, ya había mostrado problemas defensivos y una ofensiva demasiado intermitente.
Uno de los puntos más preocupantes pasa por la caída en los porcentajes de tiro, especialmente desde el perímetro. En los últimos encuentros, San Isidro estuvo muy por debajo de sus registros habituales en triples, lo que condicionó toda su estructura ofensiva. Sin ese recurso, el equipo se volvió previsible, con ataques más largos, menos fluidos y con mayores dificultades para generar espacios.
A eso se le suma otro factor: la rotación. En varios tramos recientes, el equipo dependió demasiado de sus titulares, con poco aporte desde el banco. Esa falta de variantes también termina impactando en la intensidad defensiva, donde San Isidro solía marcar diferencias.
Del otro lado estará Fusión Riojana, un rival que, si bien ocupa la zona baja de la tabla (14° con 41 puntos en 30 partidos y un 36,6% de victorias), llega sin presión y con la posibilidad de aprovechar el momento de duda del “santo”. El conjunto riojano registra 11 triunfos y 19 derrotas, con 2444 puntos a favor y 2599 en contra, lo que refleja sus dificultades defensivas, pero también un volumen ofensivo capaz de complicar si encuentra ritmo.
Para San Isidro, el desafío no pasa solo por ganar. Necesita recuperar sensaciones. Volver a ser un equipo sólido en defensa, con mayor circulación en ataque y, sobre todo, reencontrar eficacia en el tiro exterior. En los últimos partidos, la falta de gol desde el perímetro permitió que los rivales cierren la pintura y compliquen aún más sus ofensivas.
También será clave el aspecto mental. El equipo venía con confianza alta, liderando la conferencia, pero las últimas derrotas lo golpearon. Y no solo en resultados: también en la manera. Porque San Isidro dejó de mostrar esa autoridad que lo caracterizaba, especialmente en su estadio.
En ese sentido, el partido ante Fusión Riojana aparece como una especie de punto de inflexión. No es un rival directo en la tabla, pero sí un examen sobre la capacidad de reacción del equipo. Ganar sin convencer puede servir en lo inmediato, pero lo que realmente necesita el “Santo” es recuperar identidad.
El calendario no da respiro. Tras este encuentro, San Isidro cerrará la fase regular ante Colón, en otro duelo que puede tener implicancias directas en la posición final. Hoy, cada punto pesa y cada partido empieza a jugarse con lógica de playoff.
En la parte alta, Amancay lidera con 53 puntos en 31 partidos (22-9), seguido de cerca por San Isidro. Detrás aparecen equipos como Barrio Parque (51 puntos en 31 juegos) y Sportivo Suardi (52 puntos en 32 partidos), lo que muestra una tabla muy apretada en los primeros puestos. En ese contexto, un nuevo tropiezo podría hacerlo perder más terreno del esperado.
Por eso, el margen de error se achicó al mínimo. San Isidro ya no tiene el colchón que supo construir durante buena parte de la temporada. Ahora, todo lo que ocurra en estas últimas fechas tendrá impacto directo en su posicionamiento y en el cruce que le toque en la postemporada.
Lo que está en juego no es solo un resultado. Es la posibilidad de llegar a los playoffs con confianza, con una idea clara de juego y con la sensación de que el equipo vuelve a estar en su mejor versión.
Porque si algo dejaron estas últimas dos derrotas es una certeza incómoda: cuando San Isidro pierde solidez, deja de ser candidato y pasa a ser vulnerable. Y en este tramo de la temporada, eso se paga caro.
