Básquet
San Isidro, ante un examen clave en La Rioja para sostener la cima
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El equipo de Sebastián Porta afronta el segundo de los tres partidos de la gira frente a un rival directo en la pelea por la Conferencia Norte. Tras un debut con triunfo, pero con baches defensivos e imprecisiones, el rojo buscará mayor solidez ante Amancay este domingo a las 21.30.
San Isidro encarará este domingo, desde las 21.30, un compromiso de alto voltaje cuando visite a Amancay en La Rioja. El encuentro marcará el segundo de los tres partidos que componen una gira exigente por el Norte y aparece como una prueba directa en la lucha por los primeros puestos de la Conferencia Norte de la Liga Argentina. No es un juego más: por tabla, por contexto y por lo que el equipo mostró en su primera presentación en la provincia, el choque exige un salto de rendimiento.
El equipo dirigido por Sebastián Porta llega a este duelo como líder del grupo, con 17 partidos disputados, 12 victorias, 5 derrotas, 29 puntos y un 70,5% de efectividad. Los números lo sostienen arriba, pero el margen de error es mínimo porque Amancay aparece pegado, en el segundo lugar, con 19 encuentros, 13 triunfos, 6 caídas, 32 puntos y un 68,4% de victorias. Esa lectura explica por qué el partido puede funcionar como un “termómetro” real: San Isidro defiende la cima y Amancay tiene la oportunidad de ratificar que está para pelear arriba hasta el final.
El arranque de la gira dejó un saldo positivo en el resultado, pero también varias cuestiones para corregir. En el triunfo ante Fusión Riojana, San Isidro mostró dos caras bien marcadas. Durante el primer tiempo impuso su jerarquía colectiva, movió bien la pelota y fue efectivo en ataque, construyendo una diferencia que parecía encaminar el partido sin sobresaltos. Sin embargo, en el complemento el equipo perdió claridad, bajó la intensidad defensiva y permitió que el rival creciera peligrosamente, al punto de convertir el cierre en una situación incómoda pese a la ventaja previa.
Uno de los aspectos que más deberá ajustar el conjunto rojo es la defensa sobre las individualidades rivales. En el último juego, San Isidro permitió que un jugador adversario anotara 37 puntos, una cifra demasiado elevada para este nivel y que no puede repetirse si se pretende sostener el protagonismo. Ese dato expuso falencias tanto en la marca inicial como en las ayudas: cuando el rival encontró ritmo, San Isidro llegó tarde a las coberturas, no siempre cerró la primera penetración y terminó pagando caro en el uno contra uno. Ante Amancay, que sabe jugar desde sus referencias ofensivas y castiga cuando encuentra ventajas, el control de los “mano a mano” y la coordinación en las rotaciones serán determinantes.
Otro punto sensible a corregir será el de las imprecisiones. En el tramo final del partido anterior, San Isidro incurrió en pérdidas evitables, pases forzados y decisiones apresuradas que le devolvieron la confianza a un rival que estaba contra las cuerdas. En una gira, con desgaste y clima hostil, esos errores se potencian: una pérdida tonta se transforma en un triple rápido, un mal balance defensivo en una corrida, y de golpe el partido cambia de tono. Por eso será clave administrar mejor las posesiones, atacar con paciencia y, sobre todo, evitar el apuro cuando el encuentro se ensucia.
También aparece como desafío sostener la regularidad a lo largo de los 40 minutos. San Isidro mostró pasajes de muy buen nivel, con fluidez y gol repartido, pero también baches que lo obligaron a sufrir más de la cuenta. En un duelo de esta magnitud, la concentración no puede ser intermitente: habrá que sostener el ritmo defensivo, controlar el rebote y cuidar el balance para que Amancay no convierta el partido en un intercambio de rachas, un escenario que suele favorecer al local.
El calendario le otorga un valor extra a este encuentro. Luego del cruce ante Amancay, San Isidro cerrará la gira el martes frente a Independiente, hoy ubicado en el 11° puesto de la tabla, con 21 partidos, 9 victorias, 12 derrotas, 30 puntos y un 42,8% de efectividad. Es decir: después del examen más bravo por tabla, llegará un tercer partido que también demandará energía y cabeza. Por eso, lo que ocurra este domingo puede marcar el pulso anímico y deportivo del tramo final.
Para San Isidro, el desafío en La Rioja no pasa solo por sumar una nueva victoria, sino por dar un salto de calidad en su rendimiento, corregir errores defensivos, reducir las imprecisiones y demostrar que puede sostener su liderazgo también lejos de casa. Ante un rival directo y en un escenario exigente, el rojo tendrá una medida concreta de su solidez y de sus aspiraciones en la Conferencia Norte.
