Básquet
San Isidro abre una gira clave en Córdoba
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Este domingo desde las 20.30 San Isidro abrirá, frente a Barrio Parque, una exigente gira de tres partidos, con la necesidad de trasladar al juego fuera de casa todo lo bueno que viene mostrando como local.
San Isidro llega a este compromiso como uno de los protagonistas de la Conferencia Norte, con una identidad de juego marcada y una localía que se ha convertido en su principal fortaleza. El desafío que se abre ahora es empezar a sostener ese mismo rendimiento fuera del Nido, en una seguidilla de partidos que exigirá solidez, regularidad y carácter para mantenerse en los puestos de vanguardia. No se trata solo de sumar victorias, sino de consolidar una forma de competir que le permita al equipo sentirse cómodo también lejos de casa.
Luego de un parate prolongado y del regreso a la competencia con una victoria que sirvió para revalidar sensaciones, el conjunto dirigido por Sebastián Porta vuelve a la ruta con el desafío de empezar a trasladar al juego visitante todo lo bueno que viene mostrando en condición de local. La localía ha sido un bastión, pero el objetivo ahora pasa por dar un paso adelante lejos del “Nido", en escenarios históricamente exigentes y ante rivales que hacen de su cancha un arma determinante.
“El parate fue largo y nos tocó terminar muy temprano el primer tercio del torneo. Aprovechamos ese tiempo para liberar a los jugadores, que vuelvan a sus casas y recarguen energía, porque ahora se viene una exigencia muy grande en poco tiempo”, explicó Porta, ya enfocado en un calendario apretado que no da margen para errores. El entrenador es consciente de que este tramo puede empezar a marcar tendencias, tanto desde lo deportivo como desde lo anímico.
San Isidro llega a esta gira con números que lo respaldan y con una identidad clara. Es uno de los equipos más goleadores de la Conferencia Norte y ha construido su camino desde el funcionamiento colectivo y el reparto de responsabilidades. “La premisa del equipo es que no haya nada ni nadie más importante que el equipo. Hay una columna vertebral, pero entendemos las noches y los momentos de cada jugador, y todos pueden aportar”, remarcó el entrenador, destacando una de las virtudes que más se sostienen en el tiempo y que le permiten al equipo ser competitivo incluso cuando alguna pieza no está en su mejor versión.
Ese alto poder ofensivo, sin embargo, también plantea un desafío. El propio Porta reconoce que uno de los aspectos a ajustar está del lado defensivo, especialmente cuando el equipo juega fuera de casa. “Necesitamos bajar la cantidad de puntos que nos convierten, sobre todo de visitante. La idea es que los rivales estén en un tanteador cercano a los 75 puntos. Subimos el ritmo, corrimos más la cancha y eso a veces se paga, pero es algo que tenemos que corregir”, analizó. La búsqueda pasa por encontrar el equilibrio justo entre intensidad ofensiva y control del juego, una clave habitual en este tipo de competencias largas.
El diagnóstico es compartido por los jugadores. Julián Eydallín sabe que la clave de esta etapa pasa por crecer fuera de casa. “De visitante todavía nos falta dar un paso adelante. Sabemos que va a ser complicado, son canchas difíciles, pero el equipo tiene claro a qué tiene que apuntar”, señaló el escolta, que anticipa una gira exigente tanto desde lo físico como desde lo mental. La regularidad aparece como el gran objetivo colectivo.
Más allá de lo táctico, Eydallín puso el acento en la fortaleza del grupo como uno de los grandes diferenciales del plantel. “Nos llevamos muy bien, somos un equipo muy unido. Tenemos una idea de juego clara y, en ataque, problemas no tenemos”, afirmó, remarcando una química que se refleja dentro de la cancha y que se vuelve fundamental cuando el contexto se vuelve adverso, como suele suceder en condición de visitante.
En lo personal, el jugador también se permitió una mirada autocrítica. “Estoy siendo irregular, pero el equipo está bien, estamos ganando y eso es lo importante. Mientras pueda aportar desde donde me toque, me voy a sentir cómodo”, expresó, en línea con el mensaje colectivo que baja desde el cuerpo técnico, donde la prioridad está puesta en el funcionamiento general por sobre los rendimientos individuales.
El contexto no es menor: San Isidro afrontará una seguidilla de partidos en muy poco tiempo, con una fuerte carga de viajes y poco margen de recuperación. “Vamos a jugar 20 partidos en 70 días, es una locura. De los próximos encuentros, muchos son de visitante, así que tenemos que ir partido a partido y tratar de traernos victorias de afuera”, explicó Porta, consciente de que este tramo puede empezar a marcar el rumbo del equipo en la tabla y también en la confianza del grupo.
La posible vuelta de Luciano Ortiz aparece como una noticia positiva en medio de la exigencia. “Es importante por lo que nos da en los dos lados de la cancha, no solo por el tiro abierto sino por el liderazgo y lo actitudinal”, valoró el DT, pensando en un equipo que necesitará carácter para afrontar lo que viene. Su presencia puede aportar soluciones en momentos clave y sumar experiencia en escenarios complejos.
El primer desafío será Barrio Parque, un rival que se hace fuerte en Córdoba y que suele imponer condiciones desde la intensidad y el ritmo. Para San Isidro, será una prueba concreta para medir su capacidad de adaptación, su concentración defensiva y su madurez colectiva. Luego continuará el martes visitando a Hindú y cerrará el jueves 20 en Colonia Caroya frente a Bochas. Más allá del resultado, la gira servirá como termómetro para saber en qué punto está el equipo cuando sale de su zona de confort.
