San Francisco se suma a la campaña “Tiende tu mano al pobre”
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Durante este domingo 15 de noviembre, la Diócesis local participará de la Cuarta Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el papa Francisco. En medio de la pandemia, Cáritas asiste con alimentos a unas 20.000 personas en el departamento San Justo.
Frente a la dura realidad impuesta por la crisis social y económica que vive el país y el mundo por la pandemia de Covi-19 y bajo el lema "Tiende tu mano al pobre", este domingo 15 de noviembre se llevará a cabo, por cuarto año consecutivo, la Jornada Mundial de los Pobres, iniciativa establecida por el papa Francisco.
La Diócesis de San Francisco se suma a esta jornada que busca estimular para que se ayude a los más postergados y se colabore con ellos para que salgan de esa situación dura que están viviendo.
La comunidad podrá colaborar a través de donaciones de dinero que se recolectarán con urnas en las esquinas con semáforos y en todas las parroquias.
"Este año la Jornada Mundial por los Pobres se celebra en medio de una pandemia que ha zarandeado el mundo. Ha dejado al descubierto la fragilidad humana y ha puesto en crisis muchas certezas. Ha puesto nuevos rostros a la pobreza. Ha traído -escribe el Papa en su mensaje- dolor y muerte, desaliento y desconcierto. Pero también hemos visto como a nuestro alrededor se tendían muchas manos".
"La pandemia, con sus consecuencias tan dolorosas, ha sido la ocasión para que estrechemos lazos de cooperación y coordinación con otras organizaciones de asistencia y promoción. El aporte solidario de la sociedad y el trabajo admirable de los voluntarios, son los nervios vitales con los que se sostienen los servicios más variados, que Caritas brinda desde las comunidades urbanas hasta los parajes más remotos", señaló por su parte, monseñor Carlos Tissera, presidente de Cáritas Argentina y exobispo de San Francisco.
Y agregó: "A raíz de la crisis, los convenios con el Estado nacional se han fortalecido a nivel de sus aportes. La experiencia de articulación ha sido una experiencia positiva, guiada por los principios de autonomía y de colaboración".
La convocatoria apunta a que las personas "dejemos de lado la indiferencia, porque no podemos sentirnos `bien´ cuando un miembro de la familia humana es dejado al margen y se convierte en una sombra". Por eso destaca que, en estos tiempos en que se han puesto en crisis muchas certezas "redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial" y de "volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo".
Según informó en fecha reciente el Indec, la pobreza en Argentina es de 40,9% (un 5,5% más que en 2019) y el índice de indigencia ascendió al 10,5% (contra el 7,7% del 2019). En tanto, la economía en su conjunto cayó un 19,1%, la desocupación aumentó al 13,1% y la inflación llegó al 42,8%. Estos índices reflejan pálidamente la realidad que se ve en los comedores, merenderos y centros comunitarios de Cáritas.
La pandemia puso de manifiesto la gigantesca desigualdad social que miles de argentinos sufren en nuestro país, que dificulta la posibilidad de cumplir normas sanitarias por falta de servicios básicos y obliga a millones a subsistir con empleos informales u ocasionales. La realidad atraviesa además a las familias más pobres en su vida cotidiana, desde el acceso a la salud hasta la conectividad para la integración al sistema educativo. Y con el pasar de los meses se observa el marcado crecimiento de una nueva realidad, la de los pequeños comerciantes, emprendedores, profesionales y familias que por falta de ingresos tienen que pedir ayuda o comida, por primera vez.
Cáritas acompaña a las personas que sufren el peor rostro de la pandemia, para lograr su inclusión social, para transformar sus vidas a través de la ayuda material concreta, la presencia y la contención. Y con la Jornada Mundial de los Pobres se pretende ayudar a la sociedad a cambiar actitudes para con las personas pobres, trabajando juntos por el bien común.
"Caritas, la Iglesia, sigue respondiendo a los emergentes de esta crisis y al mismo tiempo pensando en los temas estructurales. Tierra, techo y trabajo son desafíos centrales en la recuperación de este tiempo", explicó Tissera, y continuó: "Creemos profundamente en la necesidad de construir los diálogos necesarios para encontrar cambios concretos y sostenibles para enfrentar el contexto de crisis, la pandemia, y para torcer el rumbo de una pobreza estructural creciente y multidimensional".
Cáritas en pandemia
Cáritas es desarrollo humano integral, por eso, desde el comienzo de la emergencia se desplegaron varias líneas de trabajo: la más visible es la ayuda alimentaria y sanitaria que se ofrece a través de comedores, merenderos y puestos móviles para situaciones de calle. Paralelamente se ha multiplicado exponencialmente la entrega de bolsones con alimentos, viandas y kits de higiene para la prevención del contagio que se distribuyen a través de las parroquias, capillas y centros misionales del país. Esta ayuda ya se ha extendido a más de 2.500.000 personas en todo el país y a unas 20.000 personas en la diócesis de San Francisco, que abarca todo el departamento San Justo y parte de los departamentos Río Segundo y Río Primero.
También se está trabajando en los barrios más humildes para que las familias puedan acceder a ingresos para su subsistencia. Para tal fin, se ofrece acompañamiento para el acceso a las ayudas de emergencia del Estado, y se brinda colaboración para la reactivación local de las actividades laborales, en momentos en que las posibilidades de trabajo informal están cerradas, como lo es la Cooperativa de Trabajo "La Virgencita".
Paralelamente se están creando mecanismos de apoyo a los sistemas de salud en los sectores más expuestos.
Pensando también en el cuidado de los niños y jóvenes en edad escolar, se están llevando adelante numerosas iniciativas para achicar las desigualdades del acceso a la educación. Así, en muchos espacios de Cáritas se ofrece apoyo escolar virtual y un acompañamiento que brinda contención, integración y también esparcimiento.
Como el trabajo se realiza en comunidad, la propuesta es integral, ofreciendo a las familias meriendas reforzadas, bolsones de alimentos, colaboración para acceso a subsidios, becas, campañas de prevención y entrega de kits de higiene (alcohol, alcohol en gel, jabón, lavandina, etc.) y tapabocas.
