San Francisco en ojos extranjeros
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El estadounidense Tom Dorse y el alemán Kim Petersen llevan un tiempo viviendo en nuestra ciudad, de la que destacan, asados y siestas.
Por Manuel Ruiz
Siempre va a ser más importante lo que nosotros pensemos de San Francisco. Los que la vivimos, la hacemos, la cambiamos imperceptiblemente, para bien o para mal. Siempre.
Pero la mirada del otro, del que viene a vivir o pasar un tiempo; del que la elige a pesar de no haber nacido o haberse criado aquí, nos ayuda a dimensionar, de nuevo, positiva o negativamente, donde estamos viviendo.
En mi caso, me di cuenta de la belleza del arbolado de esta ciudad a los 26 años, después de ocho años de vivir en Córdoba y solo porque una chica riojana me dijo que lo que más le gustaba de San Francisco, lo que más hermoso le parecía de esta ciudad eran justamente sus árboles. "Está lleno de árboles por todos lados, eso me encanta", fueron las palabras que me hicieron descubrir algo que había permanecido oculto para mí hasta entonces.
Para el alemán Kim Petersen, de 32 años, y el estadounidense Tom Dorsey, de 27, que viven en nuestra ciudad desde hace un mes y medio y se aprontan a seguir su viaje por el mundo mientras habitan una casa junto a tres sanfrancisqueños en barrio El Prado, lo más lindo y lo más feo no pasa por el paisaje, aunque Kim cuenta que para él, algún espejo o hilo de agua siempre es necesario en su vida.
"La primera imagen es la gente. Cada vez que viajás, la primera imagen, de cualquier lugar, es la gente. Por supuesto que el lugar tiene algo que ver, pero la gente hace a los lugares. Podés ir a lugares hermosos, pero si la gente no te cae bien, el lugar no te parece tan lindo", explica Tom a LA VOZ DE SAN JUSTO.

-¿Por qué venir a San Francisco?
-Kim Petersen: Es una buena pregunta. Conocimos a Emma y Mateo (Nicolini y Aimaretti, respectivamente, los sanfrancisqueños con los que viven) en Laos, después los volvimos a encontrar en India y les dijimos que los íbamos a visitar en su casa, en San Francisco. Y acá estamos. La idea era ver a nuestros amigos.
- ¿Qué sabían de la ciudad?
-KP: Nada. Antes de comenzar a viajar, investigué mucho a los países que quería ir primero, lo que hace una idea de cómo debería ser, pero cuando llegás te das cuenta que es completamente diferente, así que para mí lo mejor es ir a ver que hay. Si no, si hacés lo otro, vas a tener muchas chances de decepcionarte con eso que aparecía en Internet.
Petersen y Dorsey se conocieron hace siete meses en Saigón (Vietnam) y desde ahí que viajan juntos por el mundo en lo que Tom describe como "un encuentro muy extraño, pero muy divertido".
Para el alemán Kim es la primera vez que se embarca en una aventura tan prolongada fuera de casa, mientras que Tom dice que él ha estado viajando toda su vida.
"Creo que nos queda una semana más por acá y después nos vamos a Iguazú y luego de ahí, a Perú; quizás me vaya a Colombia y después a mi casa. Mi familia me espera, porque tenemos algunos casamientos a los que tengo que ir", describe el alemán su futuro cercano y los tiempos de viaje. Y Dorsey agrega: "Mi idea por ahora es cruzar el océano Pacífico y seguir viajando por un tiempo. Creo que estaremos un tiempo en la selva, estudiando a los chamanes y su entorno y ahí quizás nos separemos... en lo que será el final de una era (se ríen)".
- ¿Cómo describirían San Francisco?
-Tom Dorsey: Se hace complicado cuando venís acá desde un lugar como India. La vida acá es más complicada, en India podés ser la persona que querés; vivir como querés; no hay problemas, no hay estructuras sociales. Acá tenes que prestar atención a cada cosa que hacés, allá es como un caos organizado. A veces siento que en la Argentina no pude ser tan libre como quiero. En la Argentina hay un montón de prejuicios y ese tipo de cosas.
Creo que San Francisco se basa en asados y siestas (más risas). La gente acá tiene una idea muy diferente a los que la vida significa. No mucho antes de venir acá estuvimos en Japón, que es muy muy diferente a este lugar, y allá la gente trabaja muy duro para tener todo lo que quiere, o para no tener nada, porque no es feliz. Venir acá es darse cuenta que los argentinos son muy amorosos, con valores muy positivos y fuertes hacia la familia.
La gente acá no tiene miedo a demostrarte cuanto te quiere o a expresar su cariño. Eso es lo más importante, y por eso disfruto este lugar. Pero como viajeros, nos tenemos que ir, porque no tenemos la habilidad de quedarnos en los lugares durante un período muy prolongado de tiempo. Cuando nos empezamos a aburrir, nos vamos. En San Francisco o en cualquier otro lugar. No es que nos cansamos de los lugares, pero queremos ver qué otras cosas el mundo tiene para ofrecernos. Nuestras cabezas están siempre en la ruta.

Kim Petersen: "A veces siento que en la Argentina no pude ser tan libre como quiero. En la Argentina hay un montón de prejuicios y ese tipo de cosas".

