San Francisco: el 30% de los fallecidos son cremados
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Aunque todavía se conserva la pompa fúnebre, los velatorios son más cortos. Además, cada vez más familias buscan cinerarios como morada final de sus seres queridos.
La despedida a los fallecidos parece haberse adaptado a la velocidad de los tiempos que corren y la pandemia de Covid -19 cambios en ritos y costumbres sociales a partir del riesgo que imponía el contagio del virus.
Las propias empresas de servicios fúnebres aseguran que los velorios son cada vez más cortos -muy pocos duran 12 horas- e incluso en algunos casos se suprimen, y aumentan las cremaciones.
Desde abril de 2022, San Francisco cuenta con el primer ecocrematorio ubicado en el kilómetro 118 de la ruta nacional 19, en jurisdicción de Josefina, que viene cubriendo una importante y cada vez más creciente demanda de este servicio.
Mientras que hace 10 años las estadísticas marcaban que apenas el 0,5 % del total de sepelios incluía una cremación, actualmente 3 de cada 10 casos acuden a este servicio y las razones de este incremento en la demanda se atribuye a "un cambio cultural" respecto de la disposición final de los restos de un ser querido.
Con estos números, en San Francisco se estima que hay un promedio de 90 fallecimientos mensuales de los cuales unos 35 son cremados a solicitud de los familiares.
Costos
Actualmente un servicio de sepelio tiene un costo promedio de 250.000 pesos. Esta suma puede abonarse al momento de contratarlo o bien existe la posibilidad de abonar el pago mensual de un seguro de sepelio que permitirá hacer frente al costo de una manera más accesible.
En el caso de optar por el crematorio, el mismo tiene un costo de 80.000 adicional al valor del sepelio y que, al igual que este, también podrá afrontarse en cuotas mensuales con la misma modalidad que se afronta el servicio de sepelio.
Gustavo Rosso, de la empresa Rosso Hnos., aseguró a LA VOZ DE SAN JUSTO que "el crecimiento en el número de cremaciones es un hecho real y aumenta año tras año" justificando sus dichos al señalar que esto se debe a "una tendencia que tiene una raíz sociológica donde la gente opta por cambiar los procesos vinculados al destino final de los restos de sus seres queridos fallecidos".Con 34 años en el rubro, Rosso explicó que "en los últimos años hubo tres razones que llevaron a incrementar el número de cremaciones. Una de ellas tiene una raíz sociológica donde, a medida que pasan los años, se modifican las costumbres, pasando a realizar velatorios más cortos junto con una tendencia cada vez más notoria de aumento en el número de cremaciones".
Como segundo argumento, la influencia del coronavirus aumentó notoriamente el número de este tipo de prácticas, "sobre todo porque durante la etapa más dura de la pandemia, el protocolo establecía que las personas fallecidas debían ir a tierra o en su defecto ser cremadas".
En tercer lugar, la llegada del ecocrematorio hizo que las cremaciones se tornen cada vez más frecuentes al momento de contratar un servicio de sepelio. "Esto último generó un acercamiento de los familiares para despedirse y los costos han bajado porque no hay que viajar grandes distancias para realizar esta práctica junto al hecho de que la tendencia a la cremación está creciendo", dijo Rosso.
Sobre esto último, informó que en este momento "de cada 10 personas que fallecen, 3 se creman" mientras que de cara al futuro "la proyección es que en los próximos 15 años se invertirán las cifras, llegando al caso de que de cada 10 fallecimientos habrá entre 6 y 7 cremaciones y entre 3 y 4 sepelios como se conoce actualmente".
Esta modificación en las tradiciones vinculadas con el destino final de las personas fallecidas, según Rosso, "se debió a un notorio cambio en las preferencias de la gente en cuanto a estas costumbres y esto se advierte aún más si tenemos en cuenta que hace 20 años el porcentaje de cremaciones era solo del 0,3 %".
A esto se agrega el hecho de que"si se hace una consulta a cualquier persona menor a 50 años vamos a notar que 8 de cada 10 quieren ser cremados" luego de fallecer, marcando de esta manera "una tendencia que va aumentando a medida que van creciendo las nuevas generaciones".
También crece la demanda en los cinerarios
Si bien tradicionalmente la Iglesia Católica se mantenía contraria a la práctica de incinerar los restos de los difuntos, en el último tiempo esta situación fue cambiando y ya no se oponen a esta práctica, siempre y cuando se guarden ciertas costumbres como el hecho de que las cenizas descansen en un lugar sagrado.
De hecho, en los últimos años, la Iglesia Católica comenzó a destinar espacios en distintos templos, denominados cinerarios, es decir, sitios aptos para albergar las urnas que contienen las cenizas de personas que fueron cremadas.
En San Francisco esa costumbre comenzó en la Iglesia Catedral y luego se extendió a la Iglesia Nuestra Señora de la Consolata.
Precisamente, en el año 2010, el principal templo católico de la diócesis, con asiento en nuestra ciudad, destinó en principio un lugar donde albergaba 140 urnas, que luego fue rápidamente duplicado en función de la demanda por este tipo de servicios por lo cual actualmente el cinerario que funciona allí alberga a 280 urnas.
Allí también existe la posibilidad del servicio comunitario. En este caso, la gente puede depositar las cenizas tal como si fuera un osario común, apelando a un servicio que se presta dentro del mismo cinerario, es decir, permanece en un recinto sagrado como el resto de los nichos.
Antes de depositarlo en el lugar, se hace una ceremonia religiosa en presencia de la familia de la persona fallecida y sus allegados.
En este caso, los precios de cada uno de ellos son los siguientes:
El espacio con capacidad para dos urnas tiene un costo de $ 15.000 y el grande para tres o cuatro urnas cuesta $ 22.000. En ambos casos se puede pagar de contado o en cuotas, en efectivo o transferencia bancaria y tiene una vigencia de 20 años.
A esto hay que agregarle un costo de mantenimiento mensual de $ 200 y se puede abonar en el domicilio con un cobrador o por transferencia bancaria.
En el caso del cinerario comunitario se abona una colaboración por única vez. Estos costos se ajustarán en marzo.
En el caso de la Iglesia Consolata, el cinerario comenzó en 2019, con 182 plazas disponibles y actualmente cuentan con un proyecto para duplicar su capacidad. En este caso, actualmente tienen 75 niños disponibles, es decir que tienen una ocupación actual del 60 %.
En cuanto al valor de este servicio, se informó que, si bien originalmente había cuatro alternativas para contratar el servicio, actualmente y por efecto de la demanda registrada, solo quedan dos posibilidades, Una de ellas es el servicio estándar de 2 urnas que tiene un costo de 25.000 pesos y una vigencia por 30 años mientras que el restante es un servicio que incluye 3 urnas tiene un costo de 30.000 pesos por el mismo período de tiempo. A esto se le debe agregar un costo de $ 2.000 por año por nicho en concepto de mantenimiento.
En ambas parroquias coincidieron en sentirse "sorprendidos por la demanda" de los nichos en los cinerarios a partir de que "el servicio de cremación está aumentando" ya que "se reciben consultas permanentemente" sobre inquietudes que buscan encontrar espacio para albergar allí las cenizas de los seres queridos fallecidos que fueron cremados.
En la diócesis, la Iglesia San Bartolomé, de Morteros y San Isidro Labrador, de Porteña, cuentan con cinerarios donde depositar las cenizas de los familiares difuntos.
