San Cayetano: el pedido de pan, paz y trabajo en medio de la pandemia
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La capilla del barrio comenzó con las actividades muy temprano en la mañana con la nueva normalidad. El pedido de ayuda y el agradecimiento en tiempos difíciles.
Un sábado soleado, cálido y casi primaveral. Autos y motos se acercan a la capilla de San Cayetano donde la imagen del Santo los espera. A comparación de otros años antes de la pandemia, hay mucho silencio y tímidamente se escuchan algunos saludos. A pesar de los barbijos, se puede ver como los rostros se iluminan ante el encuentro con el patrono del pan, la paz y el trabajo.
Sólo en la Argentina es considerado "patrono del trabajo". Lo hemos adoptado cual inmigrante con tanto fervor que se trata del santo más popular de nuestro país.
Con las dificultades que atraviesa nuestro país, social y económicamente, en el marco de la pandemia de Coronavirus, los fieles se acercan a pedir y agradecer a la vez.
Barbijos, mucho alcohol al 70% y en gel se sumaron a este 7 de agosto, Día de San Cayetano.
Margarita Pérez, del grupo a cargo de la capilla, "estamos viviendo un momento muy especial, con una pandemia que nos atraviesa a todos. Por eso, sentimos que debemos pedirle a nuestro Patrono pan, paz y trabajo".
"Desde muy temprano se acercó la gente a este lugar para pedir pero también para agradecer por el trabajo que muchos pudieron mantener en estos tiempos".
Los protocolos se cumplieron a rajatabla, con el Santo en el ingreso de la capilla y sillas dispuestas con espacio para que los fieles puedan tener su momento con el patrono.
Para Pérez, "es un tiempo de reflexión para nosotros. Hace poco estamos aquí, estamos formándonos y aprendiendo. Agradecemos mucho a los vecinos y a la ciudad por el apoyo, por las donaciones de gente común y de empresas. Es un tiempo de misericordia que se sigue viendo y que la gente sigue dispuesta a ayudar"
Ir a la capilla, "es visitar a un santo que nos dejó su amor a Dios y su enseñanza de humildad porque entregó toda su riqueza a los pobres. Eso nos hace más devoto porque además siempre intercede por todo aquel que necesite su ayuda".
Julio "siempre venimos con mi esposa Alejandra a agradecer el trabajo y la salud. A San Cayetano agradece y se le pide. A él tengo que agradecer que luego de mucho sacrificio estoy más tranquilo, pero pido por la familia, por los jóvenes para que tengan posibilidades que tienen desilusión , angustia , y desesperanza".
En ese sentido, Alejandra expresó: "En el momento en que construyeron la capilla en 1987, yo trabajaba en este lugar y la siento como algo propio. Cuando lo conocí a Julio, lo invité a venir y siempre nos acercamos los 7 de agosto".
La capilla abrió desde las 8 hasta las 18.30. A las 16 hubo un rezo de rosario y media hora después, la misa. Además, se hicieron sorteos de bonos solidarios para que la casa del patrono del pan, la paz y el trabajo ilumine a los vecinos en estos tiempos.
