Salud
Salud renal para todos: una campaña para concientizar y llegar a tiempo
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Bajo el lema “Salud renal para todos: cuidando a la gente y cuidando al planeta”, esta semana se conmemoró una nueva edición de la Semana del Riñón, una campaña internacional que busca concientizar sobre la importancia de prevenir y detectar a tiempo las enfermedades renales.
Por María Laura Ferrero | LVJS
El pasado jueves 12 de marzo Semana del Riñón, una campaña mundial que cada año busca poner en agenda la importancia de la salud renal. El momento central de la iniciativa fue el Día Mundial del Riñón, que se conmemoró el segundo jueves de marzo. En esta edición, el lema elegido fue “Salud renal para todos: cuidando a la gente y cuidando al planeta”, un enfoque que no solo invita a prevenir enfermedades sino también a reflexionar sobre el impacto ambiental relacionado con los tratamientos médicos y las condiciones del entorno.
La campaña cumplió además 20 años de trabajo sostenido en materia de concientización. Surgió a partir de una iniciativa de la Sociedad Internacional de Nefrología y la Federación Internacional de Fundaciones Renales con el objetivo de alertar sobre la creciente incidencia de las enfermedades renales en el mundo.
El médico cirujano y especialista en nefrología Sergio Ernesto Gandolfo (MP 23485 – ME 9330), oriundo de Morteros y con 28 años de trayectoria en la especialidad, explicó que uno de los principales desafíos es que los problemas renales suelen pasar desapercibidos durante mucho tiempo.
“Los riñones muchas veces son órganos subestimados. Cuando empiezan a deteriorarse en su función no suelen dar síntomas. Son enfermedades silenciosas y cuando aparecen los primeros signos muchas veces el daño ya está avanzado”, señaló.
Gandolfo se desempeña actualmente en el Centro Privado de Asistencia Renal y en el Sanatorio Privado San Roque de Morteros, además de integrar la comisión directiva de la Asociación de Prestadores de Hemodiálisis y Trasplantes Renales del Centro, donde ocupa el cargo de secretario.
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Un órgano clave
Los riñones cumplen múltiples funciones vitales en el organismo. Entre ellas, filtran la sangre, eliminan toxinas a través de la orina, regulan el volumen de líquidos del cuerpo y participan en procesos fundamentales como el control de la presión arterial y el metabolismo de minerales y hormonas.
“Los riñones mantienen el volumen de líquido del organismo, filtran nuestra sangre y participan en el metabolismo del calcio, del fósforo y de la vitamina D. También producen una hormona que estimula la formación de glóbulos rojos”, explicó el especialista.
Debido a estas funciones, su deterioro puede afectar múltiples sistemas del cuerpo. Sin embargo, la enfermedad renal suele manifestarse recién en estadios avanzados.
“Cuando aparecen síntomas como hinchazón, anemia, falta de apetito o náuseas, muchas veces el paciente ya se encuentra en etapas avanzadas de la enfermedad. Por eso el diagnóstico temprano es fundamental”, remarcó.
El rol del nefrólogo y la detección temprana
El especialista encargado de evaluar la salud renal es el nefrólogo, un profesional dedicado al estudio del funcionamiento de los riñones y al tratamiento de sus enfermedades.
Según explicó Gandolfo, el diagnóstico inicial suele realizarse mediante análisis simples de sangre y orina, estudios accesibles que permiten detectar alteraciones en el funcionamiento renal.
“Con un laboratorio básico se puede detectar una enfermedad renal. A partir de ahí el nefrólogo evalúa en qué estadio se encuentra el paciente y define las medidas necesarias para frenar o retrasar la progresión”, indicó.
La enfermedad renal se clasifica en cinco estadios, que se determinan según el nivel de filtrado de los riñones y otros parámetros clínicos. El objetivo del tratamiento es evitar que la enfermedad avance hacia el estadio final, en el cual el paciente puede requerir diálisis.
Los grupos con mayor riesgo son personas con diabetes o hipertensión, enfermedades que actualmente representan las principales causas de insuficiencia renal.
“La mayoría de los pacientes que llegan a diálisis son diabéticos o hipertensos. Por eso insistimos en que quienes tienen estas enfermedades se controlen regularmente”, señaló el médico.
También se recomienda prestar atención a antecedentes familiares, infecciones urinarias recurrentes, cálculos renales, enfermedades inmunológicas o el consumo prolongado de determinados medicamentos.
Hábitos que ayudan a cuidar los riñones
En el marco de la campaña internacional, especialistas difundieron una serie de recomendaciones conocidas como “reglas de oro” para cuidar los riñones, orientadas a prevenir el deterioro de la función renal.
Entre las principales medidas se destacan:
- Mantener una dieta saludable, reduciendo el consumo de sal y alimentos ultraprocesados.
- Realizar actividad física regularmente para evitar el sedentarismo.
- Controlar la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol.
- Hidratarse adecuadamente, consumiendo entre un litro y medio y dos litros de agua por día.
- No fumar ni vapear, ya que estas prácticas afectan el flujo sanguíneo hacia los riñones.
- Evitar el consumo indiscriminado de medicamentos, especialmente antiinflamatorios.
- Realizar chequeos médicos periódicos, sobre todo en personas mayores de 50 años o con antecedentes familiares.
Sobre este punto, Gandolfo hizo especial hincapié en los hábitos de consumo y el uso de medicamentos.
“El uso regular de antiinflamatorios puede dañar los riñones, especialmente si la función renal ya está disminuida. Siempre es importante tomar medicación bajo indicación médica”, advirtió.
Cuando la función renal se pierde
Cuando la enfermedad renal progresa hasta el estadio terminal, los riñones dejan de cumplir su función y es necesario recurrir a tratamientos de reemplazo como la diálisis o el trasplante renal.
“La diálisis es un tratamiento que reemplaza la función del riñón cuando este ya no puede filtrar la sangre. Puede hacerse a través de hemodiálisis en un centro médico o mediante diálisis peritoneal en el domicilio del paciente”, explicó Gandolfo.
La hemodiálisis suele realizarse tres veces por semana y durante aproximadamente cuatro horas por sesión, lo que implica una fuerte adaptación en la vida cotidiana del paciente.
“La calidad de vida mejora mucho con los avances tecnológicos, pero siempre el objetivo es evitar llegar a diálisis o retrasarla lo máximo posible”, sostuvo.
En muchos casos, el tratamiento definitivo puede ser el trasplante renal, que permite recuperar una vida más cercana a la normalidad.
Salud y ambiente: un desafío global
El lema elegido este año también incorporó una mirada ambiental. Según explicó Gandolfo, el cambio climático y las condiciones del entorno pueden influir en la salud renal.
“El aumento de las temperaturas, la deshidratación, el acceso limitado al agua potable o la exposición a contaminantes como el arsénico pueden afectar la función renal”, explicó.
Además, los tratamientos médicos también generan impacto ambiental. “La hemodiálisis consume grandes cantidades de agua y produce descartes que deben gestionarse adecuadamente”, agregó.
Por ese motivo, la campaña también invita a reflexionar sobre la necesidad de desarrollar prácticas sanitarias más sustentables, que cuiden tanto la salud de las personas como el entorno.
Concienciab y prevención
A dos décadas del inicio de la campaña internacional, los especialistas coinciden en que el principal desafío sigue siendo la prevención y el diagnóstico temprano.
“Un simple control anual puede cambiar el pronóstico de una enfermedad renal. Detectarla a tiempo permite iniciar tratamientos que protejan el riñón y retrasen su deterioro”, concluyó Gandolfo.
En definitiva, la Semana del Riñón volvió a poner en agenda un mensaje claro: cuidar los riñones es cuidar la salud integral del organismo, y la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para evitar enfermedades que, aunque silenciosas, pueden tener consecuencias profundas en la calidad de vida.
