Salones infantiles: sin nada que celebrar
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Desde que se instaló la cuarentena, los salones y complejos dedicados a festejos infantiles cerraron sus puertas. Ya no hay celebraciones pero si gastos fijos que cada mes se deben cubrir. En nuestra ciudad hay 11 de estos establecimientos y sus dueños se unieron para buscar una salida a esta crisis.
No hay más risas ni rostros pintados. Los padres no corren más después de clase para llevarlos a los cumpleaños. Desde que comenzó la cuarentena por la pandemia del coronavirus, los chicos fueron los primeros en acatar el aislamiento obligatorio y se quedaron sin celebraciones.
En San Francisco, son once los salones infantiles habilitados por el municipio que ante epidemia que domina el mundo dejaron de organizar estos festejos para los más pequeños.
Devastados por la situación y sin respuestas por parte de las autoridades locales, conformaron un grupo para mantenerse unidos ante esta situación.
Verónica Morello del Submarino Amarillo, Laura Maggi de Chipicopo y Valeria Bessone Copate Conmigo; son propietarias de algunos de los espacios que cerraron sus puertas el 12 de marzo.
Un viernes 13
Lo que sería el mes de la puesta en marcha para los salones infantiles luego del parate de las vacaciones, se convirtió en el más devastador. El jueves era el último día que podían estar abiertos y desde el viernes, ya no podrían funcionar más por la pandemia del coronavirus. "El jueves 12 de marzo hicimos la última fiesta. Al día siguiente ya no podíamos abrir más. La situación es triste. No puedo ver el salón cerrado y esto me produce mucha pena", dijo Verónica Morello.
"De tres a cuatro fiestas de fin de semana que teníamos, pasamos a nada. Encima venían los meses de mayor movimiento y era el momento de remontar porque en verano es cuando hay un parate en este rubro", remarcó Laura Maggi.
Lo mismo pasó con el salón de Valeria Bessone: "Fue un verdadero viernes negro para nosotros. Teníamos la agenda de abril completa y pensábamos que iba a ser un buen año pero nada de eso pasó".

Con el virus desaparecieron los cumpleaños
Afrontar la realidad
Aunque están cerrados y pueden sostenerse con otros ingresos, los gastos fijos de sus espacios están y no se pueden esquivar. "El salón es de mi papá con lo cual no pagamos alquiler, pero tiene gastos como monotributos, seguros, área protegida, gas, luz, agua, inmobiliario provincial y municipal", describió Morello.
Pero también están los gastos para mantener un espacio que sea atractivo para niños y sus padres. "Hay gastos cotidianos relacionados con el mantenimiento, cuentas en pinturerías y cuotas de juegos adquiridos", sumó la encargada de El Submarino Amarillo.
"Tengo un alto gasto fijo por mes, entre $40.000 y $50.000 y en medio de esta crisis, tuve que dar de baja el seguro, el servicio de emergencia e internet pero los fijos llegaron con altos valores, ya que son los del consumo del verano como es el caso de la luz", contó Maggi.
En el caso de Copate Conmigo, un salón de mayores dimensiones, los gastos se duplican. La situación es abismal para Bessone. "Tengo un gasto fijo de 100.000 pesos por mes entre alquiler, luz, gas, sueldos y los préstamos que sacamos anteriormente a la situación por el coronavirus. Ahora sobrevivimos con delivery de mi marido y un salario mínimo que tengo por otro trabajo pero no pagamos más alquileres y servicios que tendrán intereses, que dificultará ponernos al día".
La chance del crédito
Sobre la posibilidad de adquirir los créditos a tasa cero que propone el gobierno nacional para monotributistas y autónomos, Morello explicó: "Recién hoy -por ayer- está disponible una línea de créditos para monotributistas. Espero que podamos acceder todos porque hay que afrontar muchos gastos y en todos los casos pusimos hasta el último centavo en una inversión que es costosa".
Laura, por su parte, sí sacó uno de los créditos nacionales y lo invertirá en su salón para que no se desmorone la inversión puesta en la infraestructura. "Es la única manera que cuando pase todo esto la gente vuelva a apostar a nuestro servicio".
Laura Maggi de Chipicopo espera poder abrir su local.
En crisis y sin respuesta
Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio; los salones conformaron un grupo de WhatsApp para compartir la dura experiencia que afrontan. "Desde el día que cerramos se armó un grupo que nos permitió conocernos, compartir inquietudes y ver qué podemos hacer en el futuro", manifestó Morello.
"La situación de mis colegas es complicada también, todos en mayor o menor medida están pasando momentos muy complicados. Creo que es inminente un pedido a la municipalidad. Aquí hay esfuerzo e inversión de muchas familias. En algunos casos es su único ingreso y eso implica estar al borde del abismo", agregó.
Uniendo fuerzas, pidieron respuestas al municipio pero no tuvieron el resultado esperado. "Apenas cerramos pedimos respuestas a la municipalidad pero ellos no pueden hacer nada porque la decisión depende de la Nación pero necesitamos una ayuda para remontar la situación como muchos", agregó Maggi.
"Entiendo perfectamente la prioridad de la salud, no la discutiría jamás. Solo queremos que nos vean y nos ayuden para poder estar con las puertas abiertas cuando todo pase", contó Morello.
"El gobierno nacional se olvidó de los salones infantiles y quedamos fuera de todo tipo de beneficio o ayuda. Esperemos que los pocos salones que queden pueden abrir. El futuro para nosotros es negro y tal vez no volvamos a abrir el salón. Si no nos ayudan, desaparecemos", manifestó Bessone.
Entre la nostalgia y la incertidumbre
Todos reconocen que la salud es lo más importante, pero no se puede dejar de pensar en la nostalgia que produce no estar en contacto con los chicos que más allá de ser un servicio que presta y que es el modo de vida de 11 emprendedores de nuestra ciudad que apuestan a la alegría de los chicos.
En este contexto, también está la incertidumbre de cómo será el regreso, si es que lo hubiera en un futuro próximo. Para Morello, "extraño infinitamente a los chicos, amo el contacto con ellos, lo que se genera en cada cumple, la imaginación, lo absurdo y lo tierno que tiene cada chico y en ese extrañar, el futuro de nos vuelve totalmente incierto, en principio porque no tenemos idea de cuándo volverá nuestra actividad, lo que ya es muchísima angustia y después porque no sabemos cómo será la vuelta, bajo qué condiciones y menos qué respuesta tendremos de las familias".
"Hace siete años que tengo mi local y vamos a sostenernos como podemos porque no queremos cerrar. La tristeza es enorme", reflexionó Maggi.
"Tener mi salón de fiestas era un sueño cumplido. Invertí, me endeudé y hoy tengo que pensar cómo empezar a desprenderme de las cosas de la mejor manera posible para no desaparecer pero me duele si cierro, no poder despedirme de la sonrisa de los chicos", concluyó Bessone.

El payaso sanfrancisqueño se adaptó a las redes sociales para seguir estando cerca de sus seguidores.
Bombachón sigue
cantando en las
redes sociale
Bombachón no es el mismo que antes. La alegría y la energía que pone desde hace 10 años en su salón, hoy se reduce a vivos en las redes sociales para no perder el contacto con su público fiel que lo siguen desde hace muchos años.
"La situación actual es difícil como a todos. En el salón tenemos varios gastos fijos, dimos de baja algunos servicios hasta que volvamos nuevamente a trabajar. Con respecto al alquiler del negocio hemos hablado con su propietaria, quien entiende lo que estamos pasando y que cuando todo mejore nos pondremos al día", contó Bombachón.
Pablo Raúl Tomatis, el hombre detrás de Bombachón reconoció que el ingreso económico llega desde su esposa, quien es docente. "En relación a mi trabajo no me queda más que pensar en proyectar ideas y mantener el contacto con los chicos a través de Instagram o Facebook", afirmó.
También contó que está armando nuevo proyectos como canciones adaptadas a estos momentos, una biblioteca virtual y otras ideas.
A pesar del parate, el payaso más querido por los chicos de San Francisco no pierde las esperanzas y regala sonrisas virtuales. "Hay que tener esperanza que todo va a pasar y esperemos que sea lo mejor que se pueda".

