Rusia eliminó a España y vive un sueño
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image05d5b326223a4aa79e40bf14a1cdf02e.jpg)
En el estadio Luzhniki, Ignashevich -en contra- abrió la cuenta para los españoles, pero Dzyuba lo empató y los rusos se quedaron con el triunfo -y la clasificación a cuartos de final- en los penales. Igor Akinfeev atajó los remates de Koke y Aspas y se convirtió en héroe.
España quedó eliminada en los octavos de final del Mundial 2018 al caer en la tanda de penales ante el equipo anfitrión, Rusia, por 4-3, después de que el tiempo reglamentario y la prórroga terminaron empatando 1 a 1, este domingo en Moscú.
De esta forma, los locales se clasificaron a cuartos de final, donde el próximo sábado -en Sochi- enfrentarán a Croacia, que dejó en el camino a Dinamarca.
Koke e Iago Aspas fallaron sus lanzamientos en la tanda decisiva, donde emergió la figura del arquero Igor Akinfeev para atajar esos dos disparos, mientras que los rusos anotaron los cuatro que patearon, lo que terminó condenando al campeón mundial de 2010.
España cayó por cuarta vez ante el anfitrión de un Mundial, tras hacerlo en Italia-1934, Brasil-1950 y ante Corea del Sur en 2002, en la edición que ese país organizó de manera conjunta con Japón.
La "Roja" se había adelantado con un gol en propia puerta de Sergey Ignashevich en el minuto 12. Rusia igualó con un penal transformado por Artem Dzyuba (41), después de que Gerard Piqué tocara el balón con la mano dentro del área.
El partido tuvo un guion invariable. España se encargó de mover el balón e intentar encontrar grietas en un bloque ruso con las líneas muy juntas.
Más espesa según transcurrieron los minutos, la "Roja" acumuló infinitas posesiones pero no fue capaz de traducirlas en acciones claras de peligro.
Rusia, cuyo plan para marcar pasaba por aprovechar una contra o un balón aéreo, logró su objetivo, al conseguir un gol en uno de los pocos acercamientos que tuvo.
Mano infantil de Piqué
Antes Sergei Ignashevich se preocupó más por agarrar a Sergio Ramos en el lanzamiento de una falta lateral que por alcanzar el balón, que pegó en el tacó de su botín para batir al arquero Igor Akinfeev.
España gobernaba con un trío de mediapuntas formado por Marco Asensio, David Silva e Isco, el más inspirado, desplegando todo su repertorio de recursos técnicos ante una defensa rusa incapaz de frenarlo.
En los últimos minutos del primer tiempo, Rusia ganó unos metros y dispuso de su primera ocasión, cuando Aleksandr Golovin buscó el palo largo del arquero David De Gea, pero el balón salió mu desviado.
Los más de 75.000 rusos que llenaron el estadio moscovita de Luzhniki se encendieron y llegó la jugada del empate. En un córner Gerard Piqué saltó con el brazo levantado y tocó la redonda dentro del área. Infantil acción del zaguero del Barcelona. El árbitro señaló penal y Dzyuba igualó el trámite en un tanto por bando.
"Tenemos que minimizar errores", había pedido Hierro en la previa y España volvía a conceder un gol en el primero grave que cometía.
Conseguido el botín, Rusia volvió al plan inicial y España intercambió durante muchos minutos pases y más pases fuera de la zona de peligro.
Iniesta y Aspas, revulsivos
Hierro intentó agitar el ataque dando entrada a Andrés Iniesta (67) y a Iago Aspas (80). Entre ellos fabricaron las mejores ocasiones de la "Roja".
El héroe del triunfo en el Mundial de Sudáfrica 2010 fue el que más cerca estuvo de marcar (85) en un balón que Aspas templó con el pecho, pero su disparo pegado a un poste se encontró con Akinfeev.
Ya en la prórroga Aspas apareció pronto (91) para servir desde la línea de fondo. Dani Carvajal, que entró por Nacho en la segunda mitad, remató fuera.
A continuación (99) el delantero del Celta, convertido en el referente del ataque español, salió del área, sorteo a un rival y jugó con Isco, cuyo disparo atajó sin problema Akinfeev.
Hierro quemó todas las naves y dio entrada a Rodrigo (104), que estuvo cerca de desequilibrar la balanza en una internada por la banda derecha (109). Justo antes del final (120) tuvo otro disparo que atajó Akinfeev.
En el 115 apareció el VAR y el árbitro decidió que Piqué no había sido empujado dentro del área. Había comenzado a llover y el partido se decidió en los penales. El Luzhniki se convirtió en una fiesta tras la gran actuación de Akinfeev en los remates desde los doce pasos.
