Romina Hasne y las historias que buscan mostrar a San Francisco con otros ojos
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La técnica y guía nacional en turismo impulsó “Las huellas de un sueño”, una propuesta de recorridos históricos por la ciudad en el marco del 140° aniversario. El primer city tour reunió 105 inscriptos y nació de una inquietud personal: descubrir cuánto había para contar sobre la ciudad que creía conocer.
Hay historias de una ciudad que aparecen en los libros, los monumentos y los archivos. Otras sobreviven en los recuerdos familiares, en las anécdotas que pasan de generación en generación y en esos relatos que muchas veces quedan fuera de las clases de historia. Sobre esa combinación trabaja Romina Hasne, técnica y guía nacional en turismo, egresada de la Universidad FASTA, que decidió transformar su interés personal por la historia de San Francisco en una propuesta abierta a la comunidad.
En el marco de las actividades por el 140° aniversario de San Francisco, la Municipalidad puso en marcha “Las huellas de un sueño”, una serie de recorridos históricos a pie que buscan acercar a vecinos y visitantes al patrimonio y a las historias de la ciudad. La iniciativa, que cuenta con inscripción previa y es de acceso libre y gratuito, propone mirar lugares conocidos desde una perspectiva diferente.
“Es una actividad que me gusta mucho y que disfruto mucho cuando viajo. Entonces dije, ¿por qué no hacerlo en San Francisco? Que hay tanto para contar y que en realidad yo misma tampoco conocía muy bien la historia”, explicó Hasne.
La preparación del recorrido implicó investigar y reconstruir distintos episodios de la historia local. Para Romina, ese proceso también significó descubrir una ciudad que tenía mucho más para contar de lo que imaginaba.
“Todas las ciudades tienen cosas por contar. Entonces, ¿por qué no hacerlo en mi ciudad? Es algo que me gusta, que me entretiene y, bueno, invitar a la comunidad que también se entere de la historia”, señaló.
Una historia contada como “chisme”
La propuesta de Hasne no pretende convertirse en una clase de historia. Por el contrario, uno de los objetivos es que quienes participen puedan incorporar información sobre San Francisco mientras recorren sus calles y escuchan relatos vinculados con personajes y acontecimientos del pasado.
La propia guía define el estilo de la propuesta como una suerte de “chisme histórico”: historias de amor, traiciones, duelos y situaciones que permiten acercarse al pasado desde un lugar más entretenido.
“Pero de una forma un poco más, como un cuentito, entretenido, el chisme histórico. Sin inventar, sin faltar a la verdad. Pero bueno, las cositas que por ahí contamos los guías y no los profes de historia”, explicó.
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Esa aclaración resulta central para Romina. El objetivo de hacer más entretenida la historia no implica modificarla ni agregar elementos que no hayan ocurrido. Se trata, en cambio, de encontrar una manera distinta de narrar acontecimientos que forman parte de la identidad local.
La propuesta también busca llegar a quienes quizás no tienen un vínculo particular con la historia de San Francisco. En ese sentido, Hasne piensa especialmente en los más jóvenes. “Para los adolescentes es muy entretenido porque tengo historias de traición, historias de amor, duelos caballerescos. Un poco de todo. Y es llevadero y es entretenido”, contó.
Descubrir una ciudad que parecía conocida
Para Hasne, conocer la historia de San Francisco también tiene que ver con el sentido de pertenencia. Reconoce que siempre tuvo curiosidad por saber qué había detrás de los lugares que veía y que incluso tiene una costumbre que refleja esa inquietud. “Yo soy de las típicas nerds que ve un monumento y para y lee. Y si no dice nada le saca foto e investiga”, contó.
Pero esa curiosidad personal terminó convirtiéndose en una reflexión más amplia. Para Romina, conocer el pasado de una comunidad permite comprender mejor cómo llegó a convertirse en la ciudad que es actualmente. “Creo que es importante para todos conocer la historia de dónde venimos”, sostuvo.
Una convocatoria que superó las expectativas
La primera edición del recorrido tuvo una respuesta que sorprendió a la propia organizadora. 105 personas se anotaron para participar, una cifra que Romina no esperaba cuando comenzó a darle forma al proyecto. “Felicidad plena. No, la verdad que no lo esperaba”, reconoció.
Su idea inicial era mucho más pequeña. Pensaba lanzar la propuesta prácticamente “a la gorra”, esperando que el boca en boca hiciera crecer la convocatoria. La posibilidad de contar con el respaldo municipal, sin embargo, amplió el alcance de la iniciativa.
Así, “Las huellas de un sueño” nace de una inquietud personal, pero busca transformarse en una experiencia colectiva: recorrer San Francisco, conocer las historias que quedaron detrás de sus calles y monumentos y, como propone Romina, “ver a la ciudad con otros ojos”.
