Robos a instituciones deportivas
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La oleada de robos que sufren las instituciones deportivas de la ciudad ha templado el ánimo de hombres y mujeres dispuestos a continuar luchando por mantener con vida a clubes que merecen un presente mejor y que no se amenace su futuro. Porque su historia es tan rica como valorada por la comunidad que se identifica con una divisa, cuyos colores permanecen en el sentimiento popular.
La ciudad está asistiendo a una oleada de delitos cometidos contra las instalaciones de clubes y entidades deportivas. Cables del tendido eléctrico, tanques de agua, alambrados, muebles, elementos e indumentaria para las prácticas, bombas de agua, luces, entre otros, forman parte del botín que los malvivientes consiguen fácilmente amparándose en las sombras y ante la imposibilidad material de algunas instituciones de tener mayores medidas de seguridad.
Además, la pandemia ha mermado la actividad en los distintos escenarios deportivos, lo que habilita también a la delincuencia a "trabajar" sin mayores contratiempos. Así, clubes humildes, donde todo se hace a pulmón, padecen las consecuencias de un desfalco importante que lamentablemente amenaza incluso con perjudicar su existencia y, con ello, la imposibilidad de brindar el importante servicio social que cumplen.
Las instalaciones de las entidades de Baby Fútbol, el velódromo de Tiro y Gimnasia, el predio del Jockey Club, el Club de Cazadores, la infraestructura de instituciones futbolísticas (incluso la más representativa, Sportivo Belgrano) han sido objeto del accionar delictivo, sin que hasta el momento se conozcan mayores precisiones en torno a las investigaciones que se realizan para dar con los autores, quienes no solo se llevan elementos esenciales para el funcionamiento de las entidades, sino también cometen actos de vandalismo que agravian.
Parece exagerado señalar que los robos frecuentes y sistemáticos que se están produciendo en las últimas semanas contra los clubes amenazan directamente con la subsistencia de estas instituciones. Sin embargo, basta recoger expresiones de los dirigentes para tomar nota de la seriedad de los perjuicios causados. Las declaraciones del presidente de Tiro y Gimnasia luego de la sustracción del tendido de cables para iluminar el velódromo son una muestra elocuente: "Hablando con un mayorista al que nosotros le sabemos comprar los productos de electricidad, un estimativo que hizo fue superior a los $350.000, ese sería el gasto sólo de cables después falta la mano de obra. El tema ahora que hablamos con gente de la comisión es ver de qué manera vamos a volver a colocar el cableado para que no nos vuelva a suceder, porque el miedo ahora también es ese ya que el club tiene un tamaño muy grande y cuando las luces se apagan no queda nadie y es muy difícil de controlar. Por eso tenemos que ver qué hacer para que no nos vuelva a pasar. Uno se resigna a que esto ya pasó, tenemos que ver cómo lo solucionamos, hicimos la denuncia a la policía y esperaremos a ver qué pasa".
Precisamente, son varias las instituciones que están esperando a ver qué pasa. Qué pasa con las investigaciones de la fuerza de seguridad y las judiciales. Qué pasa con la posibilidad de recomponerse y salir adelante. Qué pasa con las restricciones sanitarias. Qué pasa con los colaboradores de siempre -que casi siempre son los mismos- en medio del tembladeral socioeconómico que se vive.
Mientras tanto, el esfuerzo titánico de algunos dirigentes permite mantener abierta la puerta a la esperanza. La oleada de robos que sufren las instituciones deportivas de la ciudad ha templado el ánimo de hombres y mujeres dispuestos a continuar luchando por mantener con vida a clubes que merecen un presente mejor y que no se amenace su futuro. Porque su historia es tan rica como valorada por la comunidad que se identifica con una divisa, cuyos colores permanecen en el sentimiento popular.
