Rally cordobés
Ribodino subió al podio en el campeonato de navegantes
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Mateo Ribodino, quien asistió a su papá Sergio en el Maxi Rally, ocupó el tercer puesto en el campeonato de navegantes.
Cumplió el sueño de poder correr junto a su papá Sergio ocupando la butaca derecha del auto y en su primera experiencia en el rally provincial, accedió al tercer lugar en el podio del campeonato de navegantes, en una plausible distinción personal.
Auspicioso estreno que a Mateo Ribodino lo satisfizo y renovó su motivación para seguir desarrollándose en la fundamental función, esa que a través de la hoja de ruta debe anticipar el camino al piloto y guiarlo al éxito.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, el futuro ingeniero agrónomo aludió a la positiva temporada en la que además junto a su padre obtuvieron el cuarto puesto en la clase Maxi Rally.
“Fue una alegría tremenda terminar tercero, algo inesperado ser premiado porque fue mi primer año como navegante, y cuando las expectativas era poder estar entre los cinco de arriba, así que muy feliz y con muchas ganas para lo que viene”, dijo en el comienzo de la charla.
“Veníamos terceros y en la última carrera no pudimos sumar muchos puntos, solo de presentación, pero fueron suficientes para quedar en esa posición que compartimos con Pablo Casas”, añadió.
Sobre las razones que lo llevaron a subirse a un auto de competición, comentó: “Como mi viejo corrió desde joven en el rally siempre en broma le decía vamos a armar un autito, pero no pensé que se iba a dar y menos en esta categoría, porque me imaginaba un ‘golcito o un fiestita’, pero cuando apareció la propuesta le dije que sí y encaré nomás”.
“No llegué a correr un año entero en el CAM en minimotos y después hice algunos zonales, así que esto se trató de un salto enorme”, acotó.
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Acerca de la difícil tarea de ser los “ojos del piloto”, Mateo señaló: “Tenes que tener todo ordenado, saber cantar los tiempos, porque pifias en un segundo y te penalizan, hay que tener mucho cuidado con todo, siempre concentrado”.
“También hay que tratar de no hablar de más, estar atento porque una curva mal cantada, chau, echas a perder todo”.
Una estrecha conexión que debe mantener con su compañero, pero que en su caso se vuelve especial por el lazo sanguíneo que los une.
“Era un sueño que tenía y no sabía qué se iba a cumplir, fue increíble, por ahí al ser mi viejo el piloto tuvimos alguna pelea de más, esa sería la desventaja, pero después poder compartir esta pasión con él es muy lindo”.
“Debería hacerme más caso en las indicaciones pero como tiene más experiencia le permito que haga lo que quiera”, completó entre risas.
Mateo además destacó el cuarto lugar alcanzado con su papá en el Maxi Rally.
“Quedamos en el cuarto puesto, muy satisfecho en cuanto a la posición, hubiese sido mejor un poco más pero tuvimos algunos inconvenientes como la rotura en San Francisco y la última fecha en Villa del Totoral”.
“Igualmente es una ubicación para valorar por la cantidad de autos que tiene la clase y que son de buen calibre”, subrayó.
Mirando hacia el futuro, el copiloto indicó: “La idea es seguir, nos fue bien lo que nos dio mayor motivación y tengo muchas ganas de seguir aprendiendo”.
Así también se mostró agradecido por el respaldo de sus auspiciantes “Máquinas del Centro, Akron, Axion lift, Axion Devoto, Grafer, Torletti, Tool Shop y Beta Gráfica”
“Y también quiero agradecer el apoyo de mi familia, mi novia (Analuz), también a los miembros del equipo Ribodino Rally Team, mi papá Sergio que me permitió estar en la butaca derecha, mis hermanos Luciano y Francisco, “Nacho” López, los mecánicos Walter, Mauricio y Leo”, finalizó.
