Retratos de la violencia, una muestra que se exhibe en Casa de Córdoba
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Imaged7eef21b9ceb41e8ae8e1cb766d2eeca.jpg)
Un grupo de fotógrafos retrataron a sanfrancisqueñas que se "confesaron" delante de la cámara para contarle a la sociedad el calvario que se vive al ser golpeadas y agredidas en manos de sus parejas.
Como otro acto de valentía, víctimas se animaron a mostrar las marcas de un flagelo que en la Argentina mata a una mujer cada 30 horas. Tradujeron al lenguaje fotográfico la violencia de género que padecieron en carne propia.
En la Casa de Córdoba abrió la muestra "Renacer", de un grupo de fotógrafos que retrataron a sanfrancisqueñas que se "confesaron" delante de la cámara para contarle a la sociedad el calvario que se vive al ser golpeadas y agredidas en manos de sus parejas.
Paula y Raquel, del colectivo femenino "Basta de violencia doméstica", son dos de los testimonios que -cual musas- inspiraron a los fotógrafos con sus crudas historias.
Paula, en las fotografías expuestas, deja al desnudo la violencia sufrida en manos de un hombre. "Cuando miro para atrás todo lo vivido, me doy cuenta que sufrí violencia toda mi vida. Hoy estoy viva, trabajo y estoy en paz. Antes pensaba que solo servía para limpiar mi casa y criar a mis tres hijos", confiesa la mujer de 35 años a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Fue agredida física, psicológica y económicamente hasta que tomó la decisión de separarse, "sin trabajo y sola con mis hijos".
La foto de Paula es más que reveladora. Ella se muestra de espaldas y el fotógrafo capta el momento en que abre la puerta de su casa para escapar de la violencia. "Mi foto muestra cómo fue salir de la oscuridad en la que vivía hacia la luz, la calle, buscando ayuda", indicó.
Ese día Paula no lo olvida, "las marcas y los hematomas se van pero las heridas internas nunca sanan".
Uno naturaliza todo y se vuelve vulnerable, al punto de sentir culpa. Yo quería trabajar y él me decía: `¿Para qué? ¿No querés estar con tus hijos?' y eso me hacía sentir mala madre", agregó.
La intimidad de la pareja también era un calvario para la mujer. "Cuando dicen que el marido no viola, es mentira. Sí lo hace cuando vos le decís que no querés tener relaciones sexuales con él. Con el correr del tiempo, todo se agrava", dijo Paula.
Volver a sentirse libre
Raquel Trivilín es mamá de cinco hijos y fue gracias a la militancia política que pudo reconocer el mundo violento en el que vivía, que antes le parecía algo normal.
"Fue en un momento de quiebre de mi vida, como salir de un estado de letargo. Hay una Raquel antes y una después de todo eso. Hoy me siento libre porque puedo vivir", confesó la mujer.
Su secuencia de fotos en blanco y negro desnudan el tormento de una mujer que mucho tiempo después pudo expresar lo que sufrió en manos de una expareja y contárselo al mundo.

"La militancia política despertó mi libertad", contó Raquel
"La militancia política despertó mi libertad. Gracias al espacio en el que milito (La Cámpora) pude ver que mi matrimonio no estaba funcionando", recordó Raquel.
Ya separada, asegura: "Es el ser que más amé. Con él proyecté un montón de cosas pero no era normal lo que pasaba, aunque eso lo supe después".
Para esta mujer de 39 años "la violencia no era física pero sí estaban los insultos, los gritos, el desprecio. A eso lo tenía naturalizado, como que era común que suceda, pero pasó un tiempo hasta que me di cuenta".
El quiebre fue para Raquel un episodio de valentía que tuvo al cerrar para siempre la puerta de su casa y su vida al que era su pareja. "Un domingo fui a denunciarlo por violencia y ese mismo día al mediodía, estando en mi casa con una amiga y mis hijos, vino a reprenderme por lo que había hecho. Salí a la calle y él me empezó a perseguir. Cuando me di cuenta que él estaba afuera de la casa y podía volver a entrar, lo hice y puse llave. Desde ese día, dije que esa persona no entraba más a mi casa y así fue".
La muestra puede visitarse en el tercer piso de la delegación oficial del Gobierno de la Provincia de Córdoba, en San Francisco, en bulevar 9 de Julio esquina Libertador (N).
