Reto al destino
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El atleta Gustavo Rosso habló sobre la temporada 2016 en la que continuó con su costumbre de sortear desafíos en los diferentes pruebas de larga duración a nivel nacional e internacional. Además aludió al vínculo afectivo y deportivo con el pequeño Braian Micheli que los llevó a coronarse como verdaderos campeones de la vida
na pérdida irreparable en su familia - el fallecimiento de su esposa Solange Magnano-lo obligó a cambiar de perspectiva su existencia. Así tuvo la lucidez necesaria para transformar ese profundo dolor en un sentimiento de generosidad y esperanza a través del deporte, en el que encontró la paz y el goce espiritual desde hace unos años.
En ese marco, ha venido sosteniendo un marcado crecimiento como triatlonista llevando a cabo importantes desempeños en las pruebas de largo aliento, donde el esfuerzo y lo místico se conjugan, permitiéndole alcanzar su plenitud.
Una manera de templar su alma, esa que además en clásicas maratones de nuestro país, empujó hacia la gloria en la especialidad de atleta asistido a su nuevo amigo, el "espartano" como lo apodó al joven Braian Micheli.
De ahí entonces LA VOZ DESAN JUSTO mantuvo una jugosa charla con Gustavo Rosso, quien con su habitual cordialidad repasó la temporada 2016 a la que calificó de muy positiva, al tiempo que ya empezó a enfocarse en el año venidero donde encarará su quinto Ironman en España, disfrutando de su nuevo estilo de vida, ese que habla que de continuar desafiando sus propios límites, de sortear escollos y cumplir metas. En definitiva, de seguir con su reto al destino.
-¿Qué podes destacar de la temporada 2016?
-Realmente el 2016 fue un año muy positivo. En lo personal corrí un Medio Iroman en Concordia, que es una distancia importante, donde largaron 800 competidores y llegué en el grupo de los primeros 200, que para mí con 43 años es valioso.
En Florianópolis corrí mi cuarto Ironman, siendo en San Francisco con Nicolás Venier los dos que hemos corrido esa cantidad de pruebas, así que es un honor de estar en ese dúo y haber bajado las 12 horas, que es un tiempo importante. De los 1200 estuvimos en los primeros cuatrocientos, que para mí fue como tocar el cielo con las manos.
-También seguiste en dupla con Braian Micheli en las maratones...
-En lo grupal tuve un año increíble con Braian, porque corrimos las dos maratones más importantes de la Argentina, que fueron los 42K de Rosario y los 42K de Buenos Aires, ganando en ambos casos, y en esta última por una diferencia de una hora sobre el segundo, lo cual nos dimos un gran gusto, poniéndole algo de 3 horas 40 minutos.
De esta manera el salió campeón argentino en la especialidad de atleta asistido, y para mí ser los pies de Braian para poder llevarlo es un honor y disfruté mucho de su alegría en esas dos carreras.
-Supieron fusionar sus energías para hacerse imbatibles...
-Seguro, pero no solo es la dupla de las carreras, Braian todos los viernes viene a mi casa a jugar con mis hijos a la playstation, o sea que estamos continuamente juntos.
Me contó su mamá que mejoró en el colegio gracias a esto y en la salud también. Por otra parte hemos conseguido otra silla más que la dimos a una familia de Córdoba que también está corriendo, entonces se está armando una sinergia que es muy interesante.
En ese sentido el papá de Braian se hizo una cirugía y ya bajó 60 kilos, prometió que correrá los últimos kilómetros de una de las maratones.
Esto arrastra un montón de cosas positivas que nos pone más que felices. Es como arrojar una piedra en una laguna y viste que se va agrandando la onda, bueno, esto es lo mismo, se agranda y va ayudando a mucha gente, entonces ni lo dudes que es una felicidad extra que te da esta disciplina.
-¿En el Ironman donde se desafían los límites a base de sacrificio, esfuerzo, encontras un lugar para el disfrute?
-Tengo que ser sincero, me encanta el entrenamiento diario para poder lograr el objetivo, son de 3 a 4 horas todos los días y los sábados 8 horas, entonces si no disfrutas el entrenamiento la carrera pasa a ser una pesadilla.
Pero la realidad es esta: la carrera después de los 150 kilómetros en bici, luego de los 25 kilómetros corriendo, se convierte en una especie de pesadilla que luego se transforma como en una meditación.
Es como que el alma deja el cuerpo porque si no te volvés loco. Te voy a contar porque me lo preguntaste, realmente puedo llegar a lugares espirituales que de otra manera no podría llegar.
Te soy sincero, hay gente que lo puede lograr meditando, otra que lo hace rezando, bueno, yo lo logro llegando al límite de lo físico donde mi alma traspasa ciertas fronteras que me hacen sentir bien realmente.
-¿Te imaginabas transformarte en atleta cuando en el ambiente deportivo jugabas al fútbol?
-Me acuerdo que era arquero del club Presidente Roca y de aquellos partidos contra La Milka, La Florida, como olvidar aquellos momentos.
Claro que todo esto comenzó con el fallecimiento de mi esposa, tenía que encontrar la vuelta para que la energía no se fuera para un lugar negativo y la volqué toda para el deporte y es más, un día me dije "le voy a dedicar a ella mi primer Ironman". Entonces entrené 3 años y pude cumplir mi promesa. Es como que cada cosa tiene su por qué y ahora es una forma de vida.
-Una nueva forma de vida que te llenó de satisfacciones...
-La verdad que sí. Lo que más me llenó de satisfacciones fue los nuevos amigos que encontré en este deporte. Es un ambiente en el que tenés que llevar una vida muy organizada para poder correr estas carreras por el tiempo que te infiere y por cómo tenés que estar alimentado, entonces me rodee de gente muy sana, excelentes personas, de increíble compañerismo.
Después lo que generó lo de Braian que me cambió la vida. Por ejemplo en una carrera la gente pasa y lo toca a él, lloran, siguen corriendo y yo recibo esa energía que me da vida.
Tengo miles de anécdotas, pero una vez él estaba llorando y le pregunté que le pasaba, porque cada tanto tenemos que parar a acomodarle la columna. Y me dijo: no, estoy llorando de felicidad porque siento el viento en la cara, o sea, era la primera vez que sentía esa sensación por ir para adelante.
-¿Qué planes tenés para el 2017?
-El 2017 viene muy interesante. Ahora el 14 de enero vamos a correr con Braian los 10K nocturnos de San Vicente, para arrancar la temporada. Luego la idea es correr las dos grandes de la Argentina y poder repetir los títulos de este año.
En lo personal, estaré corriendo el 7 de febrero el Medio Irionman de Colonia en Uruguay. Después el 20 de mayo voy a cumplir mi sueño del quinto Ironman en Puerto del Carmen, Lanzarote en España , que tiene la particularidad de estar catalogado como uno de los tres Ironman más duros del mundo.
De por sí la prueba es terrible con 3,800 kilómetros de nado, 180k. de bici y los 42k. corriendo, pero esta vez se le agrega una isla volcánica con temperaturas que superan los 40 grados, con vientos que superan los 60 kilómetros por hora y una altitud que pasa de 0 a 2000 metros porque justamente es montañosa.
Bueno allí la idea no será bajar las 12 horas, pero sí ser "finesher", terminarla sería un honor para mí.
-¿Cuál es el deseo para el año que viene?
-El deseo es el mismo de todos los años, de que todas las personas que uno ama realmente tengan salud que es fundamental. A partir de ello, todo lo demás lo vas peleando, organizando, y tarde o temprano llega.
Pero salud no solamente física sino también espiritual, con las dos, el resto es cuestión de tiempo, de trabajo y suerte.
-Teniendo en cuenta tus palabras tenemos Rosso para rato en el triatlón...
-Si Dios quiere y hasta que el cuerpo y alma me de, te puede asegurar que no voy a aflojar nunca.
