Resiliencia y duelo: cómo reorientar la vida tras una pérdida
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¿Cómo ayudar a niños y grandes a enfrentar la pérdida de un ser querido?. Aceptar el dolor y enfrentarlo es siempre el mejor primer paso para atravesar la muerte de un ser querido. La licenciada en Psicología, Lucía Peretti reflexiona sobre la resiliencia y el duelo.
Cuando hablamos de resiliencia y duelo, se reconoce como proceso clave la capacidad para reorientar la vida y convivir con la ausencia. Aceptar el dolor y enfrentarlo es siempre el mejor primer paso para atravesar la muerte de un ser querido o una pérdida definitiva.
¿Cómo ayudar a niños y grandes a enfrentar la pérdida de un ser querido?. "Podemos aprender a ser felices a pesar de estar tristes y echar de menos a esa persona. La tristeza no debe impedirnos hacer las cosas cotidianas, hay que continuar con la vida, entendiendo que es normal estar triste, pero esa tristeza no debe interferir en lo que hacemos diariamente", aseguró la licenciada en Psicología, Lucía Peretti (MP-13168) en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Recordó que todos enfrentamos la muerte y el duelo de manera diferente. "Esto puede deberse a la personalidad, así como también a la etapa de desarrollo en el caso de los niños que experimentan el dolor de manera diferente a los adultos".

Lic. Lucía
Peretti
"Es posible que los niños pequeños ni siquiera entiendan lo que significa la muerte, o que las personas que han muerto no regresarán. También es normal que se sientan enojados con la persona que falleció (o con alguien más). A medida que los niños crecen, pueden comenzar a entender más, pero aun así necesitarán ayuda de sus padres y de otros cuidadores para aprender a procesar y enfrentar la pérdida", amplió.
La psicóloga afirmó que es "bueno que el niño sienta que siempre que él quiere hablar del tema puede hacerlo. Y que siempre que quiera expresar 'estoy triste' o 'extraño a mamá' va a ser respetado y comprendido y le vamos a decir que, por supuesto, que lo entendemos porque nosotros también lo echamos de menos".
"A menudo los niños reaccionan a la tristeza de su entorno, sobre todo en los más pequeños, se muestran tristes porque los adultos cercanos están tristes, así que, aunque hayan sufrido una pérdida y estén en duelo, una parte de ellos está triste porque ven tristeza y también porque creen que es lo que se espera de ellos. Piensan que sonreír o comportarse como un niño alegre es una conducta indeseable", dijo.
Los adultos también
necesitan ayuda
Muchas veces que el que acude y necesita ayuda profesional no es solo el niño, sino el adulto, al que además de la muerte del familiar se le suma una carga extra de responsabilidad.
"Estar en proceso de duelo, se asemeja a entrar en un túnel. No hay manera de adelantar el proceso o 'facilitar' al doliente para que se cure más rápido, es más, se debe vivir cada etapa con su tiempo y espacio y recursos para poder transitar el duelo y aprender. Cada uno de nosotros tiene su dolor y sus respuestas. Así que uno de los consejos más simples es 'date tiempo'", dijo Peretti.
Al respecto remarcó que respetar el tiempo de duelo, "es respetar el propio tiempo interior para sanar y dar sentido al sufrimiento".
"Como estrategias útiles para recomendar para transitar el duelo podría ser hablar sobre la muerte de su ser querido con amigos y colegas para poder comprender qué ha sucedido y recordarlo. Negarse que ocurrió la muerte lleva al aislamiento fácilmente y puede a la vez frustrar a las personas que forman su red de apoyo", explicó.
También aconsejó aceptar los sentimientos. "Es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta agotamiento. Cuidarse uno mismo y a su familia consta de comer bien, hacer ejercicio y descansar le ayudará a superar cada día y a seguir adelante".
La psicóloga afirmó que es importante encontrar buenas fuentes de apoyo. "Tener personas y actividades en su vida que lo reconforten. Si necesita ayuda o algún tiempo para tomarse un descanso y despejarse, dé prioridad a solicitarla. Por eso hay que estar preparado para aceptar la ayuda de amigos, familiares y posiblemente profesionales de salud mental".
Finalmente aconsejó "escribir, escribir para sanar; puede ser un diario, lo que te salga sin juzgar sin pensar. Escribir ayuda a reordenar nuestros pensamientos, ayuda a recordar y ayuda a honrar el legado de la persona que falleció. Nos la mantendrá viva cada vez que ese escrito llegue a otras manos".
