Prevención
Refuerzan la vacunación neonatal: incorporan la BCG en clínicas privadas
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La medida busca garantizar que todos los recién nacidos reciban la inmunización antes del alta, mediante una articulación entre el sistema público y el sector privado.
La Secretaría de Salud de la Municipalidad de San Francisco informó que desde esta semana comenzó a aplicarse la vacuna BCG en clínicas e instituciones privadas de la ciudad, con el objetivo de asegurar el acceso equitativo y oportuno a la vacunación neonatal. La iniciativa apunta a que todos los recién nacidos reciban la dosis antes del alta sanatorial, independientemente del lugar de nacimiento, fortaleciendo así la prevención de la tuberculosis.
Según se detalló, las clínicas privadas deberán notificar los nacimientos —ya sean partos o cesáreas— y, a partir de esa información, equipos de la Asistencia Pública se trasladarán a cada institución para aplicar la vacuna antes del egreso del bebé. Desde el área de Salud destacaron que esta articulación entre el sistema público y el privado permite acercar la atención a las familias desde el inicio de la vida, ampliando la cobertura sanitaria en la ciudad.
Asimismo, se informó que la vacuna BCG continuará disponible en la Asistencia Pública para aquellos casos en los que no haya podido ser aplicada al momento del nacimiento. En estas situaciones, las familias podrán concurrir los días miércoles, de 9 a 11. Esta alternativa está prevista, por ejemplo, para nacimientos ocurridos durante fines de semana o cuando no se haya completado la vacunación en la institución de origen.
La BCG es una herramienta clave para prevenir las formas graves de tuberculosis, una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Si bien la forma más frecuente es la pulmonar, también existen variantes extrapulmonares que pueden afectar otros órganos y generar complicaciones severas como meningitis u osteomielitis.
La transmisión de la tuberculosis se produce principalmente por vía aérea, cuando una persona con la enfermedad activa tose, estornuda o habla, liberando bacterias al ambiente que pueden ser inhaladas por otras personas. El riesgo aumenta en espacios cerrados y poco ventilados, especialmente entre convivientes o personas que comparten varias horas en un mismo ámbito.
Si bien cualquier persona puede contraer la enfermedad, existen grupos con mayor riesgo, como quienes conviven con pacientes infectados, personas con sistemas inmunológicos debilitados, embarazadas, individuos en situación de hacinamiento o con consumos problemáticos, y quienes viven en instituciones cerradas.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tos persistente por más de 15 días, fiebre —especialmente nocturna—, sudoración, pérdida de peso, cansancio y, en algunos casos, presencia de sangre en la expectoración. Ante estos signos, es fundamental acudir a un centro de salud para una evaluación.
Las estrategias de prevención incluyen la vacunación con BCG en el nacimiento, la consulta temprana ante síntomas, la ventilación de ambientes y el estudio de contactos estrechos. En conjunto, estas acciones permiten reducir la transmisión y avanzar en el control de una enfermedad que, aunque prevenible y curable, continúa representando un desafío sanitario.
