Reformular procedimientos ante la violencia de género
Participación más comprometida en la denuncia y mayores respuestas efectivas del Estado son pilares de una estrategia que debe reformularse para dar respuesta a las cientos de mujeres víctimas de violencia. Es urgente que así se comprenda. Porque de lo contrario, los crímenes seguirán azotando a nuestra sociedad.
La violencia contra la mujer ha experimentado en los primeros días del año un recrudecimiento que espanta. Más de 20 han sido asesinadas en el país en este enero. Y muchas otras han sido atacadas brutalmente, casi siempre por sus exparejas. Las crónicas periodísticas locales reflejan con claridad que San Francisco no está exento de este flagelo social doloroso y grave.
Ha provocado enorme repercusión el triste suceso ocurrido en barrio Jardín, en el que vecinos de una mujer consiguieron salvarle la vida ante la posibilidad de que un hombre terminara acuchillándola. La valerosa acción de algunos ciudadanos impidió un nuevo crimen, aunque no pudo evitar que la víctima sufriese serias heridas. El hecho es conmocionante. Y muy grave. Más aún si se considera que la mujer había hecho varias denuncias, llegaba a su vivienda precisamente luego de ratificarlas y no se le había provisto un botón antipánico.
Por fortuna, las noticias médicas son más o menos alentadoras sobre su recuperación. Por lo que debe celebrarse que no se haya convertido en una víctima más del atroz accionar de algunos varones que, desquiciados y sumergidos en relaciones de poder enfermas, cometen terribles crímenes tal como lo reflejan los medios de comunicación de todo el país.
La reflexión en este marco obliga a la repulsa inmediata. Pero al mismo tiempo impele a la búsqueda de herramientas que permitan a las víctimas sostenerse y evitar que sean atacadas. Informaciones recabadas en tribunales señalan que en 2018 se entregaron unos 60 botones antipánico para proteger a mujeres en situación de violencia de género. No obstante, no parece ser suficiente.
Esta es la visión que tiene el fiscal Bernardo Alberione, quien en declaraciones a este diario dijo que el botón antipánico (dispositivo Salva) y las medidas de restricción de acercamiento (perimetral) no son efectivas. "Los hechos nos demuestran que la efectividad de las medidas de restricción son bastante bajas y que incluso, en lo que a mí respecta, no he encontrado que el botón antipánico haya sido útil ante una agresión física. Tenemos que plantearnos qué estamos haciendo y qué debemos hacer para evitar que los hechos lleguen a las consecuencias que estamos teniendo que sufrir, porque son cuestiones que no tienen marcha atrás, no estamos hablando de violencia física sino de vida o muerte, no es lo mismo un hecho de violencia a un homicidio calificado", afirmó. Y pidió que la sociedad se involucre más en estas cuestiones, denunciando cualquier hecho que suponga la existencia de violencia contra las mujeres, al tiempo que reflexionó sobre la necesidad de encontrar respuestas superadoras en el Estado.
En este contexto, la responsable de género de la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto, coincidió con parte de la visión del magistrado. En declaraciones al diario Puntal dijo que el problema es la falta de respuestas del Estado: "No hay respuestas más allá de lo paliativo, de lo momentáneo y de lo casi asistencial, que tiene que ver con el estereotipo de que la violencia se ejerce solamente en el ámbito doméstico y en las familias más humildes. Y no es así. Mientras los sigamos abordando de esa manera, los casos de violencia van a seguir en ascenso".
Participación más comprometida en la denuncia y mayores respuestas efectivas del Estado son pilares de una estrategia que debe reformularse para dar respuesta a las cientos de mujeres víctimas de violencia. Es urgente que así se comprenda. Porque de lo contrario, los crímenes seguirán azotando a nuestra sociedad.
