Reencuentro pascual: la alegría de los fieles por volver a las iglesias sin restricciones
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Este viernes santo se vio gran cantidad de gente visitando las iglesias de la ciudad. La comunidad volvió a celebrar de manera presencial el calendario litúrgico dispuesto para las Pascuas este año, en contraposición a lo ocurrido en las ediciones 2020 y 2021 debido a la pandemia. Los vecinos destacaron la alegría de recuperar esta tradición religiosa.
Mauricio
Argenti|LVSJ Desde las
primeras horas de la mañana la jornada del Viernes Santo presagiaba una jornada
muy distinta, cargada de emoción y alegría. Las razones por
las cuales se advertían estos signos de bienestar entre los fieles católicos
tenía que ver con el regocijo por volver a participar de manera presencial de
uno de los ritos más tradicionales de la Iglesia Católica en las Pascuas de
Resurrección: participar de las procesiones que organiza cada comunidad
parroquial y además completar el ritual que se inicia en la noche del jueves
santo y se extiende hasta el mediodía del viernes santo: el recorrido de las 7
iglesias. En medio del
recogimiento por lo que representa la jornada en la cual se recuerda la muerte
de Jesús en la Cruz, las iglesias de la ciudad permanecían con sus puertas
abiertas recibiendo a una verdadera multitud de fieles que en distintos
momentos del día se acercaban a participar de las actividades organizadas por
la Iglesia. Según la
tradición, cada iglesia, después de la Misa de la Cena del Señor, guarda el
Santísimo Sacramento en el tabernáculo y erige un monumento en señal de acción
de gracias a Jesús por su Sagrada Pasión con la que redimió con amor al mundo. Los fieles que
visitan los monumentos están invitados a hacer también una oración de
reparación por el abandono con que frecuentemente se le deja en el Sagrario y
la poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión. En automóvil,
moto, bicicleta o simplemente a pie; solo, en grupo, en familia; con o sin
niños. Todo valía a la hora de volver a participar de manera presencial de este
ritual religioso cargado de emoción y alegría. "El reencuentro es hermoso" Junto a su
familia y desde su vivienda de barrio La Milka, Melisa se dispuso a utilizar la
mañana de viernes para acercarse a la Iglesia. Al llegar a la Iglesia Catedral
pudo expresar su alegría por reanudar esta costumbre tras dos años de
interrupción por la pandemia. "Nosotros
realizamos el recorrido en auto después de dos años que no se hacía. La
diferencia se nota y el reencuentro es hermoso. Hay mucha euforia entre la
gente por poder volver a vivir esto y sobre todo entre los jóvenes que se
vinieron con todo a participar, al igual que observo muchas familias que
comparten este momento tan lindo", expresó. Si bien en años
anteriores formó parte de grupos que organizaban esta actividad de Semana
Santa, ahora le tocó vivir la experiencia desde otro lado. "Lo estamos viviendo
de manera diferente, pero igualmente es hermoso". Recordando luego
que la pandemia impidió esta actividad en los dos años anteriores se mostró
esperanzada en que a partir de ahora "esta oportunidad sea la primera de muchas
otras más que vengan hacia adelante". Por último,
expresó "mucha alegría" porque "a pesar de todo lo vivido en momentos más duros
de la pandemia, este reencuentro muestra a la Iglesia que la fe está viva y
surge en cada uno de nosotros con mucha fuerza". "Vengo a acompañar a Jesús" En medio de la
gente que se ubicaba en distintos sectores de la Plaza General Paz a la espera
de poder ingresar a la Iglesia Catedral estaba Fabio, un vecino de barrio Sarmiento
junto a dos sobrinas y una integrante de un grupo juvenil celebrando la
actividad en comunidad. "Vinimos juntos
para reconocernos como familia y como tal dar testimonio del sacrificio de
Jesús por nosotros", explicó. En su caso no
dudó en asegurar que estaba presenta porque "vengo a acompañar a Jesús" y en
este sentido la vuelta a la 'presencialidad' que permite compartir estas
actividades "es algo muy hermoso" sobre todo "porque nos permite volver a
comulgar, recibir la Eucaristía y disfrutar de la misa y con ello podemos
exteriorizar nuestra fe en compañía de otros. En otro sector de
la ciudad, la parroquia Cristo Rey al igual que en el resto de las iglesias de
San Francisco tenía sus puertas abiertas de par en par para recibir a los fieles. En el ingreso al
templo se encontraba Mabel quien de manera muy diligente saludaba a cada
persona que ingresaba y les colocaba alcohol en sus manos como parte del
protocolo sanitario que aún se encuentra vigente para la presencia de personas
en lugares cerrados. En medio de su
tarea Mabel se hizo un alto para destacar "la gran alegría" que le produce el
hecho de "volver a ver a tanta gente que llega a participar de las
celebraciones. En este caso recibimos a los vecinos que se llegan hasta la
parroquia en este viernes santo de una manera constante luego de que en los
últimos dos años no lo habían podido hacer por las restricciones de la
pandemia". "La gente
necesitaba volver a vivir estos signos que tiene este tiempo que son tan
importantes. Si bien en la virtualidad se habían reducido a los más esenciales,
necesitábamos disfrutar estos momentos en comunidad ya que el corazón
necesitaba algo como esto". "Es volver a la normalidad" Carlos es un
vecino de la ciudad que vive en el centro y aprovechó el sol de la mañana del
viernes para visitar el templo de la Iglesia Cristo Rey dejó su testimonio
sobre lo que significa volver a esta costumbre. "Esto para mí es
volver a la normalidad en lo que se refiere al aspecto espiritual" dijo para
luego recordar que "cuando era más joven esto lo hacía caminando y ahora lo
hacemos en auto. Más allá de eso lo importante es no dejar de compartir este
tipo de momentos tan lindos". Si bien rescató
el aporte que los recursos tecnológicos brindaron en momentos en los que hubo
que sortear las restricciones sobre la imposibilidad para realizar actividades
presenciales durante el momento más duro de la pandemia, recordó que "un
sacerdote dijo una vez que con esto de la pandemia el diablo le había dicho que
los había corrido de la Iglesia y él le respondió que no, al contrario, porque
hemos sido capaces de hacer en cada casa una iglesia". Minutos más tarde
salía de Cristo Rey Daniela, una vecina de barrio Las Rosas acompañada por
familiares. "Es muy lindo
poder compartir estos momentos, sobre todo aprovechando que se volvió a juntar
toda la familia después de tanto tiempo que nos podíamos. En este caso esto
junto a mis hermanas y todos mis sobrinos viviendo esto que es hermoso",
explicó. Igualmente
resaltó que "es muy importante poder compartir estos momentos, no solo para
pedir algo sino también y fundamentalmente para agradecer todo lo que tenemos
como personas y como familia". Mario Ludueña y
la vuelta a la presencialidad:
"es gratificante" El padre Mario Ludueña,
cura párroco de la Iglesia Cristo Rey consideró que "es gratificante" la vuelta
de la presencialidad en las actividades religiosas y además "a lo largo de
estos días mucha gente ha pasado por aquí, se ha confesado y otros hacen un
rato de oración personal y luego continúa con sus actividades". Teniendo en
cuenta la realidad por la que estamos atravesando, el sacerdote prefirió
señalar que "estamos viviendo un momento muy providencial" a través del cual
"vamos definiendo la convicción por la fe expresada en la oración". Además, expresó
que con la vuelta a la presencialidad "se recuperó la vida comunitaria esencial
en la vida de fe. La vida cristiana no puede estar separada de la vida
comunitaria". 
