Análisis
Redescubriendo nuestra identidad cultural
Este fin de semana volveremos a tener una oportunidad manifiesta para que los sanfrancisqueños abrevemos otra vez en nuestras raíces en un ya tradicional Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción con el que le mostramos al país las bondades de un acervo cultural particular y cargado de simbolismo.
Se afirma que la función de la cultura es dotar de sentido al mundo. A partir de esta sentencia, cobra vital importancia el papel de la Antropología como ciencia clave para interpretar los símbolos que identifican a una comunidad.
Clifford Geertz fue un destacado antropólogo norteamericano, autor de una obra clave, “La interpretación de las culturas”, en la que describe a la cultura utilizando la metáfora de un pulpo “cuyos tentáculos están en gran parte integrados de manera separada y pobremente conectados neurológicamente el uno con el otro, con lo que, sin embargo, el animal consigue moverse y conservarse, en todo caso por un tiempo, como una entidad viva”. Los tentáculos de la cultura alcanzan las más variadas manifestaciones del accionar del hombre, presentándose, dice Geertz, como sistemas de símbolos que dan significado a la existencia humana.
Es decir, la cultura abarca innumerables aspectos de la vida humana no solo lo artístico, aunque esta faceta pueda ser reconocida más fácilmente como una de sus expresiones. También la gastronomía se presenta como un componente esencial de la identidad cultural de un pueblo. Todas las prácticas culinarias entremezclan historia, memoria, contextos naturales, economía y gustos particulares. Se transmiten de generación en generación y son parte importante de los rituales, los usos sociales y acontecimientos festivo de un pueblo.
Lo anterior permite comprender que, desde hace más de dos décadas, cada febrero es una oportunidad para redescubrir la identidad cultural sanfrancisqueña, conjugando expresiones artísticas de alto nivel con la gastronomía de todas las colectividades que han forjado la fisonomía propia de nuestra ciudad.
La fiesta que nuevamente hoy se da cita en el predio de la Sociedad Rural apunta a precisamente a eso. A poner en valor parte importante de nuestra cultura. Con la música y el humor. Y también a través de las tradiciones gastronómicas, porque son las comidas que trajeron nuestros antepasados y sus modos de elaboración elementos que nos identifican a los sanfrancisqueños. No son los únicos, por cierto. Pero a la hora de otorgar sentido a la existencia de nuestra comunidad adquieren una fuerza singular. Todos conocemos que San Francisco tiene festividades en las que la buena mesa se viste con alimentos cuyas recetas hemos recibido de nuestros antepasados. Y que cada colectividad representativa de aquellos inmigrantes mantiene vivas.
De este modo, siguen siendo uno de los tentáculos más sobresalientes de ese “pulpo” que hemos conformado en esta región de la enorme pampa argentina. Por ello, este fin de semana volveremos a tener una oportunidad manifiesta para que los sanfrancisqueños abrevemos otra vez en nuestras raíces en un ya tradicional festival con el que le mostramos al país las bondades de un acervo cultural particular y cargado de simbolismo.
