Ramón Silveira, una vida junto a Peugeot
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Después de 42 años junto a la marca y con el cargo de gerente de Antun, se jubila un conocedor del mercado automotor. Nació en Uruguay pero lleva 29 años en nuestra ciudad, en donde formó su familia
Ramón "Moncho" Silveira nació en Melo, capital del departamento Cerro Largo, Uruguay, hace 65 años.
Lleva 43 viviendo en la Argentina, 29 de ellos en San Francisco en donde formó su familia. Es vendedor de autos Peugeot desde hace 42 años y ahora, próximo a su jubilación a fin de mes, repasa su vida junto a la marca.
De joven, con 21 años, cruzó el charco y llegó a territorio argentino para instalarse en la ciudad de Córdoba. Su llegada a nuestra ciudad "fue exclusivamente por trabajo. En Córdoba trabajé durante doce años en la firma Domingo Marimón S.A., de Peugeot. Allí llegué hasta el cargo de jefe de ventas".
Al poco tiempo, su vida pegaría un giro trascendental. "En 1991, Jorge Carlos García, dueño de J. García Automotores, junto con un gerente zonal de Peugeot, van a buscarme ofreciéndome que me hiciera cargo de la concesionaria de la ciudad. Fue un lindo reto, un desafío muy lindo en mi vida. Renuncié a mi trabajo en Córdoba y vine", aseguró.
El tiempo le dio la razón y en San Francisco encontró su lugar en el mundo. Al respecto, señaló: "Fue una decisión muy buena. Acá formé mi familia, me casé, tuve hijos y por ello voy a ser un eterno agradecido a la ciudad de San Francisco".
Irse, una decisión difícil
Silveira recordó que su jubilación pudo concretarse en octubre del año pasado pero un llamado de Jorge Antún, propietario de la concesionaria, lo motivó a continuar unos meses más con el fin de trasmitir toda su experiencia a los más jóvenes de la empresa.
"Que hoy me llegue este momento es un poco duro pero hay que dar paso a la gente joven, empezar a disfrutar la familia, los hijos. Voy a seguir ligado a la empresa pero desde otro ámbito, desde otro lugar, voy a tomar una poquito de distancia para poder gozar de la jubilación que me llegó", manifestó.
También recordó las experiencias vividas a lo largo de estos 42 años junto a Peugeot. "Es una experiencia bárbara. A los 40 años, desde Peugeot, me entregaron una plaqueta recordatoria por la antigüedad dentro de la marca. Hoy tengo 42 años de antigüedad, fueron 12 años en la firma Marimón, 12 en J. García y 18 con Jorge Antun. Es mucho tiempo con la marca, la tengo pegada a mi corazón", expresó.
Tiempos de cambios
A lo largo de sus más de cuatro décadas como vendedor de automóviles de la marca Peugeot, los avances en tecnología, seguridad y estética de los mismos fueron notables y Silveira acompañó y fue partícipe, desde adentro, de estos cambios.
En ese sentido, indicó que "los cambios fueron agigantados. Hoy se observa que de un mes a otro la tecnología avanza cada vez más; la seguridad de los coches avanza cada vez más; los vehículos para evitar la contaminación del medio ambiente aumentan cada vez más. Hubo grandes cambios y sin dudas seguirán superándose día a día".
Otro fuerte impacto fue, según Silveira, el considerable aumento de la cantidad de autos que circulan a diario por la ciudad. "Hace 29 años que vine y viví un proceso en el cual las casas tenían una cochera. Todo empezó a crecer y va a seguir creciendo. Mientras que en la actualidad se observa que en las construcciones las cocheras son dobles porque la gente tiene dos vehículos", remarcó.

"Hoy
se observa que de un mes a otro la tecnología avanza cada vez más", asegura
Silveira
El primer auto que vendió
Al ser consultado por el primer auto que vendió, Silveira recordó: "Fue estando en Marimón. Fue excepcional. Cuando dejé de estar en Planes de Ahorro y pasé a ventas directas logré vender un Peugeot 404 Grand Prix, el segundo fue un 504".
Por otra parte, a la hora de elegir un auto de los comercializados en estos 42 años, precisó: "Me han gustado varios modelos pero el que me marcó fue el 3008 Feline Tiptronic, por todas sus prestaciones y su seguridad".
Agradecido
"Quiero agradecerle a la gente de la ciudad y la zona que me han acompañado a mí y a la empresa; fuera de lo comercial también me han dado mucho. La formación de mi familia es lo más grande", finalizó Silveira.
