Salud
“Quitar el etiquetado frontal sería un retroceso”, advierten nutricionistas
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Mientras el Gobierno nacional impulsa en el Senado la derogación de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, profesionales del Centro Proeso explicaron qué función cumplen hoy los sellos de advertencia, qué información aportan al consumidor y por qué consideran importante sostener esta herramienta.
El debate sobre el futuro del etiquetado frontal de alimentos volvió a instalarse en la agenda pública luego de que el Gobierno nacional impulsara un proyecto para derogar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, normativa vigente desde 2022 y que incorporó los conocidos sellos de advertencia en alimentos y bebidas envasadas.
La propuesta generó repercusiones en distintos sectores vinculados a la salud. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, la licenciada en nutrición Carolina Taborda, junto a las licenciadas Mariana Bernarte, Natalia Casalis y Cecilia Magni, coordinadoras del Centro Proeso, explicaron cuál es hoy la función del sistema y qué podría implicar una eventual eliminación.
“La función del etiquetado frontal es brindar acceso a información al consumidor sobre el contenido de nutrientes críticos, como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías en alimentos envasados, orientando al momento de la compra”, explicaron.
La ley establece que aquellos productos que superen determinados niveles de nutrientes críticos deben exhibir en la cara principal del envase sellos negros de advertencia con leyendas como “Exceso en azúcares”, “Exceso en sodio”, “Exceso en grasas saturadas”, “Exceso en grasas totales” y “Exceso en calorías”. También exige aclaraciones específicas en productos con edulcorantes o cafeína, especialmente vinculadas al consumo infantil.
Sin embargo, las especialistas remarcaron que el alcance de la norma va más allá de los octógonos visibles. “La ley abarca otros aspectos, como la regulación de la publicidad de productos envasados, la incorporación de contenidos mínimos de educación alimentaria nutricional en las escuelas y la prohibición de venta de ciertos productos dentro de establecimientos educativos”, detallaron.
El impacto de una eventual eliminación
Consultadas sobre cómo podría repercutir una eventual quita del sistema, consideraron que todavía se trata de una ley joven, que requiere ajustes y más tiempo para medir impactos profundos sobre la salud de la población.
“Es una herramienta que busca facilitar información rápida y favorecer elecciones alimentarias, las cuales van conformando hábitos”, sostuvieron.
En ese sentido, señalaron que podrían verse especialmente afectados grupos como personas con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y obesidad, ya que el sistema advierte sobre excesos de azúcares, sodio y grasas.
“En algunas consultas hemos escuchado decir a papás y mamás no elegir determinado producto por el contenido de edulcorantes. Años atrás, muchas compras estaban más asociadas al regalo o a promociones dirigidas a chicos”, explicaron.
Respecto a quienes cuestionan el etiquetado por considerar que puede generar confusión o afectar a la industria, las nutricionistas reconocieron que toda regulación trae desafíos, pero insistieron en priorizar el derecho a la información. “Los octógonos justamente buscaron simplificar información nutricional que muchas veces resulta difícil de interpretar para gran parte de la población”, afirmaron.
Sobre los resultados obtenidos hasta ahora, indicaron que si bien en Argentina aún es temprano para medir impactos definitivos, ya existen datos relevantes. Según recordaron, estudios realizados junto a UNICEF Argentina y la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) muestran que el 90% de los encuestados está de acuerdo con la presencia de los sellos de advertencia.
Además, remarcaron que más de la mitad de las personas modificó su intención de compra en categorías como bebidas, yogures y galletitas al notar los sellos.
Por último, las nutricionistas fueron contundentes sobre el escenario de una posible derogación. “Como profesionales de la salud, sostenemos que derogar la Ley 27.642 representaría un claro retroceso en políticas de salud pública”, concluyeron, y dejaron un interrogante: “¿Cuál es el problema de que la población se encuentre más informada sobre el alimento que va a consumir?”.
