Purpulem finaliza la serie de murales “Palabras llave”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Imaged40aae40bf61455e9d5e2b31fc602ca0.jpg)
Lucas "Purpulem" Abrate culmina la serie de murales "Palabras llave", proyecto que construyó durante cuatro años y le permitió plasmar su arte en más de 15 paredes de la ciudad.
Este domingo con la presentación formal del mural en la plaza de barrio San Cayetano, Lucas "Purpulem" Abrate culminará la serie de murales "Palabras llave", proyecto que construyó durante cuatro años y le permitió plasmar su arte en más de 15 paredes de la ciudad.
"Palabras llave" atravesó enteró a Abrate: lo destruyó, lo construyó, lo hizo renacer, le permitió afianzarse como artista, pero además, fue un proyecto que lo trascendió. En parte, "Palabras llave" es un proyecto de arte popular en donde el pueblo alimenta al artista y en el que el artista le devuelve ese alimento para que la gente "coma", piense, critique, destruya, se embellese con ese plato de pintura.
Abrate abandona "Palabras llave" pintando la palabra "Amor", porque dice que es desde el amor que esta idea ha sido posible.
-¿Cuándo arrancaste cuatro años atrás el plan era 15 murales, muestras, charlas, muestras en espacios públicos?
No, el plan era hacerlo. Cuando empecé tenía dos tarritos de pintura y un par de pinceles, en el medio de eso aparece un amigo que empieza a hacer un mini documental, se empiezan a abrir algunas puertas. Se fue autogestionando, consiguiendo material, me empezaron a llamar y cobró una repercusión importante acá y en la zona. Y se hizo esto.
-¿Te dio temor alguna vez todo eso que se generó alrededor del proyecto?
Entregué todo. Y me quedé vació, seco. Tal vez parezca un sinsentido y no tiene por qué tener sentido, lo irracional es válido también. Nosotros somos un lenguaje simbólico e interpretamos la realidad a través de las cosas; miramos la vida desde esas cosas. Me dio miedo sí, porque perdí muchas cosas por esta entrega, así como gané muchas otras. Durante cuatro años, no hubo un día que no haya sido profundo y extremo hasta hoy. Y no hay un camino a seguir, todo lo tenemos que hacer, en un contexto desfavorable para la cultura en nuestra ciudad, donde hay un ninguneo total a la cultura y a la profundidad de la misma. Me ha tocado laburar en lugares donde se revaloriza la educación, la vida, la salud y el arte es muy efectivo en esos contextos. Entonces, cuando vos tenés esa herramienta, el arte, y no la usás para ayudar a los pibes que están sumergidos en la droga, la pobreza y no hacés nada para ayudarlos teniendo presupuesto, te da mucha bronca. En ese contexto uno labura, en la impotencia, falta de recursos, falta de cuestiones básicas para vivir, somos imprescindibles, nosotros sostenemos la cuestión, los que resistimos, y hay un precio. Esa resistencia tiene un precio.
-¿Cuánto cambió tu estilo en este proyecto?
Cambió un montón, pero siempre estuvo influenciado por lo mismo: por las culturas iniciáticas, lo humano. Hay un concepto que se repite que es cierta cosa espiritual, para mí, la espiritualidad y la ecología son los nuevos paradigmas y está influenciado por eso. Trato de sintetizar, no sé si llegue a tener un estilo, pero algo encontré pintando de ese estilo.
-¿Cuánto absorbés del barrio, de la gente y tomás para pintar?
Todo. Es todo. Soy "kandiskiano" a full, no existe arte que no hable de lo que vivimos, sino estoy chamuyando y hace rato que no chamuyo, acá no hay chamuyo, acá hay vísceras. Todo está vivido, transcurrido en estas paredes: el dolor, la felicidad, la desazón...
-Te noto enojado, nunca antes te había percibido así cuando hablas de arte.
Estoy enojado, muy enojado. Y no me vengan con el chamuyo de la inteligencia emocional: mi enojo me está motivando. Sí, claro que estoy enojado, porque hay represión, porque la gente tiene hambre, porque yo tengo hambre, estoy enojado porque nos están chamuyando. Si yo no me enojo, todo sigue igual, pero no me quedo en el enojo. Voy y hago. Me dicen que me voy a morir de hambre, ya estoy muerto de hambre, no me importa más nada. Soy esto y elegí esto para mi vida. No dejo de encontrarme con la gente, desde el amor, y es el amor que yo siento por el otro el que me hace estar enojado, porque el otro está siendo dañado, no soy solamente yo.
-Ahora comenzas con "Molotov", ¿por dónde va ese nuevo proyecto?
"Molotov" es mostrarnos tal cual estamos siendo, no es un ataque, la idea de bomba es que pega duro, que hace ruido. Y ahora viene eso. Quiero usar muchos lenguajes y soportes pero lo importante del proyecto es que cada intervención va a ser junto a algún artista para laburar un concepto. Vivo compartiendo. Estoy trabajando con una red cultural de la zona donde el referente de San Francisco soy yo. Y es una locura porque tendrían que referenciar a la gestión de cultura municipal, que no está. Inclusive, la gente de la zona hace un cierre del evento y tiene que elegir un representante de la región y me eligieron a mí, yo voy a air a representar a San Francisco y es muy fuerte y nadie los sabe, nadie apoya. Lo digo porque somos polo cultural, si sos polo bancá a los artistas, hablá con los artistas, tené un presupuesto para ello.
-¿Qué sentís cuando pasás frente alguno de tus murales?
A veces doy vuelta la cara. Una de estas noches me quedé parado frente al mural del molino (Boero) y hay algo adentro tuyo que no te lo saca nadie y es hermoso. Y es conmovedor verlo después de un tiempo, porque apenas lo terminás, no lo ves. Pero me pasa que cuando encuentro un mural nuevo del "Gui" (Guillermo Barberis), o de "Pupa" (Jonatan Magario) o de los otros pibes que pintan, me conmueve.
