Prohuerta: la iniciativa agroecológica nacional que es ejemplo en el mundo
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Nació hace 32 años el marco de crisis por un colapso en el abastecimiento alimentario para los sectores más vulnerables y se convirtió en una de las políticas públicas alimentarias más importantes de Latinoamérica y el mundo. El 67% del voluntariado son mujeres.
El proyecto Promoción de la Autoproducción de Alimentos, más conocido como Prohuerta, cumple mañana 32 años fomentando las prácticas productivas agroecológicas para el autoabastecimiento, la educación alimentaria, las ferias y los mercados alternativos con una mirada federal e inclusiva de las familias productoras, pero además solidaria y con perspectivas de derechos.
Dirigido a familias y organizaciones de productores en situación de vulnerabilidad social, Prohuerta está cogestionado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), y desde 2003 forma parte del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria.
El programa nació en 1990 -mediante Resolución Nº 239/90 del Inta-, en un marco de crisis por un colapso en el abastecimiento alimentario para los sectores más vulnerables, y actualmente es una de las políticas públicas alimentarias más importantes de Latinoamérica por su promoción a la seguridad y soberanía alimentaria.
"Es un programa extraordinario y no existe uno similar en otros países por el alcance y la magnitud que tiene Prohuerta en todo el territorio nacional", destacó Roberto Cittadini, excoordinador nacional del programa (2006-2013), y agregó: "La clave de Prohuerta es la red de técnicos del Inta que lo sostienen y llegan a todas las localidades y la figura de los promotores voluntarios".
"Prohuerta siempre va a permanecer y tener vigencia gracias a sus resultados exitosos y a la demanda por parte de la sociedad, porque cuando se instrumentó fue para un período que buscaba cubrir la emergencia, y ello le permitió impulsar las ferias agroecológicas, que generó una articulación del programa con el autoconsumo y el autosostén de las familias", completó Cittadini.
"Una de las características que tiene Prohuerta es que siempre estuvo atravesado por la solidaridad; es una política pública que logra implementar acciones con perspectivas de derechos a nivel comunitario, y esto llevó a este programa a que pueda estar 32 años vigente, con presencia a nivel territorial", subrayó el Licenciado Jorge Cefarelli, asistente regional de Prohuerta y Agricultura Familiar en el Inta Corrientes.
También apuesta "al acceso al trabajo a través de la producción de sus propias huertas, y va disparando otro tipo de derechos, como la participación, a la comunicación, a organizarse, a pensar transformaciones a nivel territorial", añadió Cefarelli.
Trasciende fronteras
Desde su creación hasta la actualidad esta política pública federal de seguridad alimentaria fue tomada como ejemplo a nivel internacional, a tal punto que trascendió las fronteras.
Por el interés que despertó por parte de organismos internacionales, a mediados de los '90 Prohuerta fue requerido para ir a Armenia, donde en dos años se produjeron más de 1.000 huertas y se tradujeron los materiales de capacitación al idioma de ese país europeo.
En 2001, la Cancillería Argentina recibió solicitudes para conformar un equivalente a Prohuerta en Panamá, Colombia y Bolivia.
Cuatro años después, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) convocó al país para colaborar con la pacificación y el desarrollo de Haití, lo que dio lugar a "Prohuerta Haití", con participación de los componentes Huerta y Granja, alcanzando a cerca de 300.000 personas en todos los departamentos del país caribeño.
Durante esa misión, se trabajó con un equipo de casi 30 técnicos haitianos, contando con el aporte de ocho cooperaciones internacionales, principalmente de Canadá, de España y de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Zulma Canet, veterinaria, directora de Inta Pergamino y referente nacional del área Granja de Prohuerta, fue una de las profesionales que aportó para el arribo del programa a Centroamérica, el cual consideró "muy exitoso".
A diferencia de la Argentina, en Haití "se compraban los animales en los países que producían (como México y Estados Unidos), si bien teníamos la intención de armar centros de multiplicación allá", explicó Canet en declaraciones a Télam.
No obstante -agregó la profesional- "sí llevamos adelante la producción de huevos y pudimos tener las granjas".
El resultado "fue realmente muy exitoso; las familias se apropiaron del componente y en las distintas visitas nos agradecían la posibilidad de consumir huevos", enfatizó Canet.
En paralelo, la Argentina encabezó en territorio nacional cursos internacionales para técnicos de América Latina, el Caribe y África -con apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Inta, Cancillería y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA, por sus siglas en inglés)- para el diseño de iniciativas equivalentes, bajo la tutela del entonces coordinador nacional de Prohuerta, Roberto Cittadini.
Las promotoras y
los promotores voluntarios de Prohuerta son un nexo entre el trabajo técnico
del programa y la comunidad, cuyas principales actividades son la distribución
de semillas y aves, el acompañamiento a huertas y granjas, acciones de
articulación territorial, capacitación y difusión de acciones. Esa participación
se nutre actualmente de 8.877 promotores voluntarios en todo el país, entre los
cuales se destaca el rol de la mujer, que abarca el 67% del voluntariado. "La mayoría
de los promotores a nivel territorial son mujeres, más allá de que, cuando se
plantea la imagen del campo, la mujer como productora muchas veces está
invisibilizada", afirmó Cefarelli en declaraciones a Télam. En esta línea,
puntualizó que "al campo se lo piensa como algo masculino y en realidad
las tareas que se llevan adelante están vinculadas con la mujer, su importancia
a nivel de la chacra, la alimentación y la producción de alimentos". Con lo cual,
"son estas promotoras las que van tejiendo esas redes a nivel
comunitario", sostuvo el integrante de Inta, organismo que cogestiona
Prohuerta junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. "No es
casualidad que uno invisibilice el trabajo de la mujer en la ruralidad, cuando
ellas son quienes en realidad llevan adelante jornadas extensas con una
sobrecarga de trabajo, entre el productivo, de cuidado, el doméstico, y todo lo
comunitario", destacó Cefarelli. De esta manera,
Prohuerta "no va visibilizando a partir de un proceso de entrega de
semillas o de pollitos, sino que es una política pública que va generando la
posibilidad de ir reconociendo derechos a nivel comunitario", concluyó
Cefarelli. Prohuerta
funciona en más de 600.000 huertas y granjas escolares, familiares e
institucionales, y a lo largo de estos 32 años ha generado más de 15.000
granjas agroecológicas. Mediante el mismo
se entregan aproximadamente 1,3 millones de kits de semillas durante las
temporadas otoño-invierno y primavera-verano, y hasta 600.000 aves, entre
gallinas ponedoras y pollos camperos, a 20.000 familias de toda la Argentina. "En lo que
va de 2022 llevamos producidas 210.000 ponedoras, 28.000 pollos para carne y
eso, en regla general, han generado 18.000 granjas. Con lo que se produjo este
año, hemos llegado a 18.000 familias", precisó Canet. Asimismo, la
iniciativa ayudó a que cerca de 170.000 personas se capaciten en desarrollo de
huertas y granjas, alimentación saludable y producción agroecológica, brindando
insumos tales como semillas, frutales, animales de granja y herramientas. El 67% del
voluntariado son mujeres
