Preocupación laboral en Brinkmann
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El cierre de la planta que SanCor posee en la vecina localidad ha despertado una importante preocupación en habitantes y autoridades del lugar. Peligran más de 100 fuentes de trabajo.
La confirmación del anuncio de la firma SanCor sobre el cierre de la planta que posee en la ciudad de Brinkmann ha causado, como el lógico, el incremento de la preocupación por las fuentes de trabajo que se perderían. La cooperativa confirmó que cerrará el recibo de leche en la planta de esa población pero que seguirá por un par de años más con el depósito de quesos, aunque que a futuro también planean desactivarlo.
En medio de rumores de fuerte crisis en la cooperativa láctea -una de las más importantes del país-, trascendió que la idea es concentrar el recibo de leche en la planta de Morteros, donde se produce leche en polvo. Allí hoy se reciben 300.000 litros de leche diarios y se ampliaría su capacidad a los 250.000 que se entregan en Brinkmann. De esta manera, la planta de SanCor en Brinkmann -que emplea a unas 130 personas- sería reestructurada, siendo que unos 50 empleados del recibo van a ser reubicados en otras plantas de la región y unos 80 seguirán trabajando para el depósito de quesos.
La incertidumbre sobre el asunto ha llevado a que el municipio haga gestiones al más alto nivel para intentar que el impacto de las decisiones empresariales no genere un costo social que terminaría por deprimir aún más las posibilidades de crecimiento de esa comunidad. Así, las autoridades mantuvieron reuniones con el ministro de Industria de la provincia y allí se planteó la posibilidad de conformar una incubadora de empresas y, de esta manera, aprovechar el potencial de recursos humanos, integrado por profesionales y técnicos y la riqueza en materias primas de origen agrícola ganadero que existe en la zona. El apoyo de la provincia a esta idea estaría comprometido, por lo que aquella incertidumbre podría atenuarse de alguna manera.
De todos modos, el cierre de una fuente laboral tan importante como la planta de SanCor en Brinkmann no puede resultar indiferente a la comunidad de toda la región. Porque la preocupación por la posible pérdida de muchos puestos de trabajo tendrá repercusiones negativas no sólo en esa población sino en todo el noreste cordobés.
En buena hora que se hagan gestiones -y que éstas fructifiquen- para que el impacto sea el menor posible, porque la lamentable situación que se ha generado incumbe a más de un centenar de familias que hoy experimentan la triste realidad de ver amenazada su fuente laboral y sus ingresos. Y porque además, el cierre de esta planta evidencia con claridad el errático rumbo económico del país y la seriedad de la crisis de la lechería, hasta hace poco la principal actividad productiva en el agro de esta región.
