Por qué los adolescentes tienen que vacunarse contra la meningitis
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Si bien los adolescentes y adultos jóvenes no constituyen el grupo de mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocóccica en nuestro país, si representan la mayor cantidad de portadores asintomáticos de la bacteria Neisseria meningitis (Nm) responsable de la meningitis.
Muchos de los portadores adolescentes o adultos pueden
transmitir la bacteria a los lactantes y niños pequeños que si forman parte del
grupo con mayor riesgo de enfermarse. Por eso la Organización Mundial de la
Salud (OMS) respalda la vacunación de los adolescentes como medida de prevención
primaria, ya que los mismos se encuentran frecuentemente en situaciones
sociales que favorecen la transmisión de
la bacteria como reuniones sociales, bailes, fiestas o incluso ir al club o al
colegio.
Según estadísticas, entre 4-35% de adolescentes y adultos sanos, son portadores asintomáticos de esta bacteria aunque este porcentaje puede ser mayor en situaciones epidémicas.
Con la vacunación de los adolescentes, se protege a los niños menores de 5 años no vacunados y especialmente los menores de dos meses, para los cuales no se cuenta con vacuna que pueden enfermarse.
La bacteria Neisseria meningitis que produce la enfermedad se transmite de persona a persona a través de gotitas de secreciones respiratorias o de la garganta y el contagio se produce por el contacto estrecho y prolongado de besos, estornudos, tos, dormitorios, colectivos o por medio de vajillas y cubiertos compartidos con una persona infectada, conductas muy frecuentes entre los adolescentes.
La doctora Verónica Pepino y la licenciada Bibiana Vastik, de Epidemiologia e Inmunizaciones del Hospital José Bernardo Iturraspe explicaron en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO que la población adolescente "se prioriza como pilar fundamental dentro de la estrategia de vacunación antimeningocócica, con el objetivo final de impactar en la disminución de la transmisión de la bacteria de la meningitis a la población vulnerable. Se produce un efecto 'rebaño', inmunidad de grupo, que protege en definitiva a toda la comunidad".
"El fundamento de este objetivo consiste en disminuir la portación nasofaríngea de la bacteria en los adolescentes vacunados, y así contribuir a la disminución de la incidencia de la enfermedad en el grupo más vulnerable que son los menores de 5 años no vacunados y especialmente los niños menores de dos meses, para los cuales no se cuenta con vacuna", afirmaron.
Pepino y Vastik destacaron que ésta estrategia "ofrecería no sólo el beneficio de la protección directa del grupo vacunado, sino también la protección indirecta que genera la disminución en la trasmisión de la bacteria hacia la población vulnerable".
Explicaron que si bien, la vigilancia epidemiológica "no evidencia aumento de la incidencia de la enfermedad meningocóccica en la población adolescente -a diferencia de lo que ocurre en otros países del mundo-, este grupo representa el mayor reservorio de la bacteria a través de la portación nasofaríngea".
La infección por Neisseria meningitidis (Nm) es una enfermedad grave y con alto riesgo de secuelas irreversibles, principalmente neurológicas. La enfermedad meningocócica invasiva (EMI) es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema significativo de salud pública.
"Se presenta clásicamente como meningitis, bacteriemia, sepsis o meningococemia. Mundialmente, los serogrupos A, B y C de meningococo producen la mayoría de los casos; B y C son los principales en Europa y en América. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la importancia de esta enfermedad y la utilidad de la vacunación como medida de prevención primaria, en cuanto los serogrupos incluidos en la vacuna se encuentren adecuados a la epidemiología local", remarcaron Pepino y Vastik.
Remarcaron: "La prevención primaria de la salud a través de las vacunas representa en Argentina una herramienta fundamental y prioritaria en Salud Pública, puesto de manifiesto a través de la ley Nº22909/83 que así lo regula".
"Su importancia reside en que constituye una medida de alto impacto para la disminución de la morbimortalidad de la población, como ha sido ampliamente evidenciado. Por otro lado, la incorporación de nuevas vacunas seguras y eficaces al Calendario Nacional de Vacunación, en forma gratuita y obligatoria, es uno de los indicadores de equidad e inclusión social más robustos que puede tener un país ya que facilita el acceso a esta herramienta clave de prevención para todos los sectores de la población", recordaron las profesionales.
Cuáles son los síntomas
La aparición de los síntomas y signos clínicos de la meningitis meningocóccica puede ser insidiosa e inespecífica, pero a menudo es abrupta, en contexto de fiebre, escalofríos, malestar general, mialgias, dolor en las extremidades, postración y un exantema que inicialmente puede ser macular, maculopapular, petequial o purpúrico.
Los síntomas son indistinguibles de los producidos por otras bacterias. Los signos más frecuentes son rigidez de nuca, fiebre elevada, fotosensibilidad, confusión, cefalea y vómitos. Incluso cuando se diagnostica tempranamente y recibe tratamiento adecuado, un 5 a 10% de los pacientes fallece, generalmente en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.
La enfermedad en nuestro país
En Argentina se notifican de 170-300 casos de EMI por año (tasa de incidencia de 0.44 a 0.75 casos/año), afectando principalmente a niños menores de 5 años.
El mayor impacto se observa en la población infantil menor a 12 meses (incidencia de 13,2 casos/100.000 habitantes), siendo el grupo de lactantes menor a 9 meses el grupo etario más afectado (64%) . A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Argentina no se observa un aumento de la incidencia en la población de adolescentes.
Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud del Ministerio de Salud de la Nación (Deis) se registran un total de 20-30 fallecidos anualmente por EMI (tasa de letalidad del 10%). El mayor impacto se observa en los menores de un año.
Si bien existen diferentes serogrupos de Neisseria meningitidis circulantes a nivel mundial, los serogrupos B y W representan los predominantes en Argentina en los últimos años.
