Por la presencialidad plena en las escuelas
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Fueron muchos los cambios que la educación remota promovió y han llegado para quedarse. Pero la misión de integración y socialización implica la presencia de los niños y jóvenes en las aulas. Por ello, la apuesta a la presencialidad requiere del compromiso de todos los actores de la educación.
Mientras se aguarda que en las próximas semanas comiencen a bajar los contagios y las internaciones por la tercera ola de Covid, en el seno de las familias ya se aprestan a vivir el tiempo inmediato previo al comienzo del ciclo lectivo en la provincia, previsto para el próximo 2 de marzo.
La incertidumbre, no obstante, es también una realidad en este asunto. Porque, la multiplicación de los casos de coronavirus hace abrigar dudas ciertas sobre cómo será el funcionamiento del sistema educativo en el inicio de las clases, atento a la experiencia vivida en los últimos dos años, en los que durante largos meses los chicos estuvieron alejados del aula teniendo clases remotas debido a la emergencia sanitaria.
En este contexto problemático, las autoridades educativas de la Nación y la provincia han formulado declaraciones, procurando llevar algo de certeza. Por ejemplo, el ministro del área nacional, Jaime Perczyk, sostuvo que para el 2 de marzo venidero la totalidad de los estudiantes del país estará en las aulas. Con el mismo objetivo se trabaja en Córdoba, según los conceptos vertidos a distintos medios periodísticos por el ministro Walter Grahovac.
El funcionario provincial fue un poco más cauto que su par de la Nación. Porque si bien ratificó que está previsto que las clases comiencen en forma presencial, estamos hoy hablando a mediados de enero de algo que vamos a tener que hacer el 2 de marzo, con lo cual, si hubiese algún cambio de la situación epidemiológica, un agravamiento o alguna sugerencia de la cartera de Salud, lo veremos en su momento".
De todos modos, la hipótesis es que el sistema educativo vuelva a funcionar normalmente. Y para ello es vital que la pandemia otorgue un respiro. Y que, además, las familias decidan completar la vacunación de sus hijos para que aquel anhelo sea una realidad y puedan poblarse los establecimientos como está previsto en el calendario escolar.
Por cierto, la pandemia no es el único problema que puede presentarse. La cuestión edilicia en las escuelas y, más aún, las condiciones sanitarias de cada una de ellas son, entre otras, circunstancias sobre las que debe trabajarse con ahínco en estos días para garantizar el comienzo del ciclo.
Así las cosas, luego de dos años de excepcionalidad, el desafío para 2022 pasa por recobrar aquella normalidad. En lo pedagógico, la escuela de 2019 prácticamente dejó de existir. Fueron muchos los cambios que la educación remota promovió y han llegado para quedarse. Pero la misión de integración y socialización implica la presencia de los niños y jóvenes en las aulas. Por ello, la apuesta a la presencialidad requiere del compromiso de todos los actores de la educación -los padres incluidos-, con el aporte invalorable de los especialistas en salud.
