Por la pandemia cierra histórico comedor de Josefina
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Se trata de "El Quincho de Carlos", uno de los tres que integraban la “ruta de la comida casera” en el pueblo. Por la crisis económica ya había cerrado otro, días previos al aislamiento obligatorio. Sólo sobrevive uno con servicio de delivery y la incertidumbre de la cuarentena amenaza a este rubro, clave en la economía del pueblo.
El coronavirus hace estragos a nivel sanitario y económico en todo el mundo. Las pequeñas poblaciones de nuestra región no son ajenas a la crisis y los diferentes rubros son afectados por la pandemia, pero en Josefina los más golpeados son los comedores que ya comienzan a mostrar la peor cara de esta pandemia.
Luego de 16 años de trabajo, el tradicional y popular "Quincho de Carlos" cerró sus puertas para siempre. Pese a que no pueden abrir por ser un rubro no exceptuado del aislamiento social, preventivo y obligatorio, Carlos Wasinger propietario de este bodegón ubicado en el ingreso a la localidad, decidió abandonar la actividad ya que no podía sostener los gastos fijos mientras dure esta cuarentena.
Esta situación deja en "terapia intensiva" al polo gastronómico josefinense siendo que una semana antes del aislamiento obligatorio, había cerrado "Plaza Jota" uno de los tres comedores del pueblo que recibían cada fin de semana a vecinos de San Francisco y la región.
Según pudo conocer LA VOZ DE SAN JUSTO, hoy sólo sobrevive con servicio de delivery, el comedor "La Familia" que justamente sigue en pie porque se trata de un emprendimiento familiar, pero con incertidumbre de cara al futuro siendo que este será uno de los últimos rubros en salir de la cuarentena.

Fin de un ciclo. Así definió Carlos Wasinger, sus 16 años de trabajo en el popular quincho. (Fotos: Marcelo Suppo)
La pandemia, la "gota que rebalsó el vaso"
"El Quincho de Carlos" formaba parte del polo gastronómico de Josefina el cual convocaba a miles de personas cada fin de semana para disfrutar de los fiambres y las pastas caseras que los caracteriza, junto a la tradicional parrillada.
La pavimentación de la Ruta provincial 22 en el tramo que une Josefina con Bauer y Siguel, abría una esperanza de crecimiento para estos centros gastronómicos, pero la crisis económica de los últimos meses sumado a esta sorpresiva pandemia, llevó a que Carlos Wasinger junto a su esposa tomaran la decisión de cerrar el comedor.
"Creo que esta cuarentena va para largo. Nos vimos sorprendidos por todo lo que pasa, lo pensamos con mi esposa y decidimos cerrar", expresó Wasinger a nuestro diario.
"No podíamos continuar con el emprendimiento debido a los altos costos fijos y al tiempo que llevamos sin actividad", justificó el empresario gastronómico.

El local gastronómico cierra por la pandemia y espera por nuevos dueños
En tanto aclaró que "si bien ya estábamos un poco cansados, esta situación
fue la que nos llevó a la determinación final".
"Nos da mucha lástima pero ya es una etapa cumplida", señaló Carlos que ahora seguirá abocado de lleno a su trabajo en la comuna.
"No podíamos continuar con el emprendimiento debido a los altos costos fijos y al tiempo que llevamos sin actividad"
El quincho abrió sus puertas un 3 de diciembre de 2003 y además del matrimonio Wasinger empleaba a otras siete personas.
Carlos abría de jueves a domingos con
reservas previas y "a salón lleno". "Me
hice amigo de mis clientes al punto que ya tenía un trato casi familiar. Yo sabía como les gustaba la carne o las
pastas, que bebida tomaban o su postre preferido y quien venía por primera vez
seguro que volvía porque se sentía cómodo con la atención", relató el
josefinense con tono nostálgico.

El cartel en el ingreso al pueblo, que atraía a un centenar de comensales cada fin de semana
A la espera de un sucesor
Consultado sobre el futuro de este comedor Wasinger dijo que "a lo mejor se alquila o se vende. Cuando pase todo esto de la pandemia seguro aparecerá algún interesado y ojalá tenga la misma suerte que tuvimos nosotros a lo largo de estos dieciséis años en los que trabajamos con mucha gente".
Efecto prepandemia
En junio del año pasado la joven Micaela Yudi fue la encargada de poner en marcha "Plaza Jota" en un lugar emblemático para el rubro siendo que allí empezó la historia gastronómica del pueblo, hace 30 años, de la mano del tradicional "Maricar".
Pero la crisis económica golpeó fuerte el
bolsillo de los comensales y sumado al panorama que vaticinaba esta pandemia,
una semana antes de que se decretara la cuarentena obligatoria, el comedor cerró
sus puertas.

"Ya no nos alcanzaba para pagar nada, la gente ya no venía al pueblo y además nos agarró el verano y las vacaciones", contó Yudi a LA VOZ DE SAN JUSTO. Asimismo manifestó que "por un lado fue negativo tomar esta decisión a nueve meses de haber apostado a este emprendimiento, pero por el otro, si vemos lo que está pasando nos benefició haber cerrado ya que no íbamos a poder trabajar".
El único sobreviviente
"Como no sabemos cuando vamos a poder reabrir, nos mantenemos con delivery de fiambres, pastas y carne al horno, los sábados a la noche", contó Gabriel que junto a su esposa Patricia Sicardi y su suegra Clelia llevan adelante el comedor "La Familia".
No obstante reconoció que "la situación es muy complicada, el pueblo es chico y sólo atendemos la demanda interna. Tenemos unos 18-20 pedidos por sábado, ya que no podemos salir a San Francisco".
Gabriel
y Patricia la siguen "remando" con delivery en el pueblo, los sábados
"Nosotros tenemos la ventaja de que es un
negocio familiar pero hasta que no liberen las rutas será difícil sostener esta
situación ya que la mayoría de los comensales que venían son de San Francisco y
la zona", expresó el josefinense.
Entre las alternativas para generar ingresos extras "La Familia" organizó una venta de locro y empanadas el pasado 1 de mayo. "Estamos tratando de buscarle la vuelta", aseguró Gabriel al mismo tiempo que se mostró preocupado por el panorama de los otros dos comedores y por el destino del suyo. "No se que pasará cuando termine todo esto, yo creo que la gente va a tener miedo de salir y más a los comedores", lamentó.
