Día de la Poesía
Poesía todo el día
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En el Día de la Poesía, leemos a cuatro poetas locales, cuatro poetas de Argentina y cuatro poetas del mundo.
¿Puede ser que la poesía no sea sólo un género literario más? Los versos, las rimas, las imágenes bellas, cierta musicalidad, eso puede estar, pero no alcanza para definirla. Acaso tampoco sea ese mi interés, sería injusto intentar encerrarla en un concepto que nadie va a recordar.
¿Qué es, entonces, la poesía? Una mañana frente al mar, es poesía. El recuerdo de mi abuela pintando, sin dudas. Las preguntas de un niño. La risa de mis amigas, es poesía. Pero más aún lo son sus lágrimas. ¡Y el locro que cocinan cada 25 de mayo! En el consultorio, una niña diciendo que no le teme a la oscuridad, sino a lo que se esconde en ella, es poesía. En la escuela, una maestra enseñando a atarse los cordones, también. La Mary llamándome “tesoro”, es poesía. El jardín de mi padre y el bonsái que cuidó por más de 20 años. El bigote caído de mi gata. El hombro del amante, eso sí que es poesía. Así como su voz de recién despierto, preguntando cómo dormí. El humo que sale de la boca de ese chico, también. El barquito de papel anclado en mi mesita de luz, poesía. Palabras y sentidos múltiples, reunidos, intentando captar algo de la experiencia de estar vivos, aquí y ahora, en este mundo. La distancia que me separa de todo aquello que amo pero me lastima, es poesía. Y también sus manos, sujetando mi rostro cada vez que me besa, son poesía. Un cuerpo que no se esconde, es poesía. Y un montón de cuerpos transpirados, bailando sin parar, también. Cada vez que el corazón se abre como una flor en primavera, eso es poesía. Como la sensación de no tener que fingir nunca más. Poesía, poesía, poesía. Está por todas partes. Es un misterioso e incansable trabajo con lo más hondo y cercano de cada palabra y cada silencio. La poesía es el lenguaje de la intimidad y los sentimientos.
Por Emilia Pioli (San Francisco, 1997)
Lic. en Psicología. Tallerista. Escritora y poeta.
Él quería volar
y volar siempre es mirar
desde un lugar distanciado;
ella buscaba la cercanía
del abrazo y los tés con masitas.
Quizás los dos deseaban lo mismo
aunque en formas distintas:
poder verlo todo
sentir el calor un día de invierno
inventar una libertad a contrapelo del lenguaje
labrada con los materiales que se tienen a mano.
Maron Barberis
(San Francisco, Córdoba. 1990)
tanteo
la cama
pienso que
estás acá
me despierta
el vacío
la desmesura
del gesto
no es
tarea fácil
extrañar
un cuerpo
Vir del Mar
(San Francisco, Córdoba. 1992)
Cuando quita
la naturaleza es generosa.
Esa temporada
abundó el humor.
Laura Pratto
(San Francisco, Córdoba. 1976)
fe de erratas
llegar tarde como un don
madrugar los feriados
quemar lo que está en el fuego
germinar verduras en la heladera
rebalsar vasos y baldes
tropezar en la huída
equivocar el ritmo
escribir paredes
olvidar con facilidad
mentir mal cada vez
quedar en evidencia
cuando me miran de cerca
y nuestra piel delata el roce
Juliana Rita Rodríguez
(San Francisco, Córdoba. 1986)
Las cosas
Siempre con las cosas
la ropa
los platos
los huevos duros
el agua de la canilla
los juguetes tirados
lo caliente
lo frío
lo suave
lo pesado
las cosas que entran
en una mano
eso es lo que tengo
para armar un mundo.
Roberta Iannamico
(Bahía Blanca, Buenos Aires. 1972)
Una nieta a su abuela
De los regalitos que te traje
uno es una princesa (una ñusta)
de un lugar que ya no me acuerdo
cómo se llama, pero queda en Cuzco.
El otro es una semilla que encontré
en Humahuaca y el otro una piedrita
del lago Titicaca, para que sepas
que en cada lugar en el que estuve,
estuve pensando en vos.
María Teresa Andruetto
(Arroyo Cabral, Córdoba. 1954)
Nunca
Nunca tuve un amado
que hizo un largo viaje por los campos para verme.
Nunca le saqué las botas a un hombre cansado.
Nunca tuve un amado.
Nunca viví en el campo.
Pero hice un lugar en mi casa
donde brindo tierna hospitalidad a las plantas y los animales.
Nunca supe qué me quieren decir los ojos de un hombre
cuando me dice que me quiere.
Pero conozco muy bien la mirada de mi perro.
Estela Figueroa
(Santa Fe. 1946-2022)
El animal
Un poeta que te conmueve
es un poeta que dice la verdad:
hay algo dentro de nosotros,
incierto, que se mueve
en una claridad desconocida.
Es como un animal de luz
que anda atento y pisa
con suavidad y, cada tanto,
abre sus ojos en nosotros
y ve.
Sonia Scarabelli
(Rosario, Santa Fe. 1968)
Bien, vamos a ver cómo floreces,
cómo te abres, de qué color son tus pétalos,
cuántos pistilos usas, qué mañas tienes
para esparcir tu polen y repetirte,
si tu brotar es lánguido o violento,
qué porte adoptas, dónde te inclinas,
si al morir te resecas o humedeces,
ándale pues, yo miro, tú florece.
Patrizia Cavalli
(Todi, Italia. 1947-2022)
También quise
ser capaz de amar. Y todos sabemos
cómo funciona eso
¿no?
Lento.
Mary Oliver
(Ohio, Estados Unidos. 1935-2019)
No hay nada que me guste más
que tirarme en el pasto boca arriba
y acordarme de dónde vengo.
Vengo del pasto, y me gusta acordarme
de lo que me enseñó:
a ser pequeño, a mirar para arriba, a repartirme
parejo en el espacio que me den.
Amá la tierra húmeda. Amá
los dientes diminutos de las hormigas.
La remera manchada de verde. Los gusanos.
Robin Myers
(Nueva York, Estados Unidos. 1987)
Ya ves qué tontería
Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte:
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.
Gloria Fuertes
(Madrid, España. 1917-1998)
