Arquitectura
“Plaza Cívica”, el proyecto con identidad local que propuso conservar y dialogar con lo existente
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/01/plaza_civica_arquitectura.jpeg)
El arquitecto Juan Manuel Balsa obtuvo el tercer premio en el concurso nacional de ideas para construir la nueva sede municipal, con una iniciativa desarrollada junto a dos colegas.
Recientemente fueron premiados y distinguidos los ganadores del Concurso Nacional de Ideas para la futura Sede de Gobierno Municipal, una iniciativa impulsada por la Municipalidad de San Francisco, en conjunto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba (CAPC) y la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA). Entre los proyectos reconocidos se destaca la participación de un arquitecto sanfrancisqueño, ya que el tercer premio fue otorgado a Juan Manuel Balsa, por el proyecto denominado “Plaza Cívica”, desarrollado junto a la arquitecta Ana Babaya (CAPSF) y la arquitecta Rocío Crosetto Brizzio (CAPC).
El reconocimiento adquiere una relevancia particular no solo por el carácter nacional y federal del certamen, sino también porque se trata de una propuesta pensada para San Francisco desde una mirada local, con conocimiento del territorio, su escala urbana y su dinámica social. En diálogo con este medio, Balsa explicó los fundamentos del proyecto y reflexionó sobre la importancia de los concursos públicos como espacios de debate sobre la ciudad.
El valor de los concursos como herramienta urbana
Al referirse a la experiencia de participar en este tipo de instancias, el arquitecto destacó el rol que cumplen los concursos de ideas dentro de la disciplina. “Para nosotros, desde que nos recibimos o incluso durante la carrera, participar en concursos siempre ha sido importante, porque nos permite discutir sobre temas que en la práctica privada son un poco más complejos”, señaló.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/01/vista_del_patio_interno_o_plaza_civica_interior_uno_de_los_ejes_del_proyecto.jpeg)
En ese sentido, remarcó que se trata de encargos que trascienden lo técnico. “Son temas que competen a la sociedad misma, a ideas sobre la ciudad. El mecanismo de concursos permite que los arquitectos podamos proponer sobre edificios que tienen una injerencia directa en la vida urbana, como edificios públicos, plazas o parques”, explicó.
Conservar, reutilizar y dialogar
Uno de los rasgos distintivos del proyecto “Plaza Cívica” fue la decisión de mantener el edificio existente, una alternativa que no fue mayoritaria entre las propuestas premiadas. Al respecto, el arquitecto explicó que las bases dejaban abierta esa posibilidad. “Quienes elaboraron las bases del concurso decidieron dejar abierta la opción de demolerlo completamente, mantenerlo o demoler solo algunas partes del edificio, lo que permitía tener muchas posibilidades al momento de desarrollar el trabajo”, detalló.
Sin embargo, desde su perspectiva profesional, esa apertura generó un debate más amplio. “Eso abrió mucho el juego en el concurso. La mayoría de los premios demolieron el edificio existente; nosotros optamos por mantenerlo, al igual que otros equipos”.
Una plaza cívica como corazón del proyecto
Al describir el proyecto, Balsa explicó que la idea central fue generar una continuidad entre pasado y presente. “Es un proyecto que, desde el inicio, trata de conciliar lo que existe con los requerimientos del concurso. Entendemos que las ciudades son tejidos heredados y que su aprovechamiento y reutilización forman parte de una mirada sostenible y contemporánea”, afirmó y agregó que darle una segunda vida a un edificio es importante.
La propuesta busca que lo existente y lo nuevo no se perciban como dos piezas aisladas. “La intención fue que no haya dos edificios separados, sino que formen parte de un mismo conjunto”, señaló. En ese marco, la relación con el espacio público resulta clave. “En la planta baja, donde el edificio toca a la ciudad, planteamos un edificio permeable, con un nuevo ingreso y con la generación de una plaza o patio cívico interior, que también se derrama hacia la ciudad”, explicó.
En cuanto a la organización interna, el proyecto plantea flexibilidad a largo plazo. “Después el edificio es bastante simple, con una serie de plantas muy abiertas y libres, que permiten que pueda cambiar de funciones y modificarse a lo largo del tiempo”, indicó.
Escala urbana y pertenencia
Otro de los aspectos centrales del proyecto es su relación con el entorno. “Tratamos de que el edificio tenga una escala amable con la ciudad”, remarcó Balsa. “San Francisco es una ciudad más bien baja, con pocos edificios altos, y creemos que eso es un valor que hay que preservar”.
En ese sentido, explicó que la propuesta evita una lógica de torre. “La altura prevista ronda los 18 metros, no es un edificio alto. La idea fue conservar una escala amable con el barrio y con el centro, teniendo en cuenta que el edificio se inserta en una zona con una fuerte impronta barrial”, sostuvo, en referencia al sector sur de la avenida Libertador.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/01/en_la_planta_baja_el_edificio_toca_a_la_ciudad.jpeg)
Desde lo personal, el arquitecto destacó el significado del reconocimiento. “Para el equipo es una alegría inmensa, y en lo personal, el simple hecho de poder participar en un edificio público en la ciudad donde nací fue algo muy lindo. Fue un ejercicio muy serio, que disfrutamos mucho”, expresó.
Un concurso federal con amplia participación y proyección a futuro
El Concurso Nacional de Ideas para la futura Sede de Gobierno Municipal fue impulsado por la Municipalidad de San Francisco en conjunto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba (CAPC) y la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA), con el objetivo de promover la calidad arquitectónica y legitimar una obra pública de fuerte impacto urbano e institucional.
El secretario de Infraestructura de la Municipalidad, Carlos Ortega, explicó en dialogo con este medio que la iniciativa fue el resultado de un trabajo articulado entre distintas instituciones. “Se realizó en conjunto con el Colegio de Arquitectos de la Provincia, con la Regional 2 y con referentes provinciales. Ya hacía tiempo que se venía hablando de generar este tipo de acciones”, señaló.
Según indicó el funcionario, desde el inicio se decidió que la convocatoria tuviera alcance nacional. “Creíamos que debía ser un concurso abierto a todo el país, como ocurrió en los años 70 con el concurso que dio origen al actual Centro Cívico”, explicó, al tiempo que remarcó la importancia de recuperar esa tradición de concursos públicos como herramienta de planificación urbana.
La respuesta superó ampliamente las expectativas tanto del municipio como de las entidades organizadoras. Ortega destacó que el proceso se desarrolló en plazos muy ajustados. “Pudimos hacerlo en tiempo récord. El concurso se armó muy rápido y, una vez designado el grupo de asesores, se reunieron enseguida con la Municipalidad”, explicó.
En ese marco, desde el Ejecutivo local se definieron con rapidez los lineamientos del llamado. “Nosotros les pasamos el programa de lo que queríamos y necesitábamos para este concurso y enseguida se armó. A la clara está que estuvo bien, porque tuvimos muchísimas personas que compraron las bases”, afirmó.
En términos de participación, la convocatoria marcó un hito en el país. “Fueron 127 los equipos que adquirieron los pliegos, un número récord a nivel nacional. Nunca hubo tantas personas participando en un concurso de este tipo”, remarcó Ortega, destacando que el nivel de interés confirmó el alcance federal del certamen, con arquitectos que provenían de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Salta y otros puntos de Argentina.
Respecto al contenido de las propuestas, el funcionario subrayó la diversidad de enfoques presentados. “Había proyectos que mantenían la fachada existente y otros que demolían el edificio y planteaban algo completamente nuevo”, indicó, valorando la riqueza del debate generado a partir de miradas muy distintas sobre un mismo sitio.
En cuanto a los pasos que seguirán tras el cierre del concurso, Ortega aclaró que se trata de un proceso de largo plazo. “Con respecto a la obra, la idea es que, una vez que se haga la nueva departamental y se traslade lo que hoy está funcionando, ya esté conversado con la Provincia la posibilidad de adquirir ese inmueble”, explicó.
A partir de allí, se abrirá una nueva etapa de gestión. “Una vez adquirido el inmueble, la idea es conseguir los fondos para desarrollar el proyecto. Este es el primer paso para después continuar con lo que sería la obra propiamente dicha”, afirmó.
Finalmente, Ortega señaló que este tipo de iniciativas tienen antecedentes en la ciudad y permiten avanzar con mayor respaldo institucional. “Es lo que pasó con la Tecnoteca: se inició con un concurso, se desarrolló el proyecto y después se avanzó con la obra”, recordó, destacando que estos procesos, aunque demandan tiempo, permiten planificar y legitimar las intervenciones públicas de mayor escala.
Proyectos premiados y veredicto del jurado
· 1° Premio – “Oasis”
Autor: Arq. Álvaro Aguado (CAPC)
Colaboradores: Franco Gramaglia, Emanuel Carlos Polito y Gabriel Alejandro Zabala.
· 2° Premio – “Seudokenia”
Autores: Arqs. Josefina Morin, Julia Molina y Jorge Sánchez (CAPBA).
· 3° Premio – “Plaza Cívica”
Autores: Arq. Ana Babaya (CAPSF), Arq. Juan Manuel Balsa y Arq. Rocío Crosetto Brizzio (CAPC).
Puede interesarte
