Pingüina con tonada
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La cordobesa María Cecilia Taranto aludió a su actualidad en Antártida Argentina, club que la cautivó hace cuatro años atrás.
Desde hace un tiempo, aporta su experiencia y calidad al hockey de Antártida Argentina, institución a la que considera su segunda casa porque sus raíces están en Alto Alberdi, más precisamente en Universitario, el club del barrio donde dio sus primeros pasos y luego tuvo el privilegio de compartir equipos con Soledad García por su condición de contemporáneas y vecinas.
Una trayectoria que incluyó también al Jockey Club, Bajo Palermo, y que en lo alto de su veteranía, la encuentra en la entidad sanfrancisqueña, con las ganas intactas de sostener el protagonismo en el segundo nivel provincial de la disciplina mientras renueva la ilusión de jugar en la categoría superior.
María Cecilia Taranto, la hábil y temperamental delantera, mantuvo una amena charla con LA VOZ DE SAN JUSTO donde reflejó con su inconfundible "cantito" cordobés en sus palabras, ese especial sentimiento que nació hace cuatro años con la institución para convertirse en una "pingüina" con tonada.
-¿El club ya pasó a ser tu segunda casa?
-Recuerdo que solo jugaba amistosos cuando las chicas de Antártida me invitaron a sumarme al equipo. La realidad es que no tenía ganas de volver a entrenar y jugar, pero me convencieron.
Me hicieron el pase y el primer partido que vine acá me gustó el club, la gente, era como recordar los clubes de antes de Córdoba, más familiar, como cuando jugábamos ese "grupete" del barrio en Universitario con "Sole" García. Eso me cautivó de Antártida.
Este es mi cuarto año en Antártida, en junio se va a cumplir. Y realmente se convirtió en mi segunda casa. Acá vengo cada 15 días y paso toda una jornada, hasta me quedé a dormir cuando hubo algún partido decisivo. Incluso me hice de amigas también.
Siempre agradezco a la gente del club que me recibió con los brazos abiertos, en aquel momento estaba (Alejandro) Roasso como presidente de la subcomisión, ahora está Juan (Fraire), a la familia de Antártida, a las chicas que siempre me ayudaron.

-Cada 15 días la rutina es subirte al colectivo con destino a San Francisco...
-Durante cuatro años, cada 15 días, viajo a San Francisco. En los dos primeros años me traía mi papá, pero después se operó una rodilla, y además el problema era la vuelta de noche porque es cansador. Pero en los últimos años me tomo el colectivo aunque ahora es más lindo porque somos cuatro o cinco las que venimos, antes venía sola.
La verdad que el grupo es muy lindo, me siento cómoda, siento que vengo a colaborar y no a competir con nadie.
-Se nota que disfrutas de la disciplina...
-Hasta el año pasado entrenábamos en la Universidad con Willy, pero este año todavía no está organizado eso y nos tratamos de juntar una vez a jugar y después cada una se hace cargo de la parte física con una rutina que nos da "Nico" (Nicolás Racca). En mi caso voy al gimnasio tres o cuatro veces.
Más allá de las obligaciones que tengo como mamá -de María Agostina y María Josefina- o en mi trabajo, esto de entrenar lo disfruto porque es como una desconexión. Además uno entrena de manera responsable porque hay que estar para lo que el equipo me necesite los minutos que sean.
Por eso me hacía difícil jugar solamente cuando el equipo iba a Córdoba, me lo propusieron porque es mucha plata, esfuerzo, pero es que no me sentiría parte del equipo y del campeonato por no estar en todos los partidos.
-¿Qué visión tienen los cordobeses de Antártida?
-Hace varios años que en Córdoba al hockey del interior se lo respeta, se lo mira con otros ojos. Sabes que venís con la carga del viaje, y encima decís, estas gringas tienen un estado físico que no sé de donde lo sacan. Son todas altas, rubias, yo les digo que soy una "negra" al lado de ellas (risas).
Tienen mucha garra y técnicamente se fueron superando un montón. Antártida tiene una base de muy buena técnica, quizás le falte intensidad, porque eso se ve en los partidos, donde en algunos se juega muy bien y en otros no parece que fuera el mismo equipo.
-¿Qué objetivo se planteó el equipo?
-Cuando empecé llegamos al último partido que si empatábamos salíamos campeonas y perdimos, nos quedamos con la espina en la garganta. Después de la pandemia clasificamos para ascender y nos fue bastante bien porque le ganamos a Río Cuarto, cosechamos dos empates y se perdió solo un partido contra equipos de la A.
El año pasado nos sacamos esa espina, no pudimos clasificar pero salimos campeonas del Promoción. Para esta temporada el objetivo es clasificar dentro de los cuatro primeros, esa es la motivación.
-¿Te propusiste alguna meta a nivel personal?
-Mi sueño es retirarme del hockey jugando en la A, porque me gusta competir con los mejores. Después dentro a la cancha veo que no tenga ninguna lesión, que el cuerpo esté bien, porque la B1 es exigente, no es la B que teníamos años atrás, el ritmo es muy intenso.
-¿Antártida tiene Taranto para rato?
-Mientras no me echen... Las chicas todavía me siguen aceptando aunque soy una delantera que no hace goles.
El delantero necesita del gol, sería falsa de no admitirlo. El delantero debe ser egoísta, con los años me hice menos egoísta porque el físico no me da para serlo.
Era 're morfona', ahora doy bochas que antes no las daba, porque la sensación de hacer un gol es lo más, pero está bueno contribuir al equipo.
