Perdió la memoria tras un accidente de moto y su novio la volvió a enamorar
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image10737a794ffe4b6fad6b24e3c74cdf02.jpg)
Como una película. Adriana sufrió un accidente de tránsito que le cambió la vida, pero Claudio no bajó los brazos e hizo de todo por reconquistarla luego de que ella no se acordara de él.
Adriana Camisasso y Claudio Borgogno, de 43 años, llevan 24 juntos, toda una vida. Su historia de amor es digna de una película de Hoollywood. Un accidente inesperado puso a prueba la relación, que volvieron a vivir "como si fuera la primera vez", pero no era ficción; y los actores no eran Adam Sandler y Drew Barrymore, eran Adriana y Claudio.
En 1994, cuando tenía 19 años, Adriana protagonizó un accidente de tránsito con su motocicleta: ella perdió temporalmente la memoria y también, a su amiga.
No recordar hizo que se olvidara que justo un día antes de la tragedia, se había puesto de novia con Claudio.
Pero el amor triunfó y él, siempre al pie del cañón, la reconquistó. Dos décadas después, disfrutan de la hermosa familia que formaron junto a sus hijos Agustín de 14 años y Martina de 10,
"Somos muy unidos, nunca peleamos feo porque todo lo que pasamos en nuestra vida es más fuerte que cualquier cosa", confiesan en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Si hay otra vida, no creo que viva un amor como este", sentenció Adriana.

Ayer y hoy, siempre juntos. Claudio y Adriana, en
la actualidad y en 1994. Su amor le ganó a la adversidad
El accidente
En 1994 y con 19 años, salir a bailar a los boliches de la zona era una costumbre para Adriana y sus amigas. Tres sábados antes del trágico accidente, ella conoció a Claudio en Manhattan, un boliche de Sastre, de donde él es oriundo.
Cruzaron miradas y desde ese día no se separaron más. El viernes 12 de agosto de aquel año, los jovencitos se pusieron de novios. "Como buena tana que soy, le puse los puntos a él. Le pedí que sea una relación seria, que nos pongamos las pilas, que no quería perder el tiempo y él accedió", recordó Adriana.
El sábado 13 al mediodía, Claudio le llevó dos entradas de Manhattan para que volvieran a verse en Sastre, pero ese reencuentro nunca llegaría. "Iba a ir con Luciana, mi mejor amiga, y un amigo. Guardé las entradas en el bolsillo y mi mamá no sabía que estaba de novia y viajaba, pero mis amigas sí".
Esa tarde de sábado, la ilusión de encontrarse con su amor se vio truncada cuando Adriana, quien se conducía en una moto junto a su mejor amiga, fueron colisionadas de manera frontal por otra moto y su mundo se detuvo; y una laguna se hizo en su memoria y borró recuerdos recientes.
"El choque fue en avenida 9 de Septiembre y Chile, en San Francisco, pero no recuerdo nada. Sé que un joven en una moto se asustó y nos chocó de frente. El impacto fue fuertísimo y perdí el conocimiento", relató la mujer.
Adriana quedó tendida en el piso, inconsciente, y su amiga Luciana, quien iba como acompañante, recibió un golpe fatal en la cabeza y falleció días después.
"`Luchi' fue la que me asistió y me acompañó siempre. Ella hizo todo por mí, pero tenía un coágulo en el cerebro producto del golpe. Una noche se acostó y no despertó más. Perdí a una hermana", indicó con dolor Adriana.
"Lo último que me dijo fue: `Gringa, ¿estás bien? y yo le respondí: `Sí negra, voy a salir de esta como hice siempre'. Me dormí y nunca más volví a verla".
Un historia en el bolsillo
Apenas fue atendida Adriana por los médicos de la Clínica de Especialidades Médicas "Enrique J. Carrá", encontraron en el bolsillo de su pantalón dos tickets de Manhattan, el boliche de Sastre, y cuando le consultaron por éstos, ella no sabía qué significaban; no recordaba la anécdota que escondían.
Como la primera vez
Por si parte, ese mismo sábado, Claudio esperó en la parada de ómnibus de su pueblo que llegara su enamorada, pero esto nunca ocurrió. "Pensé que me había dejado plantado, así que fui con mis amigos a San Jorge", contó Claudio.
Al otro día, una llamada cambiaría todo para el joven. "Me llamó quien luego sería mi suegra para decirme que Adriana había tenido un accidente. Sus amigas le habían contado que las entradas que tenía ella en el bolsillo del pantalón eran para verme a mí, su novio".
Al día siguiente del accidente, Claudio llegó a la clínica para ver a Adriana. Aunque algunos de sus allegados lo conocían, ella no lo tenía presente. "Lo vi entrar, se presentó y me dijo que era mi novio. Yo lo veía conocido, que lo había visto en el boliche pero no recordaba nada más", dijo la mujer.
"Yo no sabía quién era pero dentro mío sentía algo diferente, algo que hacía que él sea un hombre especial en mi vida y lo era, porque estaba enamorada de Claudio", expresó.
Durante el mes que Adriana estuvo internada, Claudio la visitó todos los días en la clínica cuando salía del trabajo, para reconquistarla. "Le hablaba de mí, de lo que nos gustaba, de las pocas cosas que habíamos compartido pero que nos enamoró a uno del otro", describió Claudio.
Con el apoyo de toda la familia y los amigos, a Claudio le dieron la bienvenida. "El día a día nos enamoró", afirmaron los tortolitos.
Luego del mes de internación, la familia de Adriana invitó a Claudio a vivir a su casa y él ayudó en todo lo que ella necesitó.
Tres meses estuvo Adriana postrada en una cama y Claudio se convirtió en su incondicional: películas, chocolates y compañía por más de 90 días de recuperación que se prolongaron en 24 años de amor ininterrumpido, con casamiento en noviembre de 2001 y dos hijos. "Nuestro amor es un loco amor, pero para toda la vida", concluyeron.

La pareja formó una hermosa familia junto
a sus hijos Agustín y Martina
El poder del amor para reconstruir lo olvidado
El médico neurólogo José Luis González (M.P.: 7172 - M.E. 3451), explicó cómo influyen los sentimientos y los seres queridos en ese volver a empezar después de olvidar capítulos de la vida.
"Gracias a la familia y los afectos, la persona va armando el esquema de lo que ocurrió en base a la información aportada. Si hay elementos que le permitan recordar, todo ayuda para que rearme su memoria", señaló el doctor.
"En este tipo de accidentes lo que sufre una persona es amnesia lacunar, eso refiere a una pérdida de memoria que se da en un lapso de tiempo determinado", agregó.
"En un accidente como el que sufrió Adriana, el traumatismo de cráneo también divide sus categorías con la pérdida de conciencia y queda una amnesia. Es como si la grabadora del cerebro se interrumpiera", comentó el profesional.
De esta manera, González aclaró que hay dos tipos de amnesia: "anterógrada, que es desde el momento del accidente al presente, y retrógrada, que es desde el momento del siniestro hacia atrás".
En ese lapso de amnesia, "el motociclista se acuerda del accidente pero hay intervalos que no se registran hacia atrás o adelante, pero el período de amnesia depende de la gravedad del accidente".
De todos modos, "saber qué ocurrió depende de lo que quiera saber la persona", concluyó el neurólogo.
