Pensando y creando desde la "facu", para una vida con diseño
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Alumnos del Cusf de Diseño Industrial crearon prototipos de máquinas de café que cumplen con todos los requisitos logrando entrar en contacto con el diseño y la funcionalidad de productos que se utilizan en la vida cotidiana.
Los alumnos de cuarto año de la carrera de Diseño Industrial del Centro Universitario San Francisco (Cusf) desarrollaron una serie de maquetas de máquinas cafeteras que responden a las demandas del mercado actual.
Si bien se trata solo de prototipos, ya que no estarán a la venta, estas creaciones cumplen con todos los requisitos logrando entrar en contacto con el diseño y la funcionalidad de productos que se utilizan en la vida cotidiana.
De esta forma, los alumnos pasan de los libros de la facultad a crear una cafetera que podría estar siendo utilizada por usted lector en este momento mientras lee esta nota, esperando por su café de la mañana.
Para los alumnos de Diseño 4 del Cusf, en cambio, esta actividad teórica-práctica es la consagración del primer cuatrimestre de su último año para luego convertirse en diseñadores industriales.
El docente de la cátedra Diseño Industrial IV, Iván Flucia, planteó a sus alumnos en el mes de marzo último la siguiente consigna: "Crear a partir de un producto, otro que se adapte a diferentes circunstancias en distintos espacios de uso cotidiano, tanto público como privado, que satisfaga la necesidad de un usuario a la hora de tomar una infusión, caliente o fría".
Luego, los estudiantes comenzaron a crear. Lautaro y Valentina Sánchez junto a Julián Callieri hicieron "Moon"; Emanuel Badino, Maximiliano Cento y Feliciano Cuño desarrollaron "Cencuba"; Mariana Genero, Emilio Caamaño y Emanuel Coliazos hicieron "Coffmee"; Giuliano Primo, Facundo Núñez y Abril Pacheco crearon "Greta"; Matías Cejas, Sergio Bosio y María Paula Juárez desarrollaron "Instinto" y por último Maximiliano Díaz, Brenda Graneros y Aldana Valdez armaron "Square".
Todos lograron el objetivo y fueron reconocidos con notas de promoción, entre 8 y 9; respondiendo a diferentes necesidades. Un ejemplo de ellos fue Instinto: "Nuestra idea es que la gente pueda consumir su bebida favorita, ya sea en hebras, saquitos o en cápsulas de la marca que quiera en el momento que lo desee", explicó Cejas.
De diferentes tamaños, formas y colores, pero todos respondiendo a la necesidad, los trabajos cumplieron los objetivos de ser productos económicos en su desarrollo pero óptimos en su uso. Para lograrlo, todo se hizo con una investigación previa: "Para desarrollar nuestro producto tuvimos que hacer una investigación sobre cuáles son las infusiones que se consumen en el país para ver qué tipo de usuario consume este tipo de bebidas", indicó Genero.
"Necesitábamos encontrar una solución a un problema cotidiano y es que un solo producto sirva para distintas situaciones sociales de un usuario", sumó la creadora de Coffmee, a lo que Lautaro Sánchez, inventor de Moon, agregó: "Usuario no es solo el consumidor final, también se piensa en el que ensambla las piezas, el que lo vende".
Los alumnos del Cusf entendieron durante
todo el proceso la importancia de responder a las exigencias sociales, no solo
de uso sino también culturales, como elaborar un producto simple que beneficie
al usuario y a la empresa que lo debe comercializar: "Teníamos que entender el
producto como un sistema, que no sea una simple cafetera", expresó Maximiliano
Díaz. La mayoría de los chicos son sanfrancisqueños
y encontraron en el Cusf la oportunidad de estudiar sin tener que irse a otra
ciudad. "Con lo costoso que es realizar una maqueta o un proyecto en sí, sería
difícil viajar o vivir en otro lugar. Podemos lograr grandes proyectos porque
no tenemos los costos extras como otros estudiantes", señaló Genero. De hecho, la mayoría de los chicos
cuentan con impresoras 3D, lo que les permite estar haciendo prototipos particulares. "San
Francisco cuenta con la ventaja de que tiene elementos y herramientas que nos
facilitan nuestra formación y las puertas de todos están abiertas para nuestro
crecimiento", explicó Cejas. Al igual que el año pasado, en el segundo
cuatrimestre de este 2018 los alumnos de cuarto año trabajarán a la par de una
empresa y en esta oportunidad crearán prototipos de lavarropas para la firma
Codini S.A. Cabe recordar, que lo mismo
se hizo el año pasado con otras firmas como Barbero y Macoser, donde se trabajó
con cocinas. De esta manera, los estudiantes se
pondrán más en contacto con la vida real y con las empresas que tal vez, el día
de mañana, se conviertan en potenciales empleadores. "Nos alientan a que nos
quedemos desde la facultad pero todavía tenemos que romper con esa pared del
desconocimiento de las empresas hacia nosotros, porque no conocen el potencial
que podemos tener y todo lo que le podemos dar al polo industrial local", aportó
Díaz. En cuanto al perfil de los estudiantes, Iván
Flucia expresó que "se trabaja desde una visión universal de complejidad, una
visión de contexto regional vinculado al medio social y productivo para pensar
en la cadena de valor y su repercusión en ensayos contextuales reales, para
vincularse con el Parque Industrial y llegar de una manera distinta a la
sociedad". Según agregó, todo ello permite "formar
en el profesional la capacidad de resiliencia y adaptabilidad" y "aprender a
trabajar disciplinariamente con el respeto y la colaboración de la multidiversidad
de conocimientos que dominan en la sociedad diferentes tipologías de
disciplinas y oficios".
El desarrollo de prototipos industriales como
"Square" buscan responder a las demandas
del mercado actual
Ahora,
lavarropas
Profesionales
con visión
universal
