Para juntar unos billetes extras venden desde pelo hasta el vestido de novia
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Por necesidad o seguridad en su casa, muchos se las ingenian para obtener un dinero extra. Te contamos algunos casos.
Cuando los precios aumentan por encima de los sueldos, muchos sanfrancisqueños buscan paliar la pérdida de poder adquisitivo recortando gastos pero también, generando pequeños ingresos extra para juntar unos pesos adicionales.
En ese contexto, el mercado de la venta y compra de cabello se abre espacio. En la peluquería de Américo Sciolla, un cartel revela la modalidad: "Compro cabello. Efectivo ya".
Sin embargo, de un tiempo a esta parte, Sciolla optó por tomar ciertos recaudos a la hora de la compra ya que "no hay un precio razonable de mercado".
"Se llegaba a pagar por un kilo de cabello $5.000. Hoy, al no haber cabello muy sano, cuidado o del largo que se requiere, no hay un valor de mercado referente".
Entre los requisitos Sciolla pide que al menos las mechas tengan un largo de 45 centímetros, lo que permite a los peluqueros trabajar luego el cabello sin problema. También, un pelo sano y estar teñidos no es un condicionante.
"La gente está desesperada por vender pelo. Saben que se paga muy bien pero no tienen en cuenta que tiene que estar en óptimo estado", dijo el peluquero.
Y manifestó que "hay mujeres que traen a sus pequeñas hijas, de 11 o 12 años, con cabello largo y se lo quieren cortar a cualquier precio. Las niñas son conscientes de eso y no se lo quieren cortar y tener un pelo cortito".
"Mucha gente llega a la peluquería y consulta", señaló Sciolla.
Desprenderse de ese recuerdo de boda
Sin dudas, el vestido de novia es de esos tesoros más preciados que guardan las mujeres. Sin embargo, muchas deciden desprenderse de él para recuperar al menos un pequeño porcentaje de lo invertido en la tela, los detalles y la mano de obra.
Daiana Márquez tiene 28 años y contrajo matrimonio el 14 de septiembre de 2013. Ese vestido que usó en un momento especial de su vida y que antes soñó durante tanto tiempo, hoy está publicado en una página de Facebook de compra y venta, ofrecido por $3.000.
"Lo vendo para recuperar parte del dinero y porque sé que también hay muchas mujeres que quieren cumplir el sueño de casarse con un vestido hermoso y no pueden acceder a uno como el mío si se lo confeccionaran desde cero".
A Daiana le pasó lo mismo que a otras mujeres. No contaba con el dinero para hacerme el vestido que quería. Me pedían entre $10.000 y $15.000 y pude conseguirlo hecho por un valor mucho menor".
Al igual que ella, muchas personas venden por las redes sociales sus vestidos ya sea de novia, de 15 años o bautismo. O ante la necesidad, incluso muchas lo alquilan. "Sé que es una prenda importante pero también sé que alguien la puede disfrutar tanto como yo sin gastar de más", concluyó la joven.
Vender oro, también por temor a los robos
Las joyas y el oro son los primeros elementos que muchos intentan vender para mejorar su situación financiera.
Walter Sereno (h), orfebre de nuestra ciudad, explicó que "la gente se desprende de su oro y joyas porque necesita algo de dinero o por una cuestión de seguridad, no quieren tener ese bien en su casa. Hoy la seguridad es uno de las preocupaciones más grandes junto con la necesidad".
"Es real que en momentos de crisis la gente se desprende de estos elementos con el objetivo de conseguir dinero", indicó.
No obstante, explicó que "en la actividad joyera no hay un gran consumo y tampoco una gran venta. Este es un mercado que está con poco movimiento".
Entre las principales piezas de oro que la gente suele vender, según indicó el entrevistado, se cuentan "anillos, cadenas, alianzas o joyas que no utilizan por cuestión de seguridad" mientras que recordó que "en el último tiempo, cambió el consumo de joyas. Actualmente se regalan otras cosas, más vinculadas con la tecnología. Hace veinte o treinta años el regalo debía tener algo de oro o plata, mientras que ahora la tecnología superó esa costumbre".
"Para vender oro hay que cumplir ciertas reglas. En primer lugar se debe ser mayor de 21 años, tiene que presentar su DNI y llenar el facturero de compra venta. Si bien no hay un promedio de edad que indique quiénes predominan al momento de vender su oro, hay que decir que no son muy jóvenes sino que parten desde los 35 años en adelante. Además, la persona de 25 a 30 años viene con una alianza y una cadenita mientras que las personas mayores pueden venir con algo más importante".
Al momento de explicar el procedimiento mediante el cual se evalúa la calidad de la joya de oro puesta a la venta por el cliente, Sereno señaló que "se la revisa en su totalidad, se pesa y se otorga la cotización que en este caso es diaria y cualquier persona puede buscarla en la web".
Actualmente la cotización oficial del gramo de oro de 18 kilates se ubica en los 345 pesos mientras que la cotización internacional ubica en 1227 dólares la onza de oro fino de 24 kilates.
"El oro siempre vale"
"El oro siempre vale, es una reserva, tiene su propia cotización y siempre es conveniente", indicó Sereno para destacar la importancia que reviste la inversión en este metal.
Además dijo que teniendo en cuenta el contexto inflacionario de la Argentina, la inversión en oro "siempre es rentable como reserva pero si se lo piensa como una inversión a corto tiempo, ya no es tan así porque es de movimiento muy lento".
Por último, remarcó que "en épocas de crisis es más común que venga la gente a vender su oro. El oro es visto como cambio de moneda y en ese sentido es utilizado por muchas personas para obtener recursos en caso de que así se lo necesite".
