Para evocar a los que nos dejaron por la pandemia
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El drama que se vive ha calado hondo en el sentimiento de todos. Más allá de las diferencias, los debates y las peleas, dejar un testimonio tangible que evoque a las decenas de miles que nos han dejado es una acción de peso simbólico innegable.
Luego de la "Marcha de las Piedras" que se realizó recientemente en conmemoración de las víctimas de coronavirus, el gobierno nacional anunció que realizará un espacio de la memoria con ellas. El homenaje a los muertos por la pandemia se concretó especialmente en la Plaza de Mayo, frente a la Residencia de Olivos y también en algunas otras ciudades del país. Incluso se prevé que en los próximos días haya expresiones similares en San Francisco y quizás en otras poblaciones de la región.
Si bien en la Argentina es imposible desligar cualquier acción pública de los intereses políticos y electorales dominados por la grieta que divide a nuestra sociedad, la mayoría de quienes han participado o participarán de esta recordación a los fallecidos se manifestó en silencio, depositó las piedras grabadas con los nombres de sus seres queridos que perdieron la vida y se retiró del lugar luego de unos minutos de reflexión que, en muchos casos, fueron conmovedores.
Es plausible la decisión del gobierno nacional de utilizar el símbolo de las piedras para erigir un espacio o un monumento en el que se recuerde la tragedia de la pandemia en la Argentina y a las casi 110 mil vidas perdidas hasta ahora. El drama que se vive desde hace un año y medio ha calado hondo en el sentimiento de todos. Más allá de las diferencias, los debates y las peleas, dejar un testimonio tangible que evoque a las decenas de miles que nos han dejado es una acción de peso simbólico innegable que podría replicarse en cada una de las ciudades y pueblos de nuestro país.
Porque la tragedia del coronavirus terminará algún día. Pero hablaría muy mal de una comunidad el hecho de no haber llevado adelante actos o acciones que impidan olvidar a quienes murieron y también recordar los episodios vividos, tanto para tomar nota de las múltiples enseñanzas que se obtuvieron de este período tan triste, como también de los errores y las discusiones dominadas por otros intereses que no deberían repetirse y que agravian la memoria de nuestros muertos.
Asimismo, convendría reflotar una idea que se presentó en el Congreso de la Nación para declarar el "Día por la memoria de los fallecidos por coronavirus". La solicitud apunta a recordar a las víctimas de la pandemia en la jornada en que se registró la primera muerte por Covid-19, en 2020, que fue el 7 de marzo. La idea también contempla la creación de un espacio de recordación y la generación de un registro de acceso público en el que se detalle nombre, apellido, fecha y lugar del fallecimiento de las víctimas del Covid, de acuerdo a la información oficial reportada cada día de la pandemia por los organismos competentes. Este proyecto de ley aún no ha sido tratado en el Parlamento, quizás porque la grieta es el árbol que tapa el bosque.
La incorporación, ahora, de las piedras agrega un elemento visible que debería reunir a todos y cada uno de los nombres de quienes nos han dejado. La erección de un sitio conmemorativo excede al duelo y se transformaría en un elemento que ayudaría a recrear la narrativa de la vida de nuestra sociedad en este tiempo tan complejo y doloroso. Constituiría también, por cierto, una manifestación empática imposible soslayar frente a la memoria de los miles de compatriotas que perdieron la vida por el virus.
