Papá soltero y del corazón: "Cada día llegan chicos al merendero que buscan en mí un abrazo, una palabra de aliento"
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Mariano Cortez lleva adelante una tarea solidaria frente a un merendero. Tres de sus cuatro hijos decidieron vivir con él, pero además es también una especie de figura paterna para los 150 chicos que asisten diariamente a "Sueños Compartidos", el espacio de contención que creó en Frontera. "Cada día llegan chicos al merendero que buscan en mí un abrazo, una palabra de aliento", aseguró.
Limpiar, lavar la ropa o los platos, planchar y cocinar; llevar y buscar a los chicos al colegio y a las actividades extraescolares. Todo eso, que parece mucho, no lo es para un padre que siempre busca lo mejor para sus hijos.
Es el caso de Mariano Cortez (38), papá soltero de cuatro hijos (tres de ellos viven con él), quien está al frente además del merendero "Sueños Compartidos", en la ciudad de Frontera, donde brinda la merienda a más de 150 chicos todos los días.
Tomás (17), Ana Paula Guadalupe (15) y Lorena Paola (13) lo acompañan diariamente desde hace tres años, aunque su separación data de hace 9. Los cuatro viven en barrio San Cayetano.
"Los chicos tienen relación con su mamá pero decidieron que querían estar conmigo y por eso hoy somos esta familia. Ella tuvo una vida difícil y entiendo su decisión de irse, pero se está perdiendo el crecimiento de ellos y estos momentos no se recuperan", contó Mariano a LA VOZ DE SAN JUSTO, quien reconoció que la tarea no es nada fácil, más teniendo hijos adolescentes: "No fue fácil para mí contener a mis hijas cuando tuvieron su primera menstruación, explicarles qué era y qué estaba ocurriendo con su cuerpo. Es muy difícil hacer de mamá cuando sos el papá y como hombre no conozco qué le pasa al cuerpo de una mujer", reveló.
"Los chicos están viviendo muchas cosas y están expuestos a situaciones muy difíciles y queda en mí que ellos estén contenidos y tengan los valores necesarios para ser personas de bien", afirmó.
Mariano habló de la necesidad de que exista confianza, clave para resolver las problemáticas que vayan surgiendo: "Siempre les pido que confíen en mí, y tal vez las cosas más íntimas no se las pueda resolver, pero el diálogo es fundamental para contenerlos".
Padre desde temprana edad, a los 21, Cortez reconoció que es difícil ser responsable como se debe. Y sobre ello machaca a sus hijos: "Mi primera hija nació cuando tenía 21 años y no entendía nada de la vida. No quiero que ellas pasen por lo mismo o tengan novio tan chicas porque una pareja a esta edad les robaría la libertad y los buenos momentos que te da la adolescencia. Quiero que sean independientes, que estudien una carrera universitaria, que sean mujeres hechas y derechas con todas las oportunidades que tiene hoy la vida", explicó.
150 "hijos" más
La tarea se pone más complicada cuando Mariano tiene que atender a 150 niños de lunes a viernes en su merendero "Sueños Compartidos". Y si bien sus hijos aceptan y reconocen la labor de su papá, también le reclaman por su ausencia. "Papá es muy dedicado, tiene mucho amor para dar pero está mucho allá y le es difícil el día a día o que vayan a golpearnos la puerta de casa a toda hora para pedir para comer", comentó Lorena.
"Cada día llegan chicos al merendero que buscan en mí un abrazo, una palabra de aliento, la imagen paterna. Y eso me hace entender que tengo que ser un papá presente para mis hijos", razonó Mariano.
"En 2001 me quedé sin trabajo y no tenía para darles de comer. Iba detrás del Supermercado Disco a revolver la basura para buscar algo para comer y yo me iba a dormir con el estómago vacío. No hay peor sensación para un padre que no poder darle a tus hijos un plato de comida"
Vivir como se puede
Cortés está sin empleo formal a causa de un terrible accidente laboral que sufrió en septiembre de 2016, cuando trabajando sufrió serias lesiones al caérsele una estantería con hierro. Desde entonces sufre problemas de columna, cintura y pérdida de fuerza en uno de sus brazos. "Quise poner mi auto de remis pero hace poco tiempo tengo vehículo y necesito al menos un año de antigüedad al volante; tampoco tengo el dinero necesario para la habilitación".
"Si no hubiera sido por mis hijos que me ayudaban a bañarme, a levantarme y en las tareas diarias, no hubiera salido adelante", reflexionó Mariano.
La familia sobrevive gracias a la indemnización que recibe Mariano y del salario de Tomás, de 17 años, que trabaja en una carpintería y cursa el secundario por la noche en el Cenma que funciona en el Ipem Nº 315 "José Hernández". Sus hermanas, en tanto, cursan el nivel medio en el Colegio Superior San Martín.
"Papá muchas veces está dolorido y nosotros ayudamos en lo que sea. Yo me encargo de cocinar y ordenar, soy la que más hace", reveló Lorena mirando fijamente a Ana Paula y entre risas.
Los chicos saben de pasar hambre. "En 2001 me quedé sin trabajo y no tenía para darle de comer a Candela (la mayor que vive con la madre) y a Tomás. Iba detrás del Supermercado Disco a revolver la basura para buscar algo para comer y yo me iba a dormir con el estómago vacío. No hay peor sensación para un padre que no poder darle a tus hijos un plato de comida", se sinceró Cortéz.
