Papá corazón
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Alejandro y Tomás Aimaretti, padre e hijo cautivados por los colores de San Isidro comparten la pasión por el básquet.
Padre e hijo comparten la misma pasión por un deporte: el básquet, incluso el amor por la camiseta de color rojo es algo coincidente en ellos lo que potencia aún más el vínculo sanguíneo que los une. Así el destino los puso en la misma vereda para incorporar experiencias únicas tanto en la cancha como en el seno familiar.
Alejandro, presidente del Club Atlético San Isidro y Tomás, jugador del plantel superior, abrazados más que nunca vienen luchando por un objetivo deportivo, vivenciando diferentes situaciones, y claro está, transpirando la camiseta en cada partido, uno como fiel expectador detrás del aro que da hacia la calle Corrientes, el otro corriendo sobre el parqué.
De esta manera los Aimaretti comparten sueños y equipo, unidos por un mismo sentimiento, ese que emana del gran corazón de papá "Ale" al que hoy su familia le rinde merecido tributo.
-¿Es un placer compartir el mismo deporte e incluso el mismo club?
-Sin dudas que es un enorme placer compartir con cualquier miembro de la familia cualquier actividad que tenga que ver con el club, en este caso con Tomás en el básquet.
Desde muy chiquitos todos mis hijos pasaron por dos o tres deportes en San Isidro, los que nos llevó a compartir más horas y no solo a Tomás y a mí sino al resto de la familia porque somos muy unidos y nos apoyamos en las cosas que cada uno emprende. (Alejandro)
-Claro que es un placer, juego en el club desde que tengo memoria y mi viejo fue el encargado de transmitirme a mí y a toda mi familia la pasión por San Isidro. (Tomás)
-¿Les genera cierta presión estar juntos en el mismo emprendimiento?
-No sé si presión es la palabra que me genera que "Tota" esté en el plantel, lo que sí le exijo a igual que se le exige a todos los jugadores del plantel es mucha responsabilidad y trabajo.
Siento una gran satisfacción entrar al club y verlo entrenar, ni que hablar cuando lo veo en los partidos defendiendo los colores del club, pero eso conlleva a que él deba tener mayor presión en ser responsable porque va a estar seguramente en el ojo de mucha gente que diga "juega porque es el hijo de un dirigente", entonces esa mayor carga de responsabilidad la tiene Tomás a la hora de entrenar y jugar. (Alejandro)
-Solo al principio en la temporada con el entrenador Julián Pagura sentía un "poco de presión", si bien tuve un rol secundario muchas veces me hice la cabeza por el "qué dirán" o te cuestionas algunas cosas y te sentís inseguro.
Pero después seguí mi camino, me fui a jugar a Freyre y además de un buen grupo tuve buenas actuaciones individuales que me dieron la posibilidad de volver al club como ficha U23. Y este último año, creo yo que aunque el equipo no estaba en un buen momento, llegué a sentirme muy cómodo dentro del plantel, tuve partidos y momentos dentro de la temporada muy importantes. Creo que la presión o ese miedo ya está más que superado. (Tomás)
-¿Supieron darse mutuo apoyo en momentos de sus vidas deportivas?
-Desde el primer día que estoy en el club y cada uno en la edad que tenía, mis hijos y mi señora me apoyaron en las distintas actividades y en la medida que ellos iban jugando en las distintas disciplinas ya sea vóley, tenis, natación, patín, básquet, siempre tratamos de acompañarlos en los entrenamientos que podíamos y en todas las competencias o viajes que tenían que hacer.
Creo que eso es invalorable para un padre o una familia y pasa todo tan rápido que siempre les recomiendo a los padres que están mirando a los chicos en el club de que valoren, disfruten y que saquen la mayor cantidad de fotos posible porque en muy poco tiempo todo es un recuerdo. (Alejandro)
-Al igual que todos los hijos yo creo que mi viejo es incondicional, me apoyó en todo ámbito de la vida desde siempre, deportivamente hablando desde que era chiquito yendo a todas las canchas incluso cuando me fui a jugar a Freyre la mayoría de los partidos estaba ahí con mi familia. El apoyo deportivo mío ya no corre por el lado del básquet porque está retirado ya (risas). Pero de vez en cuando se anota en un torneo de squash acá en la ciudad y paso a tomar unos mates y verlo un rato. (Tomás)
-¿Por estar en el mismo lado en la competencia todo se sobredimensiona?
-El básquet es todo un tema dentro de la familia. Cuando volvimos a hacer básquet profesional salvo mi hijo mayor en ese momento nadie opinaba o tenía idea de lo que estábamos empezando a hacer.
Hoy la realidad es totalmente distinta, hago de cuenta que tengo "seis calificados periodistas deportivos" o "seis directores técnicos" sobre todo al momento de las contrataciones para la formación del plantel, bueno, todos opinan, ni que hablar después de cada partido.
Hablamos muchísimo de básquet en la familia y esto se extiende a mis padres, hermanos. Lo que queríamos cuando empezamos a hacer básquet de que la gente hablara de este deporte, que sea más popular de lo que era dentro de la ciudad creo que se logró a través de los años. (Alejandro)
-Se sobredimensiona en el ámbito familiar, pensar que dentro de la familia son todos hinchas, más un dirigente y un jugador hace que cualquier cosa sobre el club sea motivo de charla y discusión.
Sin embargo ya está pactado de antemano con mi viejo que hay cosas que no se hablan, por ejemplo cosas de dirigentes que yo como jugador no tengo porque enterarme y viceversa. (Tomás)
-¿Los partidos comienzan y terminan en casa?
-En el caso de Tomás me enseña muchísimo de la parte del juego en sí, charlando con él aprendo mucho del porque de una defensa o alguna jugada en ataque. Se habla muchísimo sobre el rival que toca, de alguna estrategia a emplear, me gusta preguntar y aprender. (Alejandro)
-Sin dudas, cada partido que estamos por jugar ya dos días antes en la mesa se habla solo de eso, del equipo que viene, como van a defender a tal jugador etc. El post partido se hace pero en frío al día siguiente. (Tomás)
-¿Cuáles fueron los mejores regalos que intercambiaron?
-Sin dudas que el mejor regalo que recibí de Tomás es que sea auténtico y la persona transparente y generosa que es. El ser un buen hijo creo que para cualquier padre es el mejor regalo y uno a través de la vida disfruta de sus éxitos y sufre al lado de él cuando las cosas no salen bien en todos los aspectos de la vida no solo en lo deportivo.
Y el ver todo lo que uno trató de educar y formar a su hijo se vaya concretando a través de los años, creo que es la mayor satisfacción como padre, que esos valores que uno les inculcó el día de mañana devengan en una persona de bien. (Alejandro)
-Creo que lo principal que quería mi viejo más allá del básquet que es nuestra pasión era que estudié, así que haber terminado la carrera y poder estar jugando hoy al básquet profesionalmente y más si es en San Isidro es lo mejor que le puedo regalar. (Tomás)
-¿En este día especial tienen un brindis compartido?
-No solo para el día del padre sino en cualquier evento familiar que tenemos, creo que cuando brindamos por algo siempre sobrevuela el tema de nuestro querido club, sobre todo augurando resultados positivos, siempre vamos a tener una copa llena de ilusión para que San Isidro sea siempre protagonista y tratar de representar de la mejor manera posible a nuestra ciudad que es el deseo y objetivo para el cual estamos trabajando desde hace tantos años. (Alejandro)
-Brindo principalmente por el amor que me dio siempre mi viejo y la pasión que nos contagió por el básquet y por el club. También para pasé rápido esta pandemia así podemos volver a la normalidad yo adentro de la cancha y el apoyándome desde la tribuna. (Tomás)
