Historias de Liga
Pablo Ravinale, del gol en el debut en Primera al desafío de formar estructuras
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Desde el baby fútbol en barrio 800 hasta su debut en Primera con Sportivo Belgrano, Pablo Ravinale construyó un recorrido ligado a los procesos y la formación. Tras una etapa de alta exigencia institucional, hoy continúa su camino en Unión de Alicia con una idea clara: consolidar proyectos con identidad y planificación.
Por Leonela Zapata.
El fútbol de Pablo Ravinale empezó donde empiezan casi todos los chicos de San Francisco: en el baby, en 2 de Abril, en pleno barrio de las 800, en la década del 90. “Hicimos lo mismo que hacen casi todos. Arranqué en 2 de Abril, hice toda mi etapa ahí. Somos tres hermanos y pasamos todos por el club”, recuerda.
De aquella etapa le quedó una espina y también una marca. En enero de 1998 disputó el Nacional de Baby Fútbol. Perdieron la semifinal ante Ferrocarril de Buenos Aires, el mismo equipo que luego se consagraría campeón frente a Instituto. “Jugamos el primer partido contra ellos y perdimos 6 a 2. Después nos volvimos a cruzar en semifinales y nos ganaron 2 a 0. Fue duro”, cuenta.
Terminada la etapa del baby, el salto fue grande: dos años en Rosario, en la escuela de Renato Cesarini, por entonces una referencia nacional en formación. “Ahí descubrí otra cosa. Sentí que estaban 20 o 30 años adelantados. Me abrió mucho la cabeza”, admite. Compartió categoría con Javier Mascherano y fue parte de una camada que respiraba fútbol profesional.
De regreso a San Francisco recaló en Sportivo Belgrano. La institución atravesaba un proceso de cambio y Ravinale formó parte de una 84 que prometía. En 2002, con 17 años, el Indio Navarro lo hizo debutar en Primera y marcó un gol ante El Trébol de El Tío. “El Indio hizo debutar a muchos jóvenes en esa época”, recuerda.
Jugaba de delantero o enganche, siempre en posiciones ofensivas. Sin embargo, cuando muchos futbolistas comienzan a consolidarse, él tomó otro rumbo. A los 24 o 25 años decidió dejar de jugar para dedicarse a entrenar. “Sentí que lo mío era esto, que me gustaba más estar del otro lado”, explica.
Procesos largos y estructuras sólidas
Su recorrido como entrenador también comenzó en 2 de Abril, repitiendo el camino del jugador. Dirigió la categoría 99 y disputó una final nacional. Luego pasó por Antártida Argentina, donde estuvo entre 2012 y 2016, atravesando todas las categorías hasta conducir la Primera División.
“Me gustan los procesos largos”, asegura. Y lo confirmó después en Sociedad Sportiva Devoto, donde trabajó cinco años y medio como coordinador general y entrenador. Esa experiencia lo preparó para uno de los desafíos más exigentes de su carrera: asumir en Sportivo Belgrano en junio de 2022 como entrenador de Liga y coordinador general.
Con Juan Manuel Aróstegui como presidente, se integró a una etapa de fuerte reorganización interna. Fue parte del proceso de ingreso del club a competencias de AFA, una transición que demandó estructura, planificación y adaptación. “De un día para el otro nos dijeron que íbamos a entrar a AFA y hubo que armar todo: estructura, pensión, planteles puros, viajes largos. Cambió todo”, detalla.
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La transición de la Liga Regional a una competencia nacional implicó una reorganización total. Pasar de planteles mixtos a categorías puras modificó la lógica de trabajo. “Eso demanda otra estructura”, explica. El desgaste fue grande. “Sportivo es una institución enorme y hay que estar 100% enfocado”.
En diciembre de 2024 decidió dar un paso al costado. La decisión respondió a una necesidad personal de recuperar energía y reenfocar prioridades. “Necesitaba enfocarme en lo que más me gusta: entrenar”.
El nuevo destino fue Unión de Alicia. Llegó en enero de 2025 y encontró una institución que lo sorprendió. “Descubrí un club maravilloso, ordenado y con una infraestructura de otro nivel”, afirma.
Allí armó un cuerpo técnico con nombres conocidos de San Francisco: Agustín Argentero como ayudante de campo, “Paco” Rivarola como entrenador de arqueros y Mariano Canelo como preparador físico. La apuesta fue conformar un equipo de trabajo con experiencia y metodología clara.
En poco más de un año acumulan una importante cantidad de partidos y el club dio un paso institucional significativo con el ingreso al Regional Juvenil de AFA. La idea, según Ravinale, es sostener un proyecto que combine competencia y formación. “Queremos que el club sea una herramienta importante para el crecimiento de los jugadores”.
Pablo vive en Alicia de martes a domingo y regresa a San Francisco los lunes, donde lo esperan sus dos hijas. Hace 15 años que vive del fútbol, una actividad que define como su motor después de la familia. “No sé si estoy capacitado para hacer otra cosa que no sea el fútbol”, confiesa.
Sobre la Liga Regional, espera un torneo más competitivo con el regreso de la categorización. Cree que los ascensos y descensos elevarán la exigencia y la calidad. “Cuando todos compiten por algo, el nivel sube”.
Con la misma pasión con la que debutó haciendo un gol a los 17, hoy Ravinale apuesta a formar estructuras, consolidar proyectos y sostener procesos. Ya no busca el arco rival: busca identidad, crecimiento y continuidad en cada equipo que conduce.
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